sábado 31/10/20

Vox capitaliza el descontento con una moción de censura sin apoyos

El PP se debate aún entre el no y la abstención y el PSOE tiene la estrategia de ningunearla

La quinta moción de censura de la historia de la democracia llegará el próximo miércoles al Congreso de los Diputados de la mano de Vox. A diferencia de la anterior, la que desalojó a Mariano Rajoy de la Moncloa en junio de 2018, los de Santiago Abascal son conscientes de que los números esta vez no son suficientes para situar a su candidato en la presidencia del Gobierno.

Pero de momento han logrado arrebatar al Partido Popular parte de la iniciativa en el debate parlamentario capitalizando el descontento ciudadano provocado por la gestión de la crisis sanitaria. Un hecho que no ha pasado desapercibido en las encuestas, como el último barómetro del CIS, publicado el pasado miércoles, que les vuelve a situar por delante de Unidas Podemos en intención de voto. La estimación de GAD3 incluso aumenta en 13 el número de diputados que la formación de ultraderecha obtendría si se celebrasen nuevas elecciones generales, a costa de los 18 que perderían los populares.

En Génova han recibido los resultados de estos sondeos con cierto nerviosismo. Los de Casado se encuentran en una encrucijada y aún no han decidido si votarán no o se abstendrán. Pese a su crítica feroz al Gobierno en las últimas semanas, los populares no han ahorrado calificativos contra la moción. Su secretario general, Teodoro García Egea, llegó a definir el movimiento parlamentario como «circo de Vox» y «engaño». Calificativos compartidos por el resto de la cúpula del partido. La moción, aseguran los de Casado, sólo interesa a la formación de Santiago Abascal pues está diseñada «a su mayor gloria». Por eso, restan importancia al sentido de su voto que «de ninguna manera» será un sí.

Más sosiego existe en los partidos que forman parte del Gobierno de coalición. Sánchez, que en un principio no tenía previsto acudir al debate alegando motivos de agenda, estará finalmente en el Congreso desde las nueve de la mañana, hora a la que comenzará la intervención del diputado de Vox y candidato en la próximas elecciones catalanas, Ignacio Garriga, encargado de defender la moción. La estrategia de los socialistas se basa en restarle toda la importancia posible. La portavoz del Ejecutivo y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya afirmó el martes pasado que la moción no va a suponer «ninguna afectación a los planes» de la coalición. Entre ellos, por ejemplo, ultimar los flecos que le restan al borrador de los Presupuestos Generales del Estado de 2021.

En el ala morada del Gobierno, la estrategia es similar y sus miembros se empeñan en repetir que lo importante es la gestión de los efectos de la segunda oleada de coronavirus.

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