lunes 25/10/21

El volcán que creó a Frankenstein

¿Puede la erupción de un volcán afectar al clima? Sí, y hay ejemplos muy destacados a lo largo de la historia. El más llamativo ocurrió el 10 de abril de 1815 cuando la humanidad quedó sumida en la más completa oscuridad tras la explosión del Tambora, en Indonesia, que provocó drásticos cambios meteorológicos.

Liberó toneladas de polvo de azufre que se extendió por todo el planeta, provocando un largo enfriamiento que alteró el ciclo agrícola. De hecho el año siguiente, 1816, pasó a la historia como el «año sin verano» porque las temperaturas estivales, especialmente en el hemisferio norte, se desplomaron y no dejó de llover durante meses. Fue una catástrofe que se llevó por delante las cosechas, sumió a Europa en la hambruna y la llenó de enfermedades y miserias. Un escenario desolador que dejó una obra maestra de la literatura gótica, el monstruo de Frankenstein.

Cerca del lago suizo Lemán, en Ginebra, en la elegante mansión Villa Diodati, se instalaron un grupo de amigos. A causa de la climatología se vieron obligados a quedarse largo tiempo encerrados en casa y se aficionaron a pasar las veladas leyendo relatos de terror. En esa atmósfera de recogimiento y cuentos de miedo surgió la idea de Frankenstein, novela que ha hecho pasar a la historia a su autora, Mary Shelley.

Ha habido otras grandes erupciones como en 1991 la del Pinatubo, en la isla filipina de Luzón, que hizo bajar la temperatura global del planeta al año siguiente en 0,5 grados centígrados. Los reyes Felipe VI y Letizia visitan hoy La Palma acompañados por Pedro Sánchez, que regresa de la ONU. También viaja el líder del PP, Pablo Casado.

El volcán que creó a Frankenstein