sábado. 02.07.2022

La lucha ‘a golpe de registro’ que protagoniza VOX en el Tribunal Constitucional podría representar perfectamente la descripción de éxito político, refrendado por las encuestas. Los 52 escaños logrados de las últimas elecciones generales, las de noviembre de 2019, en la que doblaron sus diputados en solo siete meses tras la repetición electoral, tuvo una recompensa mayor. No solo el hecho de convertirse de forma simbólica en la tercera fuerza parlamentaria, sino en que al superar el medio centenar de diputados se abría la puerta para poder presentar en solitario recursos de inconstitucionalidad.

Esta importante atribución permitió al partido liderado por Santiago Abascal llevar la contienda política a los tribunales. En suma, judicializar la acción del Gobierno a través del Constitucional, con la presentación de los citados recursos contra toda clase de iniciativas legislativas; o en órganos judiciales como el Tribunal Supremo, con el registro de tres decenas de querellas contra cargos del Ejecutivo o rivales políticos que están aforados. Pese a la visibilidad de Vox como acusación popular en la causa del ‘procés’, esta vía penal no está resultando tan efectiva porque todas han acabado inadmitidas o archivadas.

Por el contrario, la fecunda actividad en el Constitucional sí le está granjeando beneficios, sobre todo con la pandemia. Vox ha liderado los recursos admitidos por la corte contra la declaración de los dos estados de alarma por parte de la mayoría parlamentaria que respalda al Gobierno (el PP apoyó el primero y se abstuvo en el segundo, mientras que Vox secundó el de marzo y se opuso en el de octubre).

El partido ultranacionalista también registró la impugnación de la suspensión de la actividad decretada por la Mesa del Congreso cuando se aprobó el confinamiento domiciliario. Un recurso estimado por el Constitucional. Y el arranque de toda su estrategia política.

Vox aprovecha su fuerza para sacar rédito en el Constitucional
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