Diario de León

El Santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso

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León

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MATÍAS DÍEZ ALONSO

P ero el santuario de Nuestra Señora del Buen Suceso es, por antonomasia, la Virgen patrona gordonesa. Allí está, a la vera del Camino de Peregrinaje al Salvador ovetense.

La leyenda de su hallazgo, remontada quizá a fechas en connivencia con las razzias de Almanzor, cuenta que la encontraron un pescador y su hijo en una oquedad rocosa a la vera del Bernesga, cerca del pueblo de Nocedo.

Erigida la ermita devocional en el lugar del actual emplazamiento, las primeras noticias documentadas se refieren al año 953, sobre un pleito que se dirimió a un tal Fernando, sometido a la prueba del agua hirviendo ante los jueces Teodoro Justiz y Félix Rubio, en la iglesia de Santa María, que existía a la puerta de Gordón («que existata est ad porta gordonem»). Tal es la primera referencia a este templo mariano.

En el Becerro o Tumbo de la catedral de Oviedo, que se inicia en 1385, se mencionan varias iglesias gordonesas con advocación mariana: Santa María de San Marciel, Santa María de La Pola, Santa María de Vega de Gordón, Santa María de Ruytellade de Los Barrios, Santa María de Buiza y Santa María ad portam gordonensem .

Santa María, puerta de Gordón, debió de erigirse como templo votivo por no poder Almanzor tomar el castillo de Alba, lo mismo que sostiene la tradición por la que se erigió la ermita de Celada en La Robla.

En el archivo de la catedral ovetense hay un documento, fechado en el año 1087, en el que Esteban Citeliz dona sus bienes a la comunidad de San Servando, San Cipriano y San Germán. Basílicas del territorio de Gordón.

En el año 1091, un tal Romano, del pueblo de Conforceto, dona sus bienes antes de marchar a Tierra Santa a San Cipriano, a su abad señor Justo. Este abad Justo, del monasterio de San Cipriano, que estaba ubicado en el Soto de Puente de Alba, era el personaje a quien obedecían los monjes de los otros monasterios o cenobios de San Germán de Conforceto y San Servando, en lo que luego se llamó la ermita de San Martín de Huergas y El Millar.

Próximo al Bernesga

Madoz, en su Diccionario Histórico de 1847, dice del Buen Suceso: «Es un santuario situado entre los pueblos de Güergas, El Millar y Peredilla y próximo al Bernesga; es notable por la mucha devoción de los naturales, que acuden en romería el primer domingo de septiembre; hay entonces varias tiendas de comestibles, de telas y de paños toscos».

En las Declaraciones del Catastro de La Ensenada sobre «Güergas» y El Millar, de 28 de septiembre de 1752, aparece como fiel de fechos Manuel Arias Argüello, y declara su memorial como mayordomo de Nuestra Señora del Buen Suceso, y el santuario tiene en propiedad siete vacas, dos jatos, una jata, dos prados, uno en el Salguero de tres celemines y otro en el Buen Suceso de media fanega, una casa de teja para vivir el ermitaño con huerto de hortalizas junto a la presa concejil que pasa cerca de la ermita.

Tiene también la ermita unos censos prestados por los que cobra el tres por ciento anual, de 550 reales de vellón a Gabriel Martínez de Buiza, de 440 reales a Manuel del Reguero de Villalfeide, de 605 reales a Santos Suárez de Puente de Alba y otro de 215 reales a Isidro Suárez de Puente de Alba.

Estructura del santuario

A lo largo del tiempo el santuario ha sufrido varias modificaciones. Comenzaría por ser una ermita mozárabe y luego románica. Jovellanos habla de la ermita en uno de sus viajes de 1790. El templo existente entonces era de 1766, porque así lo esculpió el cantero en el arco de la puerta principal: «Esta obra se hizo siendo cura de la billa de Güergas y administrador de la Virgen del Buen Suceso don José Suárez Bayón y mayordomo Manuel de Bobis, vecino de dicha billa , año de 1766».

Las vieiras talladas en la puerta indicaban a las claras que era un templo de peregrinación en el Camino Jacobeo, pasando por el Salvador de Oviedo hacia la meta gallega de Compostela.

Tenía un retablo barroco, con columnas neoclásicas, que había donado Monseñor Gregorio María Aguirre, cardenal primado de nacencia en La Pola de Gordón.

En 1834 se hicieron obras de ampliación, siendo obispo Monseñor Gregorio Ceruelo y administrador el párroco de Llombera, don Bernardo Láiz, dando tres naves a la cabecera, el coro, el camarín y el camposanto, y cuando murió este administrador, los feligreses le donaron la lápida de mármol el 19 de noviembre de 1873.

La verja la donó don Francisco Javier Bernardo de Quirós, en forja de hierro y adornos en metal dorados, con fecha MDCCCLIV (1854).

La espadaña se construyó en 1808 por 1.148 pesetas. El balcón de la torre lo trajo don Generoso Cubría de «la casa de la villa».

En la contienda bélica de 1936 sufrió este santuario mucho deterioro por los iconoclastas, y en fechas recientes se efectuaron amplias reparaciones. El altar mayor y el retablo fueron construidos en ebanistería fina en un taller asturiano de Porcinas de Pravia, de madera de un hórreo que se compró ex profeso para este menester, y se adquirió por suscripción popular en 1954.

Presenta tres cuerpos de estilo neoclásico con cuatro columnas estriadas de orden corintio, hornacinas a ambos lados del retablo, cuatro paneles tallados con misterios marianos, un sagrario tallado, y en lo alto un bello Cristo.

El 18 de octubre de 1905 se fundó la Asociación Piadosa de Nuestra Señora del Buen Suceso , con unos estatutos que rezuman una infantilidad que mueve a risa.

Las imágenes son muy hermosas. Son dos. La más antigua es del siglo XVIII, la llaman «la Virgen Pequeña», que es la que sale en procesión, y se la visita por el camarín. La otra es moderna, una talla de vestir, procedente de talleres valencianos.

La arquitectura se muestra con gran belleza en sus tres naves del presbiterio, siete arcos de piedra de sillería, otros tres arcos fajones a lo largo del templo, todo en un conjunto armonioso de suma belleza.

En la parte posterior del templo, en su muro izquierdo, una lápida consigna: «Santuario del Buen Suceso. Arte barroco-neoclásico. Bella reja de forja. Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional. 27-1-1983».

La atracción devocional de este santuario romero no se circunscribe tan sólo a las tierras de Gordón, su llamada corre por horizontes bastante más amplios hacia otras comarcas.

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