jueves. 30.06.2022

Alejado del revuelo político, el rey emérito continuó disfrutando ayer sábado de su estancia en Sanjenjo, «muy buena, ya la veis», según declaró ante los periodistas. Sin embargo, los planes de Juan Carlos I quedaron algo truncados. Si el viernes fueron las fuertes rachas las que desaconsejaron su participación en las regatas a bordo del Bribón, este sábado fue precisamente lo contrario, la falta de viento, lo que impidió su regreso a la competición tres años después. La organización canceló las dos mangas previstas dadas las condiciones desfavorables.

El día amaneció nublado y sin apenas viento, lo que dificultaba la práctica. La organización optó por aplazar la salida, prevista para las 13.00 horas, y darse un tiempo de margen para decidir si cancelaba definitivamente la jornada, como acabó ocurriendo por la tarde tras un amago de retomar la competición. En todo caso, el rey emérito sí salió a bordo del Bribón para entrenar hasta que ocho horas después volvió a tocar tierra visiblemente contento.

Desde Sanjenjo se trasladó por la tarde a Pontevedra, donde asistió a un partido de balonmano de su nieto Pablo Urdangarin, jugador del Barcelona B, que se enfrentaba al Club Cisne Colegio Los Sauces local. El rey emérito fue recibido entre aplausos y vivas por parte del público, aunque también se pudo escuchar algún grito de «sinvergüenza». El hijo de la infanta Cristina le saludó en el momento en que abandonó el terreno de juego para sentarse en el banquillo. Por último, Juan Carlos I regresó a la casa de Pedro Campos, donde se aloja estos días, para participar en una barbacoa junto a los tripulantes del Bribón.

Tranquila jornada a bordo del Bribón a falta de viento para poder competir