miércoles. 17.08.2022

Los jinetes de Fernández Santos cabalgan de nuevo

l Reino de Cordelia reedita una de las obras cumbres del autor con orígenes montañeses. El escritor Jesús Fernández Santos ha sido injustamente olvidado en España mientras que Francia reedita sus obras constantemente, sobre todo ‘Los jinetes del alba’, que ahora rescata El también leonés Jesús Egido, responsable de la editorial Reino de Cordelia
miguel navia
miguel navia

En febrero de 1984, con motivo de la publicación de Los jinetes del alba, el leonés Jesús Fernández Santos declaraba a Juan Cruz, que cuatro años más tarde le daría periodística sepultura en la sección Obituario del diario El País, que en esta novela «van recuerdos de niño, vivencias posteriores, historias que escuché y personajes que marcaron el curso de mis días, de unos años a los que de cuando en cuando vuelvo en busca de un tiempo no sé si ganado o borrado y perdido».

Fernández Santos regresaba a un territorio próximo al de su primer libro, Los bravos (1954), la montaña leonesa donde nació su padre y a la que él estuvo ligado siempre gracias al molino familiar de Cerulleda, donde llegó a pasar algunas temporadas. La época tampoco le era ajena, los albores de la Guerra Civil, desde el estallido de la revolución de octubre de 1934 hasta el golpe de Estado militar del 36. Toda su generación se formó en las miserias de aquel conflicto, que derivó en una posguerra mezquina y miserable, denunciada en muchas novelas de los narradores de la Generación de los Cincuenta, porque por entonces los periódicos no tenían capacidad ni voluntad para hacerlo. En la entrevista concedida a Juan Cruz, el periodista le pregunta por el amor como símbolo «que últimamente resulta más recurrente en su obra».

«Como se ha dicho tantas veces —responde Fernández Santos—, el amor se halla siempre en el fondo de las cosas, es decir, de la vida en las grandes y pequeñas historias. El amor de cualquier índole, en especial entre mujer y hombre, surge en la vida y en el arte como razón principal, más real cuanto más humano, abarcando fórmulas y actitudes diferentes. Quizá por ello resulte un término tan vago capaz de abarcar a la vez las aventuras del marqués de Sade, las travesuras de nuestro arcipreste (de Hita) y la sombra de Teresa de Jesús, a la vez que los tratos de Melibea y Celestina».

Realismo social, recuerdos de infancia, Guerra Civil y el amor en sus múltiples vertientes son los ejes centrales de Los jinetes del alba, sin duda una de las grandes novelas de la literatura española contemporánea, reeditada constantemente en Francia e injustamente olvidada en España por esa moda editorial corrosiva de atender a la paja ajena en vez de ocuparse de la viga propia.

En un balneario asturiano, próximo a la montaña donde pastan los caballos asturcones, Martín, un joven sin más oficio que el de pastorear las yeguadas, calienta la cama de la dueña, a la vez que se enamora de Marian, hija del ama de llaves.

En este universo, donde no faltan señoritos, una familia protestante —que remite al asunto principal del Libro de la memoria de las cosas (1971) con el que Fernández Santos ganó el Premio Nadal—, un santero apegado a la magia ancestral y al sincretismo cristiano, la injusticia y el dolor, Martín apuesta por la revolución de octubre de 1934, preludio de la posterior Guerra Civil, que será aplastada rápidamente por la República pero dejará graves heridas mal cerradas. Novela coral, los personajes ofrecen el fresco de una época no tan lejana que supuso un tajo en la historia de España.

Los jinetes de Fernández Santos cabalgan de nuevo
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