miércoles 8/12/21

La escritora cubana Gabriela Guerra, ganadora del Premio Juan Rulfo de novela de 2016, ha manifestado que como no se le da bien escribir versos, trata de referirse en su narrativa a la poesía de la vida. «Me gusta sentir que la poesía de la vida es como el amor; quizás son la misma cosa. Creo que es la poesía lo que nos hace bello lo trivial», asegura la autora a propósito de su tercera novela: Hellena de todas partes, finalista de los Premios Ciudad de Badajoz. La obra, publicada por la editorial Aquitania, cuenta la relación epistolar entre Tassos, un solitario de más de 50 años, y Hellena, más de 20 años menor, que a partir de la poesía desarrollan una pasión no carnal, sin celos ni egoísmos.

Hellena encuentra en un bar de París un cuaderno con versos del desconocido; le escribe una carta y 10 días después recibe la respuesta de Tassos, un griego originario de Creta residente en la capital francesa. Como hacían las personas hace 30 años, la cartas son a mano y enviadas por correo. Son cortas, lo cual obliga a los protagonistas a resumir con brevedad sus vivencias. El final es duro para Hellena y en el dolor se encuentra con el Tassos amoroso que por fin conoce personalmente. «Ella le escribe buscando un compañero de soledades. Es la soledad lo primero que los une; hay una relación filial, de un amor desprovisto de sexo. Yo sabía que ese amor no iba a dejar de ser platónico», agrega.

Guerra, originaria de La Habana, llegó a México en mayo de 2009 como corresponsal de una agencia de prensa cubana y un año después se estableció en el país, donde debutó como escritora de ficción con Bahía de sal, ganadora del Premio Juan Rulfo. Luego escribió el libro de crónicas Memorias de La Habana, la novela Luz en la piel y el libro de cuentos Los amores prohibidos de la muerte» «Al principio no lo tenía claro, ahora sí sé que escribo para salirme de la realidad».

La poesía de la vida
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