miércoles 5/8/20

La élite de los cafés

l Fernando Franjo ha recorrido la Península Ibérica para recoger en un libro los cincuenta mejores cafés, los que sedujeron a Picasso o Mick Jagger. 50 cafés históricos de españa y portugal Fernando Franjo Alvarellos Editora
La élite de los cafés

El aroma de los viejos cafés ha servido de hilo conductor de un libro firmado por Fernando Franjo en el que plantea un recorrido histórico, literario y humano por los cincuenta locales más emblemáticos de España y Portugal, los que sedujeron a Picasso, Mick Jagger o Sara Montiel. Este volumen elaborado por el historiador y periodista gallego, el cual será publicado a mediados de diciembre, recopila los establecimientos de la península ibérica que considera que son los más atractivos, y a los que acompaña de fotografías antiguas y modernas, así como de un relato de su trayectoria y anécdotas.

Franjo, un veterano reportero de El Correo Gallego, indica que este trabajo, de más de doscientas páginas y trescientas fotografías, simboliza una «ruta en espiral partiendo de Galicia», primero hacia el este, hasta Cataluña, después en dirección al sur, hasta Andalucía, para luego recorrer Portugal hasta el norte y penetrar en Castilla hasta concluir en Madrid. Apasionado de esos salones, muchos de ellos centenarios y llenos de vivencias, Franjo lleva varios años recopilando documentación que ha publicado en numerosas revistas y dominicales alusiva a la arquitectura o la decoración, los personajes que los frecuentaron, los propietarios o gerentes y la evolución del ambiente. «Hay verdaderas maravillas», confiesa el autor, satisfecho de haber concluido esa recopilación, aunque reconoce que también hay algunos negocios que eran auténticas joyas y que han desaparecido. Equipado durante décadas con libretas, grabadoras y cámaras de foto, y ahora con una tableta, Franjo, originario de Monforte de Lemos (Lugo) aunque afincado en Santiago de Compostela, ha viajado por Europa y otros continentes en busca de esos espacios que en otras épocas frecuentaron intelectuales, artistas, bohemios y hasta revolucionarios. Cuenta que más allá del café como producto de consumo, su interés se centra no tanto en el aroma o sabor del arábiga, robusta u otras variedades, sino en los propios espacios en los que bajo el pretexto de tomar una taza de esa cálida bebida, se constituyó una atmósfera propicia para el intercambio de conocimiento e ideas, la exhibición de la creación artística o el cultivo de relaciones sociales. En su ruta por ese medio centenar de salones históricos figuran destacadas joyas como el Majestic de Oporto, el Royalty de Cádiz, el Gijón de Madrid o Els Quatre Gats de Barcelona. En su Galicia natal incluye tres en Santiago de Compostela, dos en Pontevedra, uno de Vigo, uno de Ourense y otro de Sada (A Coruña).

Su cuidada selección tiene en cuenta el «valor intrínseco», la arquitectura, las historietas y personajes, y asegura que «en esos locales, el café se escribe con mayúsculas», aunque reconoce que algunos de ellos se han convertido en establecimientos para turistas y visitantes, más allá de centros de intelectualidad. «Los cafés han cambiado porque también la sociedad ha cambiado», reconoce el artífice de esta antología, que destaca que numerosos establecimientos han evolucionado y se «han adaptado a los tiempos» incorporando tecnologías de la información y de la comunicación.

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