sábado 07.12.2019

Pérez Herrero, el último poeta bohemio leonés

l. La Biblioteca Municipal de León recoge en sus archivos hasta 22 títulos escritos por el autor leonés. «Paco Pérez Herrero era un poeta romántico y sentimental, cercano a la gente y con un estilo único que se alejaba de las modas poéticas del siglo XX». así lo describe el director de la biblioteca pública de león, custodia de su legado
Pérez Herrero, el último poeta bohemio leonés

L a Biblioteca Pública de León, en la calle Santa Nonia, custodia desde el año pasado la librería de Francisco Pérez Herrero, cedida por su mujer, según cuenta Alfredo Díez Escobar, director del centro, entre enero y febrero de 2012. «La viuda, Josefina Rodríguez, vino a ofrecernos el fondo literario que tenía en casa porque prefería que estuviese en la institución antes de que acabase desperdigando por ahí», como matizó. De este modo, el archivo leonés conserva hasta 22 títulos escritos por el poeta leonés y demás libros que éste guardaba en su casa.

Paco Pérez Herrero nació circunstancialmente en Palencia en 1906, aunque viviría desde sus primeros días en León, ciudad en la que plasmó con su poesía aquello que le admiraba y asombraba. Antes de la Guerra Civil, el poeta leonés ya era considerado como uno de los agitadores culturales y sociales de la capital leonesa y fundador de la Peña Taurina local.

El 9 de marzo de 1937 ingresaría en la cárcel de San Marcos, lo que hoy día es Parador Nacional, en la que adquirió una bronquitis de por vida y donde dedicaría versos a un encargado de la prisión.

El mismo Pérez Herrero afirmaba que era «muy devoto de la poesía popular», «porque ella me sacó de la cárcel», aunque, como confesaba, sería la novia de aquel cabo para el que escribía quien intercedió para librarle de San Marcos. Durante el franquismo, el leonés no se doblegó ante la censura de posguerra y decidió ganarse la vida como mecánico dentista, profesión que compartiría hasta su muerte en 1986 con su afición de escritor poético y teatral.

Algo más que genarín

Los expertos definen a Paco Pérez Herrero como un poeta romántico y sentimental, cercano a la gente y con un estilo poético único que se alejaba de las corrientes que regían las modas de la época del siglo XX. ­­El autor Francisco Martínez García lo define como uno de los poetas más queridos y leídos de León, pero, en ­­sus escritos no deja de resaltar la enorme capacidad de Pérez Herrero por transmitir a viva voz sus poemas, recitados en algunas tertulias del Barrio Húmedo; de hecho, recuerda que él se reunía a finales de los cuarenta con otros literatos conocidos como Manuel Llamazares o María Isabel Alfaro, entre otros, con los que llegaría a fundar el premio ‘Ceranda de oro’.

Paco Pérez Herrero tiene básicamente seis materias bastante definidas, en las que destacan ante todo la poesía y el teatro, pero no faltan escritos sobre tauromaquia, libros sobre la provincia leonesa y el carácter local, el Bierzo, y, también obras profesionales —en su calidad de mecánico dental— y muchas guías de España, puesto que era un hombre viajero; tiene además una colección interesante sobre mujeres, sexualidad y erotismo.

Alfredo Díez Escobar, director de la Biblioteca Pública de León, sitúa la edad dorada del autor a mediados de siglo pasado: «Yo creo que es en torno a los años 50, lo definiría justo antes de que apareciese la televisión, cuando tiene un mayor producción de teatro. Son pequeñas piezas, muchas de las cuales las podríamos considerar puramente comedias, la llegada de la televisión marca el final de esa producción teatral y el autor se centra un poco más en la poesía».

Díez Escobar reconoce que Francisco Pérez Herrero no es muy conocido en la generación reciente, pero que, sin embargo, fue una persona singular en su momento y los que más le conocieron y le conocen es porque están vinculados al tema de Genarín. «El autor ha pasado muy desapercibido para la última generación porque el teatro se ha dejado de leer y en la poesía se tiende a autores más consagrados y próximos», sentencia el director de la Biblioteca Pública.

«Él no solo escribe la obra sobre Genarín, sino que es el que le convierte en el personaje tal y como hoy en día se conoce, porque lo narra muy bien de una forma accidental, a través de los amigos, reunirse el día de su muerte y leer una poesía y tomar un chupito de orujo y, entonces, aquello empezó a crecer. De hecho, el propio Pérez Herrero reconoce que él mismo adornó mucho la historia del pellejero, cuenta que ni estaba orinando cuando le atropelló el camión ni muchas de las cosas que se cuentan, pero que lo hizo por darle margen a la historia. Hasta ese punto, los gobernadores civiles empiezan a ver que es un hecho por un lado insólito como empieza a producirse el acto de Genarín, y, por el otro, irreverente en cuanto a la fecha. Llega a haber una intervención de los gobernadores para decirle que haga un esfuerzo especial por cambiar la fecha de celebración y que no se reúna tanta gente, porque hubo un momento en el que la cofradía llegó a contar con 1500 personas en ese seguimiento al pellejero», asevera Díez Escobar.

Un poeta cercano

El escritor y colaborador del Diario de León Alfonso García relata que, «cuando hoy se habla de Francisco Pérez Herrero —no sé si para bien o para mal—, prácticamente todo el mundo lo recuerda unido al mito de Genarín. Pero sería muy pobre limitar la obra de Pérez Herrero a esta historia. Aunque escribió un par de libros de pensamientos breves (Zumo eterno y Vislumbres), este hombre se maneja fundamentalmente en la línea de dos grandes géneros, la poesía y el teatro».

García, más que enumerar sus libros, «algunos de justa fama», recuerda que detrás de este hombre está el poeta más auténticamente popular de la poesía leonesa de posguerra. García sitúa a Pérez Herrero como un hombre realmente popular, puesto que —según recuerda— su poesía nace del pueblo mismo y, por tanto, es capaz de poetizar los sentimientos, las formas y el sentir de la gente, con temas muy concretos como pueden ser el amor, la muerte, la niñez, o lo leonés.

«Dentro de una línea muy sencilla cultiva mucho el romance, en un lenguaje muy sencillo y emotivo, pero sin que eso indique que no es profundo». García también recuerda que, aunque el teatro ha sido un género que generalmente se ha desconocido entre los escritores leoneses, él escribe un teatro sobre todo social, con autores como Victoriano Crémer o Ricardo Fernández Cabal.

El escritor gordonés recuerda que Francisco Pérez Herrero «escribió con Victoriano Crémer una obra muy curiosa, La Escalera, que tuvo un eco social muy importante y que dio origen a que él denunciase por plagio a Antonio Buero Vallejo, porque decía que la obra Historia de una escalera plagiaba a la suya. Este hecho, finalmente, derivó en que no solo no fuese cierta la versión de Paco Pérez Herrero, sino que Victoriano Crémer intervino para calmar las cosas y, aunque quedó todo en aguas de borrajas, en aquel momento se armó un escándalo notable y en aquel momento tuvo mucha fuerza».

A juicio de Alfonso García, siempre se ha olvidado que Pérez Herrero fue un hombre muy atento a las tendencias dramatúrgicas de la escena y que conocía muy bien el panorama del teatro español del momento. Todo estos datos definen la trayectoria de Pérez Herrero que, desgraciadamente ha sido otro de los autores leoneses prácticamente olvidados en la actualidad.

García sitúa la época de mayor producción literaria del poeta entre finales de los años 20 y principios de los 30. «La fortaleza de Pérez Herrero en su obra se corresponde con esas décadas. Es un hombre esencialmente popular y los temas que más le interesan son todos aquellos relativos al amor, la muerte, los niños o lo leonés, entre otros. En cuanto al teatro, lo más importante fue el hecho de estar inmerso en los temas sociales, es decir, el sentido del hombre inmerso en una sociedad. Pérez Herrero no sólo ve el hombre como un producto de carácter social y una protesta de carácter social, sino que bucea en el alma para ver lo que el ser humano siente y conocer cuales son sus inquietudes», reflexionó el investigador y escritor gordonés.

El teatro que escribe Paco Pérez Herrero refleja muy bien, así pues, todas las grandes preocupaciones literarias y personales de este autor, un hombre, ante todo, muy cercano al pueblo. Detrás de ese aspecto había siempre una preocupación por lo que ya el filósofo José Ortega y Gasset denominó ‘el hombre y su circunstancia’.

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