lunes 26.08.2019

Las joyas de papel de Pereira

l. La sede de la Fundación en la Biblioteca San Isidoro ya ha documentado y digitalizado los fondos del escritor. fue uno de sus mayores empeños. inaugurada por juan vicente herrera a finales del 2009, la fundación pereira reúne las cartas, los libros y fotos del autor
Las joyas de papel de Pereira

Su gran biblioteca, con las colecciones Adonais o Provincia, sus primeras novelas, ya agotadas, como Un sitio para soledad; y traducciones al francés, polaco, gallego y portugués de sus obras, una demostración de que el caos —en el mejor sentido de la palabra— era la ley que regía en sus lecturas. Por eso, junto a La máquina de follar de Bukowski podemos encontrar a Carmen Busmayor, por eso los jóvenes poetas leoneses —que ya no lo son— descansan junto a Truman Capote, que nunca dejó de serlo.

La Fundación Pereira, instalada en la biblioteca San Isidoro, en el campus de Vegazana, dispone de 2.400 libros. Pero es que, además, los fondos alojan manuscritos, cartas, imágenes y galardones que el escritor villafranquino fue atesorando a lo largo de sus 86 años de vida. No obstante, Úrsula Rodríguez Hesles, continúa enviando libros. «Tengo cajas llenas, tanto en León como en Madrid», destaca su viuda, que hace referencia a un ejemplar de Camilo José Cela Gavilla de fábulas sin amor, con ilustraciones de Picasso o el libro que Alcorlo le dedicó. Palabras y dibujos para Antonio Pereira, reza la portada.

Como no podría ser de otra manera, uno de los capítulos más extensos de la biblioteca de Antonio Pereira es el dedicado a los cuentos. De hecho, Monterroso, Borges y el citado Capote comparten estanterías con Julio Cortázar, Mario Benedetti y, por supuesto, con Raymond Carver —De qué hablamos cuando hablamos de amor— , Chéjov y Tabucchi.

Parte de los fondos se refieren a la relación epistolar que Antonio Pereira mantuvo con numerosas personalidades. Entre las cartas documentadas se encuentran misivas de Cristóbal Halffter, de Victoriano Crémer, de Jesús Aguirre, duque de Alba, de Margarita Merino o de el recientemente fallecido Ledo Ivo. Algunas de ellas tienen, además de valor documental, otro de tipo estético. Es el caso de algunas de las misivas enviadas por la escritora Margarita Merino, que en uno de los sobres se dirigía al escritor con los títulos de ‘Ilustre poeta, Gran maestre del Burgo de los Bazán, Príncipe Mayor del relato’. Numerosas son las cartas de Cristóbal Halffter. Entre todas ellas, destaca una partitura de la Misa de San Antonio en la Colegiata y que el compositor le dedicó al escritor. Esas cartas que revelan la personalidad de Pereira, el amigo de las tertulias, el hombre de bien que nunca habló mal de nadie y, en cambio, reconoció y no olvidó a cuantos le ayudaron. Las misivas afectuosas con elogios y agradecimientos con interminables. Como la que le escribió Victoriano Crémer: «Amigo y compañero del alma. Compañero. Enhorabuena por todo. El premio de las letras leonesas era tuyo desde el principio. Un abrazo».

Lugar preponderante ocupa uno de los últimos poemas escritos por el villafranquino: «Señor, ya sabes mis cuidados con el butano y los grifos, todo lo cierro bien pero es difícil desentenderse. Inspecciono la antena, las macetas con tantas criaturas que por debajo pasan. Sufro mucho, Señor, y aunque te agradezco no haberme hecho ccirujano ni conductor del autobús escolar, te pido que un ratito te quedes responsable, que aguantes todo esto mientras voy a un recado y cualquier día no vuelvo.

Las fotografías componen otro de los esenciales de la Fundación. Los fondos alojan cientos de imágenes que aprisionan la vida del autor. Su primera comunión, sus hermanos, el día del ingreso de Ricardo Gullón en la Real Academia, su relación con los duques de Alba, la mítica foto de todos los que —con Sabino Ordás a la cabeza— participaron en la revista Claraboya...

Todo ello está ya documentado y, en su gran mayoría digitalizado gracias a la labor desarrollado por los patronos de la Fundación, integrada, entre otros, por la vida del escritor, Úrsula Rodríguez Hesles, José Ángel Hermida, José Enrique Martínez, Francisco Flecha, José Carlos Boixo, Carmen Busmayor, Joaquín Otero y Juan Carlos Mestre. La Fundación se inauguró el 21 de diciembre del 2009, en un acto en el que el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, definía al escritor como un «leonés de raíz y de ejercicio», una personalidad «brillantísima de las letras, un poeta, un narrador», pero sobre todo «una persona a la que todos hemos querido». El patronato de la Fundación se reunirá este mes para delimitar las actividades que —subvenciones mediante— se podrán realizar este año. Si bien el coordinador, José Enrique Martínez, destaca que se celebrarán conferencias y ciclos literarios en torno al cuento, aún no puede especificar fechas ni nombres. Lo que sí está delimitado es la publicación de dos nuevos breviarios de la colección. En esta ocasión, y después de los que pusieron negro sobre blanco las charlas de Ricardo Senabre (Antonio Pereira y el arte de narrar) y José María Merino (Cuento popular y cuento literario), la Fundación tiene la intención de publicar las charlas Las mujeres leen a Antonio Pereira, una mesa redonda en la que intervenieron Julia Barella Vigal, María Rodríguez, Eloísa Otero y Amelia Gamoneda, y la que congregó a José Antonio Llamas y Fulgencio Fernández.

El año pasado, Siruela editaba Todos los cuentos, la compilación de relatos del escritor. Gamoneda, en el prólogo, le escribía la única carta que no recibirá: «...tú, esencialmente, eres poeta, y, precisamente porque eres poeta, escribes una prodigiosa narrativa breve»... Su fundación reúne ahora sus prodigios.

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