miércoles. 17.08.2022

El primer pleno de la que solía ser la gran cita parlamentaria cada año de legislatura, al margen de la investidura, tendrá lugar a partir de hoy en el Congreso de los Diputados y mediados ya el mandato de Pedro Sánchez. El último debate sobre el estado de la nación se remonta a 2015, con Mariano Rajoy como presidente del Gobierno y Pedro Sánchez en el papel de líder de la oposición.

Hasta entonces, no se había celebrado en 1986, 1990, 1993, 1996, 2000, 2004, 2008 y 2012 porque esos años se convocaron elecciones generales. Su formato no se recoge en el Reglamento de la Cámara Baja y depende en exclusiva de la voluntad del presidente del Ejecutivo. Desde que Felipe González lo convocó por primera vez en 1983, no hubo excepciones salvo en los ejercicios con comicios legislativos, porque se entendía que el debate de investidura del presidente lo suplía.

Sin embargo, los motivos esgrimidos en los últimos años para no llevar a la práctica este clásico nada tienen que ver con las urnas. En 2017, el desafío independentista y la declaración unilateral de independencia por parte del Govern de la Generalitat de Cataluña llevaron a Mariano Rajoy no convocarlo. En 2018, la razón esgrimida fue la moción de censura que desalojó al líder del PP de la Moncloa. En 2019, ya con Sánchez en la Presidencia del Gobierno, se volvieron a convocar elecciones por partida doble. Y desde entonces, la pandemia que paralizó la vida parlamentaria en 2020, catástrofes como la erupción del volcán de La Palma en 2021 o la guerra de Ucrania desatada por Rusia en febrero han servido de pretexto al Ejecutivo para posponer su celebración hasta ahora.

EL PRESIDENTE SIEMPRE GANA

Hasta 2015 se convocaron 23 debates. Felipe González (1982-1996) lo hizo en nueve ocasiones, José María Aznar (1996-2004) en seis, José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) en cinco y Mariano Rajoy (2011-2017), en tres.

El escenario político desde la última vez que se celebró, el 24 y 25 de febrero de 2015, dista tanto del actual que ni siquiera Unidas Podemos y Ciudadanos tenían presencia en el Congreso. Sus líderes de entonces, Pablo Iglesias y Albert Rivera, ambos ya retirados de la política, no tuvieron la oportunidad de medirse con el presidente del Gobierno en el formato del debate sobre el estado de la nación. Vox, hoy el tercer grupo parlamentario, no contaba con un solo escaño. Las formaciones independentistas tampoco jugaban un papel tan protagonista ni el Congreso estaba tan fragmentado.

Los debates realizados desde 1983 han servido para dar un repaso a la situación política del momento. La Otan y la corrupción, por ejemplo, protagonizaron los primeros debates con González como presidente, sumando al de 1995 el escándalo sobre los GAL. Con Aznar en la Moncloa, la guerra de Irak y el terrorismo —incluyendo el proceso de negociación con ETA— se adueñaron de la mayoría de los debates. La crisis económica destacó por encima del resto de los asuntos tratados en los que protagonizó Zapatero. En los tres debates con Rajoy al frente del Gobierno, la corrupción en el PP fue el eje sobre el que giró la discusión. La trama de las cuentas en B del Partido Popular, que hoy acumula 69 condenados, estalló en 2009, dos años antes de su llegada al poder.

Las valoraciones posteriores que efectúan el CIS y otras empresas demoscópicas constatan que el presidente del Gobierno suele salir casi siempre victorioso en estos duelos en virtud de su preeminencia. Pero en estos momentos, Pedro Sánchez tiene enfrente una oposición crecida por sus óptimas expectativas electorales y mantiene unas relaciones convulsas con sus socios de Unidas Podemos y con ERC.

El último pleno, en 2015 y con otro país