martes 10.12.2019

Constancia de la situación lingüística

El habla tradicional

de la Omaña Baja (León)

Margarita Álvarez Rodríguez. Ed. Lobo Sapiens, León, 2010. 304 pp.

Animar al lector a recorrer el curso del río Omaña desde su nacimiento, allá por los altos de Montrondo, hasta la Peñona , por debajo de La Utrera, es animarle a un viaje de robles y abedules, de valles diminutos hendidos por arroyos y regatos, de urces y escobas que pintan la primavera de colores. Y si no fuera porque encontrar hoy gentes en muchos de los pueblos que conforman la Omaña es tarea ardua, sería un viaje de delicia para los oídos porque el habla de los omañeses ancianos, que tiene una particular entonación, suena suave y amoroso. Tiene, además, unas características morfosintácticas y también léxicas que son las que recoge y sistematiza Margarita Álvarez Rodríguez en El habla tradicional de la Omaña Baja (León) . La autora, nacida en Paladín, ha recopilado y analizado la evolución de los rasgos del habla omañesa «desde los años 50 del siglo pasado hasta la época actual», lo cual implica recoger «las palabras y expresiones que aún están vivas en el uso o al menos la memoria de los omañeses que siguen poblando nuestras aldeas al día de hoy».

Por doloroso que sea para quienes tienen en Omaña sus raíces, las perspectivas de futuro son prácticamente inexistentes para la comarca y desde la constatación de esa realidad se comprende que el intento último de la autora de este excelente trabajo radique en «dejar constancia de cómo está la situación lingüística en la zona en la primera década del siglo XXI y un deseo de que sirva de fuente en que las nuevas generaciones puedan entender mejor el presente, desde el conocimiento del pasado».

Lo dicho y recogido por Margarita Álvarez en este trabajo concentrado en la Omaña Baja, a la que el resto de los omañeses denominan siempre como Samario o Valdesamario, es perfectamente extrapolable al resto de la comarca con las precisiones de rigor en algunos aspectos particulares, más de la vida que de la lengua, que se recogen en el epígrafe del libro titulado «Recorrido anual por la vida de un omañés». De todos los capítulos que componen el libro, este es, junto al glosario, los refranes y las expresiones y la toponimia, uno de los que más interés suscitan en los habitantes de la zona (es comprobación personal). La sistematización de los rasgos lingüísticos (fonéticos, morfológicos y léxicos) del dialecto leonés en el habla tradicional de la Omaña Baja, estupendamente realizada, le deja indiferentes por más que ellos digan reluz , comere , arrubiar , bajemos, molín, cistierna o ferrero .

Es todo un placer tener entre las manos un libro como este, con el que su autora ayudará a conservar la memoria de lo que fue (si es que, como parece, deja de ser) el habla de una tierra en la que los carros, como todos los de allí saben, no vuelcan sino que baltan .

Constancia de la situación lingüística
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