domingo 15.09.2019
Literatura

«El buen jefe es alguien que te ayuda a ser feliz»

El escritor y abogado leonés Enrique Mendoza publica ‘Una vida con rostro humano’.
«El buen jefe es alguien que te ayuda a ser feliz»

 Autor de ‘Viva mi gente’ y ‘Opiniones de un opinante’, el abogado leonés Enrique Mendoza Díaz publica ahora ‘Una vida con rostro humano’, donde reflexiona sobre la felicidad, la importancia de las buenas maneras o la regeneración política. Cuestiones con las que pretende hacer reaccionar a una sociedad adormecida.

—El libro habla de las relaciones humanas, ¿es un tratado de urbanidad?-

—No. Lo que pretendo es contribuir, modestamente, a solucionar problemas sociales. Cuando hablo de una sociedad con rostro humano me refiero a cosas que hay que cambiar en la política, en la sociedad y en la vida cotidiana.

—¿Son tan importantes las buenas maneras?

—Sí, porque hacen que la vida sea convivencia y no coexistencia. Es un reconocimiento y respeto por el otro que hace la vida más llevadera, empezando por la familia y la empresa. Las buenas maneras cambian la vida de las personas. Es insufrible la vida donde no hay buenas maneras.

—¿Es urgente regenerar la vida política?

—Sí. Pero no una regeneración con eslóganes. La regeneración empieza por uno mismo. Dando un curso a alumnos de Administración de Empresas salió el tema de la corrupción y todos contaban anécdotas. Yo les pregunté que si un día un cliente les pagaba una buena cantidad para poder pagar menos impuestos qué harían. El 65% dijo que esta dispuesto a hacerlo. Nos quejamos de lo mal que está la educación, pero la pregunta es: ¿tú qué haces? Hay que dejar mejores hijos para el Planeta y no un mejor Planeta para nuestros hijos, porque esto no te compromete.

—¿Qué razones hay para el optimismo?

—Soy optimista porque creo en un mundo mejor y en las personas. La clave está en que la gente tiene que querer cambiar. Yo me uno a un cambio de modelo. Para cambiar el mundo, uno tiene que cambiar primero él mismo. En general, la gente es inteligente. No existen las familias, las empresas, las organizaciones.... existen las personas que forman familias, empresas u organizaciones.

—La economía no es éticamente neutra...

—Eso de que la economía es una ciencia exacta no es cierto, está manipulada por la política. Tiene sus leyes, pero la economía es una ciencia al servicio de las personas. Tiene que conseguir que todos vivamos mejor. Desde la crisis del 29 se separó la banca minorista de la banca de inversiones. Luego, con Clinton se volvieron a unir. Muchos problemas con productos financieros como las preferentes o las subordinadas surgieron porque la banca minorista se metió en el territorio de la banca de inversiones. Así llegamos a un modelo financiero que no está al servicio de las personas.

—Sin crecimiento demográfico nuestro modelo social es insostenible. Y todavía hay partidos que vetan a los inmigrantes...

—Es un problema dramático. Este es un país de ancianos. Se venden más pañales de adultos que de bebés. Los pensionistas cobran más que los que empiezan a trabajar. Hay muchas soluciones, como los inmigrantes o apoyar la maternidad. Si no aumentamos la población no vamos a poder mantener el Estado del Bienestar. También hay una responsabilidad individual. Es además una estafa económica. La gente que tiene ahora 50 años va a tener serios problemas para cobrar la jubilación, tras haber cotizado 25 o más de 30 años. Sobre estos asuntos no se habla, porque la política es superficial y esto perturba el debate político.

—¿Sin orden es imposible ser feliz?

—El orden está relacionado con el tiempo, el bien más escaso que tenemos. El día tiene 86.400 segundos y el aprovechamiento del tiempo es clave. El tiempo nos iguala. La gente más rica no puede comprar tiempo. Con orden aprendes a trabajar y a distrutar. Tiene mucho que ver con la felicidad y en sacarle jugo a esos 86.400 segundos.

—¿La sociedad está adormecida?

—Sí, porque falta pensamiento. Estamos saturados de noticias, pero sobre todo repetimos contenidos. Falta reflexión para tomar conciencia del mundo y actuar. La gente solo se fija en la acción y no en la omisión. Eso se puede aplicar a las relaciones básicas.

—¿Es partidario de cambiar el sistema electoral?

—Sí, claro. Uno de los grandes problemas para mejorar la democracia tiene que ver con el sistema electoral. Los partidos tendrían que presentarse con listas abiertas y desbloqueadas, para que el poder esté en manos de los ciudadanos. En Reino Unido el diputado sabe que su permanencia depende de sus electores. Aquí es el partido el que pone y quita.

—Defina al buen jefe.

—Alguien que te ayuda a ser feliz, que te ayuda a lograr la felicidad profesional. El que te ayuda a mejorar y te dedica tiempo. Un buen jefe no tiene que dar palmaditas, sino que tiene que conocer tu trabajo, estimularte y comunicarse contigo.

¿Es posible conseguir la felicidad profesional?

—Básicamente, sí. Depende de uno mismo. Uno es el dueño de su destino. Todo depende de la motivación. Una persona madura tiene razones para vivir y objetivos. La gente que nos rodea puede hacerlo más fácil o difícil, pero sobre todo, es una actitud ante la vida.

—¿La realidad virtual se ha impuesto?

—Claro. La diferencia está entre estar conectados y comunicarnos. La realidad virtual lo agunta todo, porque no se compromete.

—¿Necesita España un nuevo contrato social?

—Si tiene que ver con la reforma de la Constitución, no creo que sea necesaria. Con la Constitución actual y sentido común se pueden sortear muchos obstáculos en la política y en la economía.

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