viernes 27/11/20

«Somos solidarios, pero el resto también tiene que serlo»

Arguineguín era conocido hasta hace meses por ser la patria chica de dos maestros del balón: Juan Carlos Valerón y David Silva. Pero desde este verano su nombre ha traspasado las fronteras de la isla de Gran Canaria por el «campamento de la vergüenza» habilitado por Interior en el muelle, lugar donde Salvamento Marítimo lleva a los ocupantes de pateras y cayucos.

«En Arguineguín somos solidarios», comentan dos vecinos del pueblo costero que toman el café de media mañana junto al muelle, «pero el resto también tiene que serlo».

Se refieren al conjunto del Estado, porque ya son sabedores de que los gobiernos regionales de Aragón, País Vasco, Valencia y Castilla y León se han mostrado dispuestos a acoger a parte de los inmigrantes. Pero Interior se opone argumentando que un traslado a la Península derivaría en un ‘efecto llamada’ y que podría acabar traspasando los Pirineos.

En la práctica, si no se contiene la llegada de pateras y cayucos, convertiría a Canarias en una nueva Lesbos, la isla griega donde miles de migrantes fueron confinados.

«Somos solidarios, pero el resto también tiene que serlo»