lunes 1/3/21

Los socios presionan a Sánchez para que mueva ficha con los indultos antes del 14-F

La decisión del Supremo de revocar el tercer grado a los presos del ‘procés’ calienta la campaña de las catalanas
Carme Forcadell saluda antes de reingresar el viernes en el centro penitenciario de Wad Ras en Barcelona. TONI ALBIR

El Gobierno central ha llamado esta semana a la calma frente a las presiones desde las filas de la izquierda (Unidas Podemos y Catalunya en Comú) o desde el independentismo (ERC y el PDeCAT), para que acelere el paso y tenga lista la reforma del delito de sedición en el Código Penal y también los indultos a los presos ante de final de año. El ministro de Justicia admitió que su compromiso era dar luz verde a la reforma legislativa antes del 31 de diciembre, pero también avisó de que no se sentirá «incumplidor» si no cumple el plazo. El Ejecutivo ha advertido que ambas medidas no pueden estar sometidas al calendario electoral catalán con el horizonte del 14 de febrero. Pero la decisión del Supremo de revocar el tercer grado a los nueve presos del ‘procés’ deja en manos de Pedro Sánchez la única posibilidad que tienen en estos momentos los reos de salir del penal. Por lo que la presión sobre el presidente del Gobierno se ha disparado en vísperas electorales y con un clima muy crispado tras el pacto presupuestario.

Los intereses son contrapuestos. El portavoz de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, lo expresó con claridad: «Sería muy bueno, muy positivo, que de aquí al 14-F se demuestre que el camino del diálogo y de la política sirven para algo». Los republicanos sienten la presión de JxCat, que les acusa día sí y día también de ser unos traidores por haber apoyado al Gobierno a cambio de unas partidas presupuestarias. Y les reprochan haber aprobado las Cuentas de un Estado que les «encarcela y reprime», según el diagnóstico de Quim Torra.

Un movimiento del Gobierno con los presos sería un balón de oxígeno para ERC, que podría defender en campaña que su apuesta por el diálogo con el Ejecutivo no es una rendición.

El vicepresidente de la Generalitat y candidato republicano, Pere Aragonès, reafirmó hoy su apuesta por la negociación con el Ejecutivo, el día después de la resolución del Supremo. Y reclamó a Pedro Sánchez que dé pasos para excarcelar a los presos.

«El Supremo ya ha hablado, hace falta que todo el mundo se posicione», presionó en un acto de partido.

Lo mismo ocurre en el caso del PDeCAT, que se desmarca de la vía rupturista de JxCat. Y para los comunes, que no tienen buenas perspectivas electorales, pero que necesitan un clima de distensión en la campaña para mejorar sus opciones y quieren presentarse como una formación útil en la búsqueda de soluciones para la cuestión catalana porque que tiende puentes entre los dos bloques. Jaume Asens, presidente del grupo de Unidas Podemos en el Congreso y dirigente de los comunes, es uno de los impulsores de la reforma del delito de sedición, su principal valedor. «No podemos esperar más», espetó el martes en el Congreso. Semanas atrás, llegó a afirmar que los presos comerían este año el turrón en sus casas. Ayer dijo que es «optimista» en relación a los indultos tras haber hablado con miembros del Ejecutivo. No dio más detalles.

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