sábado 15/8/20

Colinas, poeta de la luz

Poeta bañezano universal, en busca de la luz y el éxtasis de Oriente, filósofo y lírico místico marcado por la estética machadiana, en una «tierra donde no existe el tiempo, llanos de eternidad / secos campos del Gótico, ardor del mediod
Colinas, poeta de la luz

Sus vivencias en diferentes lugares del mundo, sobre todo en Italia, país hermano, cuya belleza nos sobrecoge, y donde nuestro artista encontró, gracias a su labor como Lector de Español en las Universidades de Milán y de Bérgamo, lo han llevado hasta las cumbres más elevadas de la literatura.

Poeta de la naturaleza y del amor, entre lo mesetario, cuyo horizonte de tapias resecas y adobes casi humanos cobijan nuestros sueños, y la luz mediterránea, aromatizada por los cantos románticos de Leopardi y un sabor ibicenco.

Autor impregnado de misticismo español y romanticismo germano, entre la sacralidad y el apego absoluto a la vida, incluso a la carne, a la erótica que procuran «unos muslos / debajo de unas medias / y la boca roja sin dolor / de una adolescente», como escribe el poeta en Semana de pasión , porque la vida siempre es y será su fuente de inspiración. Como no podía ser de otro modo.

Su apellido sabe y huele a espacio legendario, «a tiempo detenido y cuajado en la montaña», tras el que se esconde el misterio de la vida y los secretos de la creación. La poesía como una suerte de conocimiento, cuyos poemas, hechos de tierra y sangre, nos adentran en las esencias de las palabras.

El laureado Colinas, que goza entre otros del Premio Nacional de la Crítica y de Literatura o el Premio de las Letras de Castilla y León, no sólo es un magnífico poeta, sino un grande de las letras en mayúscula: ensayista, crítico literario, periodista y traductor de la poesía completa del Premio Nobel Salvatore Quasimodo.

Cercano y familiar

En la actualidad, y desde finales de los años noventa, Colinas vive en Salamanca, la ciudad charra y estudiantil, donde suponemos que habrá encontrado el karma para afinar sus liras poéticas. No en vano, Salamanca es ciudad de poetas y maestros místicos, como los fueran Fray Luis de León y San Juan de la Cruz, que tanta importancia han tenido y tienen en su obra. Salamanca es, por lo demás, una ciudad en verdad inspiradora, cuya belleza en piedra y carnalidad le invita a uno a componer odas al amor y al tiempo, un espacio histórico que a uno le permite vivir en diferentes tiempos a la vez, una ciudad, en definitiva, por la que uno siente especial adoración, y que ha convertido al maestro Colinas en Pregonero Vitalicio de la Feria del Libro y ahora en su Hijo Adoptivo.

A Colinas lo he visto en contadas ocasiones (en León, a resultas del Congreso Nacional de Literatura y unas Jornadas de Psicoanálisis y Literatura; en Astorga, en Encuentros poéticos del Reino de León, en Bembibre, o más recientemente en el Museo de la Minería de Sabero).

La que nunca olvidaré fue la primera vez que lo vi en la Estación de Autobuses de la Bañeza, lo que quizá sea prosaico, mas se me hace que esta visión del poeta en lugares comunes lo acercan al terruño y lo tornan cercano y familiar. Confieso que en aquella ocasión nada le dije, ni siquiera un saludo de enhorabuena, porque su obra la descubrí gracias a la poeta berciana Ester Folgueral, que me inició, como amiga y maestra, en su poesía hecha de luz y con sangre, como su Antología poética, La luz es nuestra sangre , prologada por el crítico literario y catedrático de Literatura, José Enrique Martínez, y que recoge algunos de los mejores y más lúcidos poemas de este autor, a quien tuve la ocasión y el privilegio de escuchar en Casa de las Culturas de Bembibre, hace algún tiempo, con motivo de las Tardes de Autor, que se vienen celebrando en la capital del Bierzo Alto desde hace años, gracias a la Concejalía de Cultura y la presencia fundamental de su coordinador, Tomás Néstor Martínez, profesor de Lengua y Literatura y gurú de la cultura.

El propio Colinas, que siempre escribe con la luz -”la luz del aroma-”, ha publicado su Obra poética completa , el que acaso sea el libro esencial de su vida, según me dijera el propio autor, que asimismo ha tenido la gentileza y maestría de prologar algunos libros de poetas berciano-leonesas, como es el caso de Ester Folgueral y su Memoria de la luz , o Historias de la fatal ocasión , cuya autora es Carmen Busmayor, lo que lo convierte en guía espiritual de nuevos talentos y sobre todo en un ser humano, bien humano.

Colinas, poeta de la luz
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