domingo. 04.12.2022

Las hermanas Ndiaye tenían cuatro y dos años cuando su padre, el senegalés Bara N., asestó 83 cuchilladas a su mujer en su casa. A las 6 de la madrugada, el condenado abandonó el domicilio, dejó la puerta de la casa abierta, colocó una cuna de viaje para que no se cerrar y abandonó dentro a las niñas. Estaban semidenudas junto al cadáver de su madre. Siete horas después, una vecina se percató de unos lloros procedentes del quinto piso. Al llegar vio que las niñas estaban solas, jugando en el descansillo. Le dijeron que su mamá «estaba dormida porque estaba muy cansada». Accedió al piso, vio un reguero de sangre, el cadáver de Maguette y alertó al 112.

La mayor padece deterioro cognitivo, emocional y conductual, «de mal pronóstico». Hoy tiene 8 años. La menor sufrió «mutismo y otras afectaciones emocionales». Siguen en tratamiento. El Supremo rechaza lesiones psíquicas en las dos hermanas presentes en el asesinato machista de su madre. «No está claramente probada que la perturbación psíquica se debiera a presenciar la agresión mortal o al hecho de encontrarse abandonadas siete horas en la vivienda».

El TS deja sin protección a dos niñas víctimas de violencia machista
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