martes. 16.08.2022

Nueva resurrección de Drácula, el mítico vampiro

El Drácula de Stoker nunca ha muerto porque estamos asistiendo a una nueva resurrección del mítico vampiro, gracias a su biznieto Dacre Stoker. Desde que en 1897 Stoker alumbrara a su bebé, han sido muchas las adaptaciones fílmicas realizadas,

Sobre su autor, el dublinés Stoker, cabe decir que tuvo alguna mala experiencia con los médicos durante su infancia. Pasó sus primeros siete años en cama, mientras su madre le contaba cuentos de fantasmas e historias verídicas sobre la plaga de cólera de 1832 que asoló Irlanda. Se casó con una joven que había sido novia de Oscar Wilde, su paisano y compañero de estudios en el Trinity. Se dice que Stoker estaba obsesionado con el ideal de mujer pura, y la suya era, al parecer, frígida.

Stoker fue un beau de jour porque durante el día llevaba una ajetreada vida pública, y por la noche se desmelenaba, incluso le gustaba frecuentar prostitutas, de ahí que muriera de sífilis.

Drácula es una novela gótica tardía, «la más bella», según Wilde, y a buen seguro la que más veces se ha adaptado al cine, si exceptuamos algún drama de Shakespeare, como Romeo y Julieta.

En España, la obra no se tradujo hasta 1962, y en Rumanía, salvo algunos fragmentos, vio la luz en 1928, aunque comenzó a tener éxito en 1974, cuando se celebró el primer Drácula Tour por la Transilvania. En las rutas turísticas habituales suele visitarse el castillo de Bran, al sur de Brasov, aunque es la medieval y hermosa ciudad de Sighisoara, en la Transilvania meridional, donde está la casa de Vlad Tepes (Dracul), cuya afición era empalar a sus enemigos los turcos. También asaba a niños para que luego se los comieran sus madres; hervía a gitanos y abría los senos a las mujeres para que se los comieran los hombres. Orson Welles, aparte de otros muchos directores, adaptó la novela e interpretó al conde en su famosa dramatización radiofónica de 1938.

Gestación de la novela

La novela se gestó a partir de un material diverso, desde bibliografía sobre mitología y supersticiones, descripciones topográficas y costumbres de los países del Danubio tomadas de viajeros contemporáneos suyos, notas sobre teorías de los sueños, información sobre lesiones cerebrales y coágulos de sangre, anotaciones de horarios de ferrocarril hasta manuales sobre el tiempo, etc. Se trata de una amalgama de folclore e histórica auténtica, que Stoker ideó a partir de una pesadilla que tuvo, tras cenar tarde una ración de cangrejos aliñados. En el Drácula de Stoker hay influencias de El vampiro (1816), de Polidori y El retrato de Dorian Gray (1891), de Wilde, así como Carmilla (1872) , de Le Fanu y El parásito (1894), un relato de su amigo Conan Doyle.

Stoker tomó de Doyle la idea de la sangre como elixir de vida. Y se inspiró en La rama dorada ( 1890) de Frazer, quien da cuenta de la práctica habitual de alimentarse de sangre para acrecentar la fuerza y el vigor. Otro de los temas que figura en la novela de Stoker es el doble. Y en esto se adelanta a Lovecraft, que luego escribiría Die Doppelgänger .

Stoker nos describe a Drácula como alto y viejo, con bigote largo y blanco, vestido de negro de la cabeza a los pies, de rostro fuerte, aquilino, con los orificios nasales arqueados, de frente amplia y abombada, con pelo escaso en torno a las sienes, y abundante en el resto de la cabeza, cejas pobladas, boca con expresión cruel, dientes blancos y afilados, que sobresalen por encima de los labios, éstos de un rojo notable, de orejas pálidas y puntiagudas, manos toscas, con dedos cuadrados y pelos en el centro de las palmas, uñas largas y cuidadas, aliento fétido, etc. Por lo demás, Drácula habla un excelente inglés y tiene una sonrisa encantadora. Este personaje es como un símbolo del deseo subconsciente y la fuerza física y mental, cuyo afán es transgredir las normas de una sociedad hipócrita y represiva: la victoriana, porque para un victoriano el sexo era algo contaminante y satánico, y el acto vampírico supone una iniciación sexual, un intercambio de fluidos. Se trata, en definitiva, de un libertino cuya sed de novedad resulta insaciable. Si Stoker murió de sífilis, hoy habría muerto de sida.

