sábado. 25.06.2022
                      Carlos de Saá
Carlos de Saá

Dos buenas noticias abonan el optimismo de los científicos que estudian el comportamiento del volcán de La Palma. La erupción ha entrado en una fase de estabilidad y además los tubos volcánicos, especie de túneles formados en las capas inferiores de la colada, permiten canalizar la lava, que desemboca en el mar sin ocasionar muchos daños materiales.

La actividad del volcán ha entrado en una fase de madurez, lo que no significa que la erupción vaya a remitir. El director técnico Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca), Miguel Angel Morcuende, aseguró que esta estabilidad es esperanzadora, toda vez que la lava no está colonizando nuevos terrenos. «Si continúa su camino por donde lo está haciendo ya no hace más daño. Ojalá podamos seguir con la idea de estabilización del volcán», dijo Morcuende.

Estas buenas noticias quedan un tanto empañadas con el cambio en la dirección de los vientos, que rolaron hacia el norte. De hecho, algunos aviones que tenían previsto aterrizar en el aeropuerto de la isla tuvieron que desviarse a Tenerife por la cercanía de una nube de ceniza.

La lava ya ha devorado 93,4 hectáreas, localizadas en tres de sus cuartas partes en el Valle de Aridane y el resto en El Paso. Las dos plantas desaladoras portátiles que han llegado a la isla y que tendrán por función aportar agua al riego comenzarán a funcionar dentro de nueve días, según las previsiones más optimistas. Se trata de una solución de emergencia para garantizar la supervivencia de las plataneras que han resistido el embate. El Gobierno de Canarias estudia como solución provisional la construcción de casas prefabricadas en los municipios más afectados: Los Llanos de Aridane, El Paso y Tazacorte. Estas viviendas, que tardarían en levantarse entre 18 o 20 días, serán una medida adicional a los pisos que el Ejecutivo canario está buscando para los afectados. | Antonio Paniagua

El volcán provoca menos daños por la lava subterránea
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