lunes 1/3/21
Asturica en la historia

Herejes y asesinos en la Astorga del siglo V

El profesor de la ULE Santiago Castellanos publica ‘El libro de los crímenes’, un thriller histórico ambientado en el fin del Imperio Romano
Imagen de archivo del escritor y profesor de Historia Antigua Santiago Castellanos. J CASARES

Corre el año 447. El joven Festo recibe un inquietante mensaje desde Asturica: «Me quieren matar». Lo firma su amigo Eugenio. Festo ha huido a Roma tras ser acusado de apoyar doctrinas diferentes al catolicismo, la religión oficial de un imperio que se acerca a su fin, pero que hará cualquier cosa para mantener su poder. Así arranca El libro de los crímenes (Ediciones B), cuarta incursión de Santiago Castellanos en la novela histórica.

Al llegar a Asturica para ayudar a Eugenio, la carrera por encontrar un manuscrito prohibido que recoge las enseñanzas secretas de Jesús une a Festo con un grupo de herejes llamados los Perfecti, con quienes se verá envuelto en una trama de intriga, traiciones y violentos crímenes.

Portada del libro escrito por Santiago Castellanos. DL

 

Un siglo nada aburrido

Sostiene Santiago Castellanos, profesor de Historia Antigua en la Universidad de León, que el siglo V es todo menos aburrido, por mucho que los anglosajones lo hayan definido como la «época oscura». Según él, «es el último siglo del Imperio Romano en occidente, el tiempo de las primera herejías —tema de fondo de la novela— y de persecuciones religiosas». En definitiva, con su novela pretende transmitir al público el mensaje de que el siglo V «merece la pena». Es el momento en el que «cambia el mapa de Europa» y el triunfo del cristianismo no se entiende sin esta época aún tan desconocida.

Castellanos no tiene reparos en admitir que El libro de los crímenes es un thriller histórico, una novela con la que se aprende historia y, al mismo tiempo, teje una trama de intrigas y asesinatos, de amor, desamor, lealtad y deslealtad. Un libro lleno de pasiones humanas. La novela se desarrolla entre Asturica (Astorga), Roma y Emérita (Mérida), en un momento en el que el papa León I el Magno combate a los herejes y asume el título de pontifex maximus, dignidad a la que habían renunciado los emperadores un siglo antes. Como dato curioso, Castellanos recuerda que el twitter del papa Francisco es @pontifex.

Los Perfecti

El protagonista de El libro de los crímenes es «un trasunto» de un personaje que existió con otro nombre, que fue condenado por hereje y enviado a Emérita». Es un momento convulso y, en el mercado de las religiones, en el Noroeste de Hispania, prosperan los Perfecti. «Pertenecían a distintas corrientes heréticas y muchos eran cristianos». Su afán era acceder a libros prohibidos por la jerarquía de la Iglesia, textos como Memoria Apostolorum (La memoria de los apóstoles) , que la cúpula de la Iglesia hizo desaparecer, y que recogía enseñanzas de Jesús a los apóstoles. Un libro que todavía hoy sigue siendo un gran misterio y que jugará un papel importante en la historia que relata Castellanos. De ahí también el título de la novela, El libro de los crímenes.

Los Perfecti pertenecían a las clases dominantes y circulaban entre ellos libros prohibidos por los obispos y por el Imperio —que se había convertido ya al catolicismo—. Explica el autor que el obispo de Asturica , conocido también como Toribio de Liébana, fue azote de estos herejes.

Aunque no hay datos sobre mujeres entre los Perfecti, Castellanos piensa que, por lógica histórica, es más que probable que sí las hubiera entre las filas de estos heterodoxos. El escritor, considerado una autoridad en la época tardorromana, ha apostado por lo literario sin renunciar al rigor científico: «Puedes escribir una novela histórica, pero nunca puedes ir en contra de la lógica de la Historia» El escritor, cuyo libro The Visigothic Kingdom in Iberia, se ha convertido en un manual de referencia en las universidades norteamericanas, no se atreve a autodenominarse «historiador», frente a muchos divulgadores que, sin su titulación y 25 años de docencia, no tienen pudor en presentarse como tales.

A Castellanos le interesa «llegar a los estudiantes con rigor pero de forma amena» —y para ellos cuelga vídeos en los que explica cuestiones de historia—. Su principal preocupación como escritor es que «la novela histórica no sea un peñazo, sino que enganche como una novela negra».

Piensa que para la profesión quizá pueda parecer una «herejía» escribir thriller histórico. Asegura que se están publicando «buenos libros académicos sobre el fin del Imperio Romano y el inicio de la época visigoda», pero a él le apetecía más hacerlo de una forma literaria. Y el resultado es un texto lleno de tensión, pasiones y asesinatos.

El poder de las ideas

Tras el éxito de Martyrium, Castellanos publicó Barbarus, una novela que nos descubre que ni los romanos eran tan romanos ni los godos tan godos. Luego llegó Gothia: Muerte en Barcinona, sobre el asesinato del rey Ataúlfo; además de una decena de ensayos sobre los visigodos.

En todas estas novelas, de forma muy cinematográfica, el autor ambienta de forma magistral el ocaso del Imperio Romano. Pero, a diferencia de las anteriores, en El libro de los crímenes lo hace desde un prisma diferente: el de aquellos «primeros herejes que nos demostraron que, tanto entonces como en la actualidad, el arma más peligrosa que puede empuñar un hombre contra un imperio son sus ideas».

Herejes y asesinos en la Astorga del siglo V
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