Cuenta Freud que los temores morbosos son deseos sexuales reprimidos, y Drácula rezuma morbo por todos los poros de su alma, además es incestuoso y necrófilo. Un perverso polimorfo gustoso de orgías sadomasoquistas. Según la alegoría cristiana, el vampiro aparece como un reverso diabólico de la cristiandad puritana. Y Drácula es como una parodia grotesca de Cristo, que nos promete la inmortalidad: «aquel que coma mi sangre y beba mi sangre vivirá eternamente... porque la sangre es vida». Y presenta ciertas similitudes con Macbeth, cual guerrero que vive en un castillo deshabitado, aparte de las tres hermanas misteriosas y determinado sonambulismo. Incluso me atrevería a decir que, en Drácula , hay citas de Hamlet.

Estructura narrativa cinematográfica

Se trata de un relato de estructura simétrica, con tres partes: Harker llega al castillo de Drácula y se adentra en un mundo de pesadilla; Drácula llega a Inglaterra y asedia a unos burgueses relacionados con Mina (la prometida de Harker) y su amiga Lucy; Drácula es expulsado de Inglaterra y perseguido hasta su castillo, donde es asesinado.

Stoker emplea una técnica narrativa especial, «cinematográfica», que consiste en que la narración progresa a base de testimonios escritos (cartas, diarios, notas, telegramas) por diferentes personajes. Se yuxtaponen puntos de vista diferentes acerca de un mismo personaje. Algo similar a lo que hizo Orson Welles en Ciudadano Kane (incluido el flash back ). En la novela también hay un salto hacia atrás: comienza con el Diario de Harker un 3 de mayo, que se prolonga hasta un 30 de junio, luego éste se interrumpe antes de la noche en que Harker se despide de todos, y en el capítulo V leemos una carta de Mina a Lucy con fecha de 9 de mayo, eso sí, con esta brusca variación del punto de vista y del marco geográfico.

La técnica empleada en la novela funciona bien hasta la mitad, y consigue que el lector intuya el peligro que acecha a los personajes antes de que ellos lo perciban, porque cada uno de ellos posee sólo informaciones parciales. En realidad, Stoker aplica algo que está en la base del cine de suspense: proporcionar al público una información que no posee el personaje (véase Hitchcock). Al inicio de la novela (trascripción del diario de Harker) el lector descubre progresivamente (a la vez que el personaje) la amenaza por fenómenos extraños: fuego azulado, aullidos de lobos, comportamiento sospechoso del conde, encuentro con las vampiresas, etc. Tal vez por esto, tanto Welles como Hitchcock, sentían atracción por esta obra.

