domingo. 14.08.2022

La versión de la práctica totalidad de los 133 inmigrantes que el 24 de junio lograron entrar en Melilla durante el trágico y violento asalto a la valla es coincidente: casi todas las víctimas mortales que se produjeron ese viernes por la mañana (23, según Marruecos y 37, según las ong’s) estaban entre el grupo de subsaharianos que quedó atrapado en el ‘cuello de botella’ que se produjo en la puerta del paso fronterizo de Barrio Chino, cuyos candados y cadenas los ‘sin papeles’ forzaron con una radial para entrar en territorio nacional.

ATURDIDOS POR LOS GASES

Siempre de acuerdo con el testimonio recabado por este periódico entre los inmigrantes que todavía se encuentran en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (ceti) de Melilla, por efecto de los gases que se lanzaron desde ambos lados de la valla (pero particularmente desde la parte española) hubo «decenas» de subsaharianos que quedaron inconscientes o aturdidos durante cerca de diez minutos entre las avalanchas y tapones que se produjeron cuando sobre las 8:40 de la mañana los ‘irregulares’ lograron violentar la cancela.

Los supervivientes que lograron pasar aseguran que un grupo de decenas de inmigrantes se quedó atrapado en una atmósfera de «aire irrespirable», quedando sin sentido y sin poder salir de las avalanchas ni protegerse de la muchedumbre de más de 2.500 personas que trataba de entrar a la fuerza a Melilla.

DECENAS DE CADÁVERES

Y todo ello mientras que a un lado de la frontera las fuerzas marroquíes se empleaban a fondo —aseguran— con «piedras, palos, patadas, pelotas y también gases», y cuando al mismo tiempo las fuerzas de seguridad del Estado española, particularmente Guardia Civil, intentaba frenar el intento masivo de intrusión haciendo uso de material antidisturbios, entre ellos gases.

Los residentes en el Ceti afirman que cuando acabaron los disturbios y los gases lanzados por Marruecos y España se disolvieron fue cuando vieron la magnitud de la tragedia, con decenas de cadáveres en el suelo. El Gobierno asegura que las investigaciones de la Fiscalía y del Defensor «despejarán dudas».

Los supervivientes denuncian que el gas de ambos lados de la valla causó la tragedia
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