jueves. 11.08.2022
CIBERSEGURIDAD.

Ángeles en el ciberespacio

El Incibe pone en marcha un programa para tutelar y ayudar a los menores en internet
Cristina Gutiérrez es la técnico responsable del proyecto de Incibe IS4K.
Cristina Gutiérrez es la técnico responsable del proyecto de Incibe IS4K.

Se llama Internet Seguro For Kids (para niños) y comenzó a funcionar en septiembre. Es un programa integral que vela para que la red sea, en la medida de lo posible, un espacio sin riesgos para los menores. Expertos en ciberseguridad, psicólogos y policías trabajan de manera conjunta para proteger a los más indefensos.

Una de las potencias de Incibe ha sido siempre la protección de los menores. El desarrollo de la red global ha abierto la puerta a nuevas dimensiones de comunicación que, hasta ahora, habían sido desconocidas e imposibles. El mundo analógico permitía un mundo más sencillo y seguro. Sin embargo, el acceso digital sin límites ha abierto una brecha cuyas consecuencias aún son difíciles de prever. Con el fin de proteger a los menores, el Instituto Nacional de Ciberseguridad ha creado IS4K (Internet segura for kids —para los niños— ) un proyecto que nace en septiembre de 2017 y que cuenta con la Línea de Ayuda 900 116 117 como un canal —gratuito y confidencial— en el que los menores y sus padres y tutores reciben ayuda de todo tipo para consultar dudas y obtener pautas para superar situaciones de ciberacoso, sexting o grooming, así como para proteger los dispositivos frente a virus o para aplicar funcionalidades de gestión del tiempo. La responsable de este servicio del Instituto Nacional de Ciberseguridad, Cristina Gutiérrez, acaba de regresar de un congreso de Seguridad organizado por Facebook en Washington al que han acudido los expertos de todo el mundo. Y es que una de las características de esta iniciativa, que ya ha prestado ayuda a más de 700 menores de toda España, es que se desarrolla ‘en línea’ con el resto de países de la UE a través de la Red Insafe en una red segura en la que están implicados todos los escalones de ayuda: servicios digitales, sector público y fuerzas y FFSS.

Una de las características primordiales de IS4K es que trabaja por la reducción de la disponibilidad de contenido criminal en internet, principalmente de abuso sexual infantil, dando soporte a las Fuerzas de Seguridad del Estado a través de proyectos como Asasec.

Y es que una de las peculiaridades del programa es su carácter proactivo. Sus ingenieros están en contacto directo con las redes sociales, como Twitter, Facebook o Instagram para que éstas eliminen cualquier contenido que resulte perjudicial para los menores, tanto desde el punto de vista personal como colectivo. El equipo de la Línea de Ayuda IS4K de Incibe trabaja de manera continua para recibir las llamadas telefónicas de los menores o sus padres y educadores y solucionar los problemas que les plantean.

Los principales motivos de las llamadas son el uso excesivo y las dudas acerca de la privacidad y la reputación digital, el ciberacoso, el sexting y las consultas sobre contenidos perjudiciales o violentos. Dos de cada tres llamadas las desarrollan madres y, según Cristina Gutiérrez hay diferencias entre los motivos que ven adultos y menores a la hora de decidirse a levantar el teléfono. Mientras que los niños (5-11 años) llaman por experiencias relacionadas con la privacidad, los fraudes o el contenido inapropiado, los adolescentes (12 a 18 años) se ven implicados en traumas de ciberseguridad. «Llama la atención el hecho de que en 2018 se ha incrementado la proporción de casos de sexting y grooming con respecto al resto de temáticas, y que estas cifras en España son superiores al resto de Europa», destaca. La explicación, según Gutiérrez, hay que buscarla en la idiosincrasia del propio país, cuyos ciudadanos son más sociables y confiados que los del resto de Europa.

El equipo es, a su vez, multidisciplinar. El primero de ellos está atendido por psicólogos con conocimientos de seguridad y prevención. Estos profesionales abordan cada casuística de manera individualizada, teniendo siempre en cuenta el estado emocional de la persona que llama. Asimismo, cuenta con expertos de ciberseguridad y en asesoría legal que permiten completar el asesoramiento y tratarlo de forma integral. «Damos pautas de prevención y de actuación en el caso de que el ciberacoso ya se haya producido», indica Cristina Gutiérrez, que explica que las pautas van desde consejos acerca de lo que se puede hacer a los protocolos de denuncia. En este sentido, y como ya se ha explicado, Incibe trabaja con las redes sociales con el fin de que no se redifunda. «Incibe es socio de confianza (trusted partners) de las principales redes sociales y ha establecido procedimientos para agilizar la resolución de problemas. Además, los profesionales les aportan pautas para que en la medida de lo posible sean ellos mismos los que sean capaces de implicarse en la solución: Le guiamos para que sea él quien desarrolle los recursos para resolver el conflicto. En el caso de los menores, la idea es que siempre sepa cómo acudir a un adulto para realizar una acción posterior (por ejemplo, reportar a un usuario que le esté molestando en redes sociales e incluso cursar una denuncia), al que también guiamos y le aconsejamos si tiene que acudir a la policía, a sanidad, o a fiscalía», destaca.

La responsable del proyecto desvela que desde que esta iniciativa se puso en marcha, dentro del colectivo de menores de edad, quienes más han llamado han sido los usuarios adolescentes frente a los niños y lo razona en el uso que estos hacen de las redes sociales y del poder de la imagen. En este sentido, no puede olvidarse que los datos no mienten y son cifras muy reveladoras. Los menores se hacen una media de 12 selfies antes de subir uno a sus perfiles de redes sociales y el 43% se preocupa de cómo será visto por otros en estas imágenes. Además, 48 es el número mínimo de ‘me gustas’ que necesitan ver en una foto antes de sentirse felices. «Usan las tecnologías de manera muy natural y no se dan cuenta de que el impacto de una sola imagen se multiplica y su eco se amplifica en cualquier lugar del mundo y en un horario que abarca las 24 horas del día», advierte.

Y es que no se puede olvidar que internet ha eliminado las barreras físicas y cada vez con más frecuencia hay niños que se despiertan en mitad de la noche con mensajes en su móvil cuya autoría y procedencia desconocen porque son muchos los que aprovechan el anonimato para acosar. «Los meros espectadores amplifican el impacto del ciberacoso porque hay que tener en cuenta que, cuando compartes un insulto o burla en redes sociales, tus 300 seguidores tienen a su vez los suyos, y así de manera exponencial», explica. No en vano, las cifras muestran que el 12% de los niños españoles sufrió ciberacoso en el último año.

Cristina Gutiérrez es la técnico responsable del proyecto de Incibe IS4K. JESÚS F. SALVADORES

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