Trasfondo filosófico

En esta novela está presente el miedo a la muerte y deseo de inmortalidad. El miedo al paso del tiempo y el deseo de eterna juventud. También en El retrato de Dorian Gray , de Wilde, figura este mismo temor. El miedo a los muertos es el miedo a lo desconocido, porque nadie ha vivido su propia muerte, el mito del vampiro como expresión de los deseos y temores inconscientes. En el fondo, lo que se teme es lo que se desea. El vampiro representa lo reprimido, el ello, lo instintivo. Y Drácula se nos aparece como liberador de los impulsos reprimidos por la sociedad victoriana. O como el padre acaparador de las hembras. El castigo de la carne simbolizado en el crucifijo que quema la carne. La pérdida de identidad: dejar de ser uno y convertirse en otro (el tema del Otro, tan presente en el cine y literatura de terror). Temor que está en todos los mitos del terror: espectros, vampiros, zombies, Jeckyll y Hyde , ladrones de cuerpos, hombres-lobo, etc. La identidad no existe porque uno no es el mismo ahora que hace un segundo, y la pérdida de identidad es uno de los motivos universales de angustia. Se trata del miedo del ser humano ante su propia indefinición. Stoker expresa sus ideas a través de un singular personaje, como es Renfield. También aparece la sangre como portadora de vida (idea que toma de la Biblia y de La rama dorada , de Frazer, base de la moderna antropología cultural). Asimismo, el vampirismo se relaciona con el pensamiento inconsciente y el hipnotismo. Incluso se cita a Charcot, maestro de Freud.

Versiones cinematográficas

de Drácula

En 1921 se rodó una versión sobre Drácula en Hungría, pero se perdieron las copias. Entre las versiones cinematográficas más acertadas destacaría: Nosferatu de Murnau (se cambiaron nombres, localizaciones y algunos episodios para evitar el pago de derechos. Figura el Conde Orloc como fantasma o sombra); Drácula de Browning; Drácula de Fisher; Nosferatu de Herzog, que es una traslación casi literal del Nosferatu de Murnau, al que se le cambia el final, y sobre todo el Drácula de Coppola, aunque también resultan interesantes los Drácula de Badham y El conde Drácula de nuestro intrépido Jesús Franco, que al igual que el Drácula de Coppola (como sugiere el título) es una versión literal. Sin embargo, Coppola añade un prólogo y epílogo, que cambian el sentido último de la novela. En la novela, Drácula no es el protagonista ni siquiera es un personaje: sólo sabemos de él por lo que otros nos cuentan. En la versión de Franco, el conde luce bigote como en la novela o como en el episodio londinense de Drácula de Stoker. El Drácula de Fisher, aunque incluye varios cambios respecto a la novela, nos muestra un espíritu fiel a la novela de Stoker.

Browning es recordado sobre todo por Drácula (1931) y la impactante Freaks (1932). La puesta en escena de Drácula, el primero de los monstruos clásicos de la Universal, se convirtió en el referente moderno del Conde de Transilvania, obviando por completo la creación de Murnau.

Bela Lugosi fue el elegido, tras la muerte de Lon Chaney, para interpretar al conde Drácula cuya caracterización resulta sobria, compuesta con elegancia y refinamiento. El terror que inspira es más espiritual que físico; basado sobre todo en la intensidad de su mirada y la «expresión» de su rostro empolvado y cadavérico. Vestido con elegante traje victoriano y capa, está más cerca de un aristócrata misterioso y fascinante, que de un monstruo sediento de sangre. Su lenguaje es el de miradas y sonrisas. No exhibe sus colmillos ni muestra la sangre; ni siquiera recurre al espectacular maquillaje de Nosferatu. Su trabajo es ascético. El actor llegó a identificarse con su personaje de tal modo que dormía en un ataúd y viajaba en un coche fúnebre. Acabó desequilibrado y víctima de estupefacientes en 1956. Vivió sus últimos años en el mundo de fantasía de sus películas, y fue enterrado con su capa de Drácula.

La foto de esta cinta corresponde a Karl Freund, operador de otras películas del expresionismo, cuya estética recoge Browning y el cine americano de horror. Véase Hannibal Lecter , de Jonathan Demme.

Drácula de Browning es el primer filme de terror sonoro, junto con Vampyr , de Dreyer, en la que destaca la banda sonora: los sonidos ambientales potencian el entramado sonoro: sirenas de barcos, gritos de horror, aullidos de lobos-¦

En la década de los 60 destacan las producciones de la británica Hammer, sobre todo las dirigidas por Fisher e interpretadas por Christopher Lee y Peter Cushing, en las que se renueva el género mediante el uso expresivo del color, una ambientación cuidada y mayores dosis de violencia y erotismo. Entre ellas, Drácula (1958) y Drácula, príncipe de las tinieblas (1966).

