sábado 24.08.2019
FILANDÓN

«El enemigo del español es el papanatismo»

José María Merino coordina el ensayo ‘Más de 555 millones de personas podemos leer este libro sin traducción». Filandó n supone el 16% del PIB, por encima del turismo, que en 2016 llegó al 14,9%. el español es, por lo tanto, una de las potencias de la economía y su crecimiento está en auge. este libro lo explica todo «Aunque el lector no lo sepa, hay cien millones más de hablantes nativos del español que del inglés» «En Estados Unidos ya no hay ‘spanglish’. Se está convitiendo en un país bilingüe» «La decisión de doblar al español ‘Roma’ me parece ofensivo para el público español y muy ignorante»
raquel p. vieco
raquel p. vieco

Es un superhéroe con una legión que ronda los 600 millones de personas en todo el mundo. Su potencia le convierte en uno de los poderes económicos, y evoluciona con tal fortaleza que es capaz de superar incluso a un presidente de Estados Unidos. Protagoniza la última obra coordinada por José María Merino y Álex Grijelmo, titulada Más de 555 millones de personas podemos leer este libro sin traducción. Publicada por Taurus, cuenta con ensayos de Salvador Gutiérrez , David Fernández Vítores o José Luis García Delgado.

«No somos conscientes de la capacidad del español porque en España nos parece que todo es lo mismo y que lo nuestro no merece la pena», defiende José María Merino, quien explica que, cuando comenzaron con el libro, el español tenía alrededor de 555 millones de hablantes y seis meses después va camino de los 600.

La obra reúne 17 ensayos divulgativos, hechos accesibles por grandes especialistas en cada una de las materias que analizan, y todos ellos demuestran que la biografía del español es épica. «Por eso la hemos subtitulado La aventura del español», defiende el escritor, que ofrece un dato muy revelador: «Aunque el lector no lo sepa, hay cien millones más de hablantes nativos del español que del inglés». Y es que la lengua de Cervantes crece en Estados Unidos, pero también lo hace en países del Magreb a un ritmo muy importante.

La obra bucea en disciplinas tales como de qué manera entró el español en Estados Unidos, analiza el peso económico de la lengua —el 16% del PIB en España es obra del idioma—, estudia los americanismos, la lírica, el lenguaje del fútbol, la ortografía, el sefardí, las palabras que se pierden... «Ha quedado un libro interesante y sugestivo», subraya Merino, que recuerda que con toda esta riqueza resulta inexplicable la falta de apoyo de la Real Academia de la Lengua. «Si no existiera la Academia, habría que inventarla. No tiene más que ver que se acaba de crear la guineana y la del sefardí», añade para incidir en la idea de que una potencia cultural y económica como la lengua se desprecie y no sólo desde el punto de vista económico.

Le pregunto al escritor la razón por la cual los reyes o el presidente del Gobierno prefieren en ocasiones el inglés en sus intervenciones públicas fuera de España. «No sé, supongo que todo se debe al papanatismo. Yo, desde luego, no lo entiendo», manifiesta al tiempo que recuerda que en ocasiones los cantantes españoles han acudido a festivales internacionales con canciones en inglés.

En este extremo incluye el uso de neologismos procedentes del inglés cuando en español hay palabras para definir los términos. «Si admitimos un neologismo que tiene sinónimos en español, estamos acabando con la palabra en español porque la moneda buena siempre desplaza a la mala». José María Merino, que forma parte de la Fundación para el Español Urgente (Fundéu) pone como ejemplo el uso cada vez más común de palabras como exitroom cuando en español existe salida, overtourism por sobreturismo o bullear en lugar de acosar.

El autor de El heredero constata que esta manera de actuar respecto a la lengua propia entra en conflicto con lo que ocurre con los hispanos en Estados Unidos, donde se ha dado la paradoja de que el spanglish va desapareciendo en favor del español. «Estados Unidos se está convirtiendo en un país bilingüe porque los hispanos cada vez son más conscientes de la importancia de enseñar a sus hijos la lengua materna porque perder el español es perder capacidad económica».

Merino, que descubrió el español americano cuando comenzó a trabajar para la Unesco, enfatiza la importancia de la colaboración entre todas las academias y subraya que el trabajo conjunto es de tal magnitud que el último diccionario ya se intituló tan sólo como de la Lengua Española y no de la RAE. En este sentido se refiere a la polémica suscitada por el doblaje al español de la película de Alfonso Cuarón Roma. «Es una aberración», asegura el académico, quien explica además que la traducción no se hizo desde el mexicano sino desde el inglés. «Es una aberración y una estupidez. Tan sólo el 4% del léxico varía», precisa.

De hecho, el propio Cuarón se ha quejado de la decisión de Netflix: «Me parece muy ofensivo para el público español. El color, la empatía, funciona sin los subtítulos. Me parece muy, muy ridículo, parroquial e ignorante», zanjó. De hecho, la decisión ha provocado la hilaridad al traducir palabras como tranquila por suave, enfadarse por enojarse o chequear por mirar.

Otro de los problemas del español es la pérdida de la riqueza léxica, una sangría de palabras que dejan de usarse y que pasan a formar parte del olvido idiomático. Esta pérdida es mayor en España que en Hispanoamérica, y José María Merino reconoce que el hablante americano tiene mayor acervo a causa del sistema educativo. «Mire, yo he estado en colegios muy humildes de Costa Rica, con niños que se veían obligados a cruzar el Tortuguero para llegar a clase, y me maravillaba la riqueza léxica que tenían. En España, las humanidades desaparecen y hay universitarios incapaces de leer de manera comprensiva un texto periodístico».

El escritor defiende que la defensa del español es una función de Estado. «Hay que llevarlo a la conciencia de la gente porque la última ocasión en la que se amplió la financiación de la RAE fue con Rodríguez Zapatero», lamenta. Recuerda además que los 76 centros Cervantes que hay en el mundo se tienen que autofinanciar y recuerda que la dejadez de España contrasta con la importancia que la cultura y la lengua española adquiere en el mundo: «En este momento, el español ya es una de las asignaturas optativas en la educación de China». El español tiene, además, la gran ventaja de que no se ha descompuesto, una enfermedad que sí padece la francophonie. «Nosotros tenemos la suerte de que sigue concordado, de que sigue manteniendo las mismas normas», resalta.

Uno de los capítulos del libro enfoca en de qué manera el español se convirtió en la lengua oficial cuando comenzaron las independencias de Ultramar. «Fueron ellos mismos los que lo asumieron», explica, y lamenta que ahora haya lugares en los que se ayuda al quechua o al catalán. «Si eso no supone desplazar al español no hay problemas porque, de lo contrario, lo que están haciendo es un flaco favor a la generación del futuro». Y recuerda una anécdota que vivió en una ocasión en Kazajistán. «Un señor del Penclub me preguntó si conocía la obra de algún escritor kazajo. Como había hecho los deberes, le contesté con varios ejemplos, pero le añadí que si su obra no se hubiera traducido al ruso, serían desconocidos. Esa es la importancia de las grandes lenguas».

En cuanto a la irrupción de la ideología de género en el lenguaje, Merino considera que cualquier postura radical es radical independientemente de quien la defienda. «En el lenguaje estamos representados todos», subraya. El escritor recuerda que el lenguaje inclusivo no aguanta más allá de los tres primeros minutos y, si bien admite que en ocasiones hay que matizar, defiende que el español es neutro. En cualquier caso, explica que hay que esperar y ver de qué manera evoluciona.

«El enemigo del español es el papanatismo»
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