domingo 25/7/21

Rescatan en una subasta ‘La Voz de la Montaña’

Un coleccionista dona a la Biblioteca de Ponferrada los ocho números del periódico de 1907 que salió para promocionar a un diputado en Cortes

Fue la época de oro de la prensa. Diario de León llevaba ya un año en la calle y prácticamente cada semana aparecía un nuevo cabecero en busca de ávidos lectores. El 9 de abril de 1907 salía el primer número de La Voz de la Montaña, cuyo objetivo era promocionar la candidatura de Cesáreo Dueñas Urueña como diputado en Cortes por la circunscripción de Riaño. La aventura periodística solo duró ocho números. Con una extraña periodicidad —se publicaba los martes, jueves y sábados—, La Voz de la Montaña se apagó definitivamente el 25 de abril. Diario de León daba la bienvenida a la publicación montañesa con el siguiente texto: «Ayer vio la luz en esta capital el periódico trisemanal La Voz de la Montaña. No hemos recibido dicho número».

El rotativo, cuya redacción y administración se encontraban en el número 8 de la calle Bayón de la capital leonesa, murió cuando Cesáreo Dueñas consiguió su ansiado escaño. El político era hombre de confianza del poderoso Fernando Merino, conde consorte de Sagasta y mano derecha del presidente del Gobierno José Canalejas. Merino utilizó hábilmente las leyes electorales de la época para que los candidatos que no tuvieran rival en su distrito fueran proclamados automáticamente. Así fue como a su amigo Cesáreo Dueñas lo trasladó desde el Gobierno Civil de Lugo al distrito de Riaño.

La Voz de la Montaña se presentaba ante la ciudadanía como un látigo contra el caciquismo. «Es nuestra obligación protestar virilmente de las injusticias, ilegalidades, arbitrariedades y persecuciones cometidas en el distrito de Riaño a fin de que los más poderosos nos parezcan pigmeos», rezaba en la primera plana el día de su lanzamiento.

Un coleccionista particular, que prefiere no desvelar su identidad, ha encontrado esta pequeña joya periodística en una subasta en internet. Un hombre de Bilbao, que guardaba los periódicos que le había mandado su abuelo desde Riaño a principios de siglo, los vendía por un precio «ridículo». Al comprador le costó más encuadernarlos. Los ocho números que adquirió —que, seguramente, fueron los únicos que se publicaron—, habían salido de la imprenta leonesa de Román Luera Pinto. Como curiosidad, la suscripción anual de La Voz de la Montaña costaba 6 pesetas; un mes, 0,50; y cinco céntimos el número suelto. Además ofrecía «anuncios y comunicados a precios convencionales».

El comprador de los ocho números de este singular periódico se los ha donado a la Biblioteca de Ponferrada. Son, al parecer, los únicos que se conservan. Ni siquiera la Biblioteca Nacional tiene copia de ellos.

Aunque España en la primera década del siglo XX era un país con elevadas tasas de analfabetismo, circulaban 138 publicaciones periódicas definidas como de ‘extrema izquierda’, entre las cuales había dos periódicos anarquistas, 26 socialistas, 79 republicanos, 10 federales, 3 republicanos socialistas, 15 radicales y 3 reformistas. La ‘extrema derecha’ contaba con 136 publicaciones, entre ellas 89 católicas, 38 carlistas y 9 integristas. Había 79 periódicos definidos como liberales, 52 como conservadores, 16 como regionalistas y 8 como monárquicos no definidos. Existían además 154 periódicos que se definían en política como «independientes».

Propaganda sin pudor

La Voz de la Montaña, que únicamente tenía cuatro páginas, insertaba una sección titulada Telegramas, en la que contaba, por ejemplo: «Llegaron a Boñar el candidato sr. Dueñas, al que acompañan el conde de Sagasta y el notable crítico Antonio de Valbuena. Desde Ambasuagas a Boñar, gentío inmenso, representaciones de los pueblos cubren la carretera esperando el automóvil. A su paso, disparáronse multitud de voladores, vitoreando sin cesar a candidatos y acompañantes...». La sección la firma el director de la publicación, que no desvela su nombre y apellidos. La identidad del responsable del periódico no aparece en ninguna página.

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Sin disimulo, la publicación aireaba un manifiesto de Dueñas dirigido a los electores de Riaño, en el que expresa que «es indispensable que cada uno en su ayuntamiento haga un detenido estudio del censo; y hecho esto, que solicite en tiempo oportuno las exclusiones de los que en él figuren sin derecho, y la inclusión de los que teniéndole no se hallen en él comprendidos». Y añade: «No perdamos la fe. La razón, la verdad y la justicia están con nosotros. El triunfo será nuestro. ¡Viva el distrito de Riaño!».

El periódico, abiertamente un órgano de propaganda de Dueñas, critica sin tapujos al diputado conservador Eduardo Dato: «El hombre que nada tiene en esta provincia, ni nada le debe la provincia a él en tantos años como le soporta. Ah! sí, le debe la supresión de la estación permanente de telégrafos, decretada cuando fue ministro de la Gobernación».

En 1997, sin vinculación con el periódico de principios de siglo, volvía a ver la luz una nueva publicación denominada igualmente La Voz de la Montaña. Se trataba de un boletín mensual editado por un grupo de jóvenes de Laciana, con 40 páginas y un preio de 150 pesetas. Pero esa es otra historia...

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