En el Drácula ( Horror of Dracula ), de Fisher -”sobre un interesante guión de Sangster-”, el papel de Drácula fue confiado a Lee, que alcanzó gran éxito en el cine de terror. Su personaje, majestuoso y altivo, resulta innovador, con un punto de erotismo. Las novias de Drácula (1960) también ahonda en este aspecto erótico, en el que un joven, rubio y apuesto actor, interpretado por David Peel, se convierte en un vampiro seductor y libertino.

En la adaptación de Sangster/Fisher vemos -”ya desde el arranque de la película, y al final de los títulos de crédito-”, una sangre que salpica sobre la palabra Drácula anunciando el pre-gore, con dosis explícitas de sexo y violencia. Sin embargo, es una fiel adaptación de la novela de Stoker en lo esencial de la trama argumental y los recursos narrativos. En cierto modo, se respeta la técnica narrativa de la novela en el inicio de la película con la voz en off , que corresponde al diario de Harker.

También en esta pelicula hay una variación brusca del punto de vista, al desaparecer el personaje con que nos habíamos identificado (recurso que también emplea el mago Hitchcock en Psicosis ). El punto de vista que domina es el de Van Helsing, aunque hay otros, como el de Lucy, el de Arthur, el de Mina. Hay una yuxtaposición de puntos de vista a través de un montaje paralelo. En el guión de Sangster hay una reducción, trasposición y condensación de personajes y situaciones. Asimismo, se da una concentración espacial. Así logra unidad de espacio y de tiempo porque suprime los largos viajes de la novela. El argumento se reduce a la lucha entre Drácula y Van Helsing (unidad de acción). Hay un uso frecuente de elipsis y cortes de montaje, cuando Drácula se aproxima al cuello de sus víctimas. Por tanto, el acto vampírico está sugerido.

Drácula de Coppola

Drácula , de Bram Stoker, dirigido por Coppola (1992), cuenta tanto con elementos de Nosferatu como del vampiro interpretado por Lugosi y las producciones de la Hammer. Es una película espectacular, hecha con estrellas como Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves y Gary Oldman (cuya interpretación del conde se me antoja extraordinaria).

Se trata de cuidada puesta en escena y efectos especiales impresionantes, que acompañan a un excelente guión, cuya adaptación se ajusta al texto original escrito por Stoker, aunque aparece exagerado el lado romántico de la novela. Tanto en la trama como en su desarrollo, la película conserva la estructura de la novela, pero la diferencia está dada en el tratamiento que hace de los personajes y de la historia. Aquí los personajes son ambiguos, ya que Drácula es el malo, y al mismo tiempo es el bueno que sufre por amor. Esta dualidad también está dada en el personaje de Van Helsing (Anthony Hopkins), que se distancia del clásico de Peter Cushing, porque al estar tan obsesionado por el mal, llega a parecer él mismo el malo de la película. La historia trata sobre el Príncipe Vlad, guerrero medieval, que por su romántica desesperación se transforma en un monstruo, y que, gracias a la supervivencia del amor durante cuatro siglos, retoma su condición humana. Oldman personifica a un Drácula inédito, que sufre todo tipo de transformaciones físicas. Utiliza su apariencia monstruosa para atacar a sus víctimas y conserva su forma humana para seducir a Mina (Winona Ryder), alejándose del modelo impuesto por Bela Lugosi y Lee, que eran siempre humanos. La película refleja la historia de setenta años de Drácula en el cine, y nos muestra todos los recursos empleados durante ese tiempo.

Coppola, amante de los mitos del terror, también ha coproducido Frankenstein , de Mary Shelley (Mary Shelley`s Frankenstein, 1994) cuya dirección asumió Kenneth Branagh.

Nueva resurrección de Drácula, el mítico vampiro
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