jueves 19/5/22
                      Imagen de Javier Ardines, alcalde asesinado. ALBERTO MORANTE
Imagen de Javier Ardines, alcalde asesinado. ALBERTO MORANTE

Un agente de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha incidido este martes en que el asesinato del concejal de IU de Llanes Javier Ardines fue un encargo por los celos del supuesto inductor, tras descubrir la relación que su mujer mantenía con el edil, y ha descartado que los dos sicarios únicamente quisieran darle una paliza.

La Audiencia Provincial celebra este martes la quinta sesión del juicio con la declaración de los miembros de la UCO de la Guardia Civil que apoyaron en las investigaciones a la Comandancia de Gijón para esclarecer el crimen por el que están acusados Pedro N.A., como presunto inductor; Jesús M., como intermediario, y Djilali B. y Maamar K. como supuestos sicarios, quienes afrontan una pena individual de 25 años de prisión.

El teniente de la UCO ha explicado al jurado que los investigadores no le dieron credibilidad «policialmente» a la versión del presunto sicario Djilali B. de que únicamente tenían el encargo de «darle una paliza» al concejal porque la víctima murió por asfixia al ser estrangulada, con lo que hubo «un aseguramiento de la muerte». La declaración del presunto sicario no encajaba porque si la intención hubiera sido la de «darle un susto» Ardines únicamente tendría un golpe y lo hubieran dejado malherido, por lo que en su opinión su intención era «matarle».

Sin embargo, sí dieron credibilidad al resto del relato del presunto sicario tras su arresto, al aportar una serie de datos que cuadraban con lo investigado sobre el crimen cometido el 16 de agosto de 2018 en la parroquia llanisca de Belmonte de Pría, en una emboscada en las inmediaciones de la vivida del concejal.

En el momento de la detención en Amorebieta (Vizcaya) de Pedro N.A., Jesús M. y Djilali B., el 19 de febrero de 2019, la investigación ya tenía el círculo cerrado y por tanto los detalles que aportó el presunto sicario reforzaron la actuación policial y confirmaron «lo que ya sabían».

Las acusaciones mantienen que Pedro N.A., amigo personal del edil, urdió el plan para acabar con la vida de Ardines después de descubrir, en diciembre de 2017, que mantenía una relación con su mujer, a su vez prima segunda de la esposa del concejal.

Fue en julio de 2018 cuando Pedro N.A., residente en Vizcaya, tomó la decisión de ejecutar su plan sabedor de que su mujer pasaría el verano en una casa familiar próxima a la de Ardines.

La UCO descarta que los sicarios sólo quisieran darle una paliza a Ardines