miércoles 2/12/20

Los últimos restos de los accidentados en el Yak-42 reposan en una cripta de la Catedral Castrense

Fachada de la Catedral Castrense en Madrid. MARISCAL
Fachada de la Catedral Castrense en Madrid. MARISCAL

El pasado mes de diciembre, llegaron a España nuevos restos óseos de víctimas del Yak-42 que habían sido encontrados en Turquía. Seis meses después, descansan ya en una cripta de la Catedral Castrense cerrando este capítulo del accidente en que perdieron la vida 62 militares españoles en mayo de 2003.

Se trata de los 23 tarros con muestras biológicas que permanecían desde el siniestro aéreo almacenados en el Instituto Anatómico Forense de Estambul y que fueron utilizados para labores de identificación tras el accidente.

Los restos fueron trasladados a Madrid en diciembre para ser puestos a disposición de la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón. Una vez en España, los expertos del Instituto Toxicológico de Madrid comprobaron que las labores de identificación realizadas en Turquía habían sido correctas y, por tanto, no fueron necesarias nuevas pruebas.

Con ello, la jueza de la Audiencia Nacional se puso en contacto con los abogados de los implicados para que, si así lo deseaban, recogieran y se hicieran cargo de los restos de sus familiares. Algunas familias sí se pusieron en contacto con la jueza para completar ese proceso mientras que otras decidieron no hacerlo.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha informado este lunes en el Congreso de que los restos han sido finalmente depositados en una cripta en la Catedral Castrense o Iglesia del Sacramento, en Madrid.

17 años después

Este proceso tuvo su inicio en mayo de 2018 cuando el Ministerio de Defensa español informó de que Turquía había comunicado el hallazgo de una extremidad de una posible víctima del Yak que había sido enterrada en el cementerio turco de la ciudad de Macka tan solo dos meses después del accidente al no haber sido identificada.

El Ministerio pidió entonces a la Audiencia Nacional que abriera un proceso de cooperación judicial con Turquía para verificar la existencia de ese resto y tratar de identificarlo.

Este proceso fue el que propició la aparición de los otros 23 frascos con muestras biológicas de víctimas que ahora serán entregados a sus familiares. Algunos familiares habían puesto además sus expectativas en los restos del fémur encontrado, que sin embargo no ha sido recuperable para su identificación.

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