viernes 16/4/21

Sánchez rechaza la «conducta incívica» del rey emérito y alaba la «ejemplaridad» de Felipe VI

Pedro Sánchez aplicó la plantilla diseñada a cuatro manos entre la Moncloa y la Zarzuela para censurar al rey emérito y alabar a Felipe VI. Ayer, ante la segunda regularización fiscal de Juan Carlos de Borbón, se sintió un ciudadano más para «sentir el mismo rechazo» por esas «conductas incívicas». Acto seguido, se puso en el papel de presidente del Gobierno para ensalzar «la ejemplaridad» de Felipe VI al frente de la Casa Real.

Hacía dos meses que Sánchez no se prestaba a dar una conferencia de prensa en la Moncloa. Tampoco estaba prevista la de ayer, pero la regularización de ocho millones de euros de «rentas» no declaradas a Hacienda por parte del rey emérito y el naufragio de la negociación para renovar el Consejo del Poder Judicial le llevaron a atender a los medios de comunicación en las escalinatas del edificio del Consejo de Ministros.

Sánchez practica un calculado equilibrio en todo lo que se refiere a la Casa Real y al emérito. Ayer siguió el mismo guion. Dijo sentir «el mismo rechazo que la mayoría de la ciudadanía española ante estas conductas incívicas» y se hizo «partícipe del reproche social» a Juan Carlos de Borbón por el fraude fiscal admitido al regularizar el dinero adeudado a la Agencia Tributaria. Felipe VI, en cambio, tiene «todo mi apoyo» porque su llegada a la Jefatura del Estado ha supuesto «un antes y un después» en lo que a «ejemplaridad y transparencia» de la Casa Real se refiere.

Cada información sobre la fortuna oculta de Juan Carlos I desencadena un dolor de cabeza colectivo en la Moncloa porque estimula los fanes republicanos de sus socios de Unidas Podemos y debilita su defensa de la monarquía parlamentaria. De ahí que el presidente del Gobierno deslinde responsabilidades. Lo que «se cuestiona», dijo hoy, es «el comportamiento de una persona», el exjefe del Estado, y «no se cuestiona una institución, la Corona».

Pero el respaldo a la Casa Real no fue el único salvavidas que arrojó Sánchez. También rompió una lanza en favor de Hacienda después de que se hayan disparado las preguntas sobre por qué la Agencia Tributaria no ha abierto una investigación al rey emérito.

Las palabras del presidente del Gobierno marcaron la pauta para todos los miembros del Gobierno, al menos para los ministros del ala socialista, que callaron o pusieron el acento en «la igualdad» de todos ante Hacienda. Sólo la vicepresidenta Carmen Calvo se permitió ir un poco más allá y apuntó que la nueva regulación fiscal «no es una buena noticia».

El jefe del Ejecutivo también dijo desconocer si esta regularización fiscal forma parte de un plan trazado en la Zarzuela para preparar el regreso a España del anterior jefe del Estado.

El presidente del grupo Unidas Podemos en el Congreso reprochó ayer «la pasividad y la tardanza» de la Agencia Tributaria y la Fiscalía para investigar la situación fiscal de Juan Carlos de Borbón. Jaume Asens señaló que el rey emérito «está logrando garantizar la impunidad de sus presuntos crímenes gracias a esa tardanza».

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