sábado. 04.02.2023

El alma de Crémer

el siglo de crémer Ernesto Escapa Fundación Villalar Castilla y León. DIARIO DE LEÓN. León, 2012. 252 páginas.

Una lectura de El siglo de Crémer puede plantear en el lector alguna duda respecto al planteamiento de la obra: los cuatro primeros capítulos ofrecen información más detallada que los tres restantes. Abarcan hasta el año 1950, momento en que en la vida del poeta ocurren sucesos relevantes: «En los primeros años de los cincuenta, —escribe Ernesto Escapa— Crémer se traslada a vivir de Puerta Moneda Conde Guillén, convierte en diaria su colaboración radiofónica Luces de la Ciudad y empieza a trabajar en la Cámara oficial de Industria y Comercio de León». Son sin duda tres datos relevantes que, unidos a su inclusión en la antología de Francisco Ribes, nos presentan a un Crémer distinto, con «una mejora en el nivel de vida», pero que sufre también «dolorosos reproches».

Al hilo de la trayectoria vital, Ernesto Escapa va desentrañando la intrahistoria de una ciudad de provincias como es el León de la dura posguerra. La intensa trayectoria vital de Victoriano Crémer se convierte en la punta del iceberg que esconde un trasfondo social y literario desconocido en buena parte. Las consultas bibliográficas, las visitas a las hemerotecas, el contacto con ciertos escenarios, los testimonios de muchos personajes… han permitido al autor el rescate de aspectos desconocidos de Victoriano Crémer y, paralelamente, de la sociedad leonesa, con aristas humanas impensables de ciertos tipos. En el fondo, se trata de recuperar una sociología de la cultura leonesa, sin que falten referencias a sonados políticos del momento, tanto de la esfera franquista como de la ideología de izquierdas, en la que abundan intelectuales eminentes.

Ciertas semblanzas resultan de gran atractivo y algunas de ellas sorprendentes. Es el caso por ejemplo del gran historiador Modesto Lafuente. Su recuperación humana y erudita culmina en un misterio bibliográfico que ni en la propia casa de Mayorga de Campos logra descubrir el autor. Magnífica es también la imagen de los hermanos Fernández Balbuena, oriundos de Ardoncino y de proyección internacional.

Impensable parece que el gran historiador Tuñón de Lara fuera panadero en León allá por los años cuarenta. Considerando su condición humana, sus avatares políticos y su obra, tal vez las páginas dedicadas a Alejandro Casona, junto con las dedicadas a los hermanos Panero, sean las más llamativas de la obra.. La aparición de Espadaña y la presencia de Antonio González de Lama pueden servir de colofón a esta magnífica primera parte de la intrahistoria leonesa, en la que no falta una entusiasta recuperación de César, el futbolista leonés por excelencia de estas tierras, tan necesitadas entonces de mitos humanos también.

El alma de Crémer
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