miércoles 25/5/22

Palabras y música contra la barbarie nazi

l Güell novela una historia de amor en ‘Los prisioneros del paraíso’. Dejó de componer música para componer libros. Xavier Güell (Barcelona, 1956) dice haber escrito ‘Los prisioneros del paraíso’ «como una sinfonía»

Es la primera novela de este músico, compositor y promotor que durante años dirigió orquestas por el mundo y que produjo un sinfín de estrenos de grandes compositores de nuestro tiempo. Incansable activista en favor de la difusión de la música contemporánea, ahora escribe novelas con «la técnica y el ritmo de la música».

Xavier Güell viaja al centro del horror, el campo de concentración de Theresienstadt, para demostrar que la música puede ser un poderoso bálsamo frente al horror, una efectiva vacuna contra la barbarie. «Ese campo fue la gran farsa de los nazis, un teatro donde quisieron demostrar que daban un trato humano a los judíos que desde allí enviaban a otros campos de exterminio», explica Güell.

Antesala de la muerte en la región checa de Bohemia, a ochenta kilómetros de Praga, era una pantalla de la barbarie nazi para mostrar al mundo que trataban bien a unos judíos a quienes, en verdad, enviaban desde allí a los crematorios de Mauthausen, Buchenwald o Auschwitz-Birkenau.

«No es un novela histórica, por más que su transfondo lo sea», precisa Güell sobre una historia que comienza en Praga el 10 de agosto de 1942, cuando Hans Krása, dotado compositor y director de orquesta checo de origen judío, con 42 años, es arrestado por las SS y enviado a Theresienstadt, llamado Terezín en checo. Junto a él son confinados los compositores Gideon Klein, Pavel Haas y Viktor Ullmann, y un buen número de músicos y cantantes.

Los mandos nazis, encabezados por Adolf Eichmann, quisieron hacer de Terezín un idílico campo «de reeducación» donde en lugar de exterminarles se les permitiera mantener una vida cultural intensa, componer e interpretar música al más alto nivel. Krása y sus compañeros conocían su funesto destino y no se engañaron. «Aceptan el juego diabólico que proponen los nazis con el objetivo de sobrevivir. La música será la única forma de evitar el envío al crematorio y de unir a la humanidad ya condenada», explica Güell.

«La música es la gran protagonista del libro, pero también juega un papel clave Elisabeth von Leuenberg, de origen noble y una de las científicas más prominentes de la Alemania nazi», aclara el autor.

‘El abejorro’

La mujer, un bellezón, estuvo enamorada de niña de Krása y se reencuentra con él en el campo que dirige su marido, un gerifalte nazi. «Ella es consciente de que la herencia del Reich será imperdonable y a través de ella se explica la historia de Alemania de aquellos años trágicos», dice Güell, que visitó Terezín para poder concluir la novela.

La música era para los prisioneros «una posibilidad de sobrevivir» que se encarnó en Brundibár (El abejorro), ópera infantil escrita por Hans Krása (1899-1944) que se representó en el campo en 55 ocasiones. Los nazis utilizaron la ópera como elemento de propaganda durante una visita de los delegados de la Cruz Roja. Fue el alma de «una farsa» sobre la que llegaron a filmar una película titulada Hitler regala una ciudad a los judíos.

Liberado por los rusos en 1944, por Terezín pasaron más de 140.000 judíos, de los que 15.036 eran niños. Con más de 150 muertos al día, solo sobrevivieron 18.971 adultos y unos 150 menores.

Apenas quedan supervivientes del reparto infantil de Brundibár, que construyó un frágil y esperanzador paraíso musical en pleno infierno y que en 2016, 73 años después de su estreno, se presentó en el Teatro Real.

Una de ellas fue Dagmar Lieblová (1929), que asistió al estreno en el Real con un nudo en la garganta y sin poder reprimir las lágrimas. «Tengo la esperanza de que aquello no se repita. La Europa de hoy es muy diferente a la de los años 30, pero hay que estar alerta para que nuestros hijos, nietos y biznietos no vuelva a padecer algo como aquello», dijo esta superviviente, Quien no sobrevivió fue Krása, que acabó sus días en Auschwitz, como Viktor Ullmann (1898-1944), autor de la ópera El emperador de la Atlántida, que también acogió el Real. Sí sobrevivió al Holocausto Adolf Hoffmeister (1902-1973), autor del libreto de Brundibár, ilustrador, escritor y diplomático judío que se refugió en Estados Unidos.

«Quiero hacer música con la literatura», dice Güell, que escribe «con las armas de la música, con el sentido del ritmo y la armonía» y que ha estructurado la novela en cuatro actos como una ópera. Güell estudió dirección de orquesta con Franco Ferrara en Italia, con Sergiu Celibidache en Alemania y con Leonard Bernstein en Estados Unidos.

La música de la memoria (2015) fue su primer libro, una narración en primera persona de «siete cuentos» sobre la vida y la obra de siete de los grandes genios de la música: Beethoven, Schubert, Schumann, Brahms, Liszt, Wagner y Mahler.

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