sábado 27/11/21

EL ARTE DIGITAL EMOCIONA

MENTIRAS PROFUNDAS. Una exposición de arte digital sobre tesoros artísticos usa la inteligencia artificial y combina la realidad aumentada, virtual y mixta para hacer posible «visitas» en condiciones reales para los sentidos.
                      Feria de Arte Digital celebrada en Hong Kong, China. JEROME FAVRE
Feria de Arte Digital celebrada en Hong Kong, China. JEROME FAVRE

Las grutas de Mogao, en China, contienen una de las colecciones de arte budista más importantes de mundo, pero aunque uno tuviese voluntad, tiempo y dinero para visitarlas no podría hacerlo porque casi todas —incluidas las más espectaculares—están cerradas al público.

Deep Fakes (Mentiras Profundas) es el provocador título de esta exposición que explora la capacidad que tienen las copias numéricas de obras de arte universales de generar en el público emociones duraderas, como las que se esperan de la contemplación de la obra original.

En el caso de las grutas de Mogao, la exposición lleva al visitante a la cueva 220 de ese complejo en una recreación en realidad aumentada: una instalación de las mismas dimensiones que la gruta, construida utilizando sus datos arqueológicos en alta resolución, por la que se puede pasear mirando con increíble detalle dibujos murales y esculturas a través de una tablet, como si se tratara de una ventana que da acceso a una realidad en 3D.

«Utilizamos interfaces que permiten una escala de 1:1 o experiencias en alta resolución de legados artísticos y culturales importantes y que nunca se podrían ver en persona», explica a Efe la curadora de la exposición Sarah Kenderdine, profesora de museología digital en la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), donde tiene lugar la muestra hasta febrero próximo.

La propuesta de Kerderdine —una referencia internacional de la investigación sobre experiencias imersivas e interactivas en el mundo de la cultura— lleva también a la exploración de ocho sitios arqueológicos modelizados en 3D (a partir de fotogrametría aérea obtenida por drones), como el Valle de Bamiyan, en Afganistán; Alepo y Palmira, en Siria; las Pirámides de Gizeh, en Egipto: Meroe, en Sudán: Leptis Magna, en Libia, y Geghard y Haghpat, en Armenia. «Una serie de sitios que se muestran en esta exposición han sido afectados por actividades criminales o terroristas, por el cambio climático o por la catástrofe que puede ser el turismo de masas, y lo digital ofrece una perspectiva de estos sitios antes, durante y después de estos eventos, así que es de mucha utilidad para ayudar a su reconstrucción», señala la curadora.

Avanzando por la exposición uno se topa con un «autorretrato» de Rembrandt, una de las obras culturales falsas más famosas y que consiste en un lienzo imprimido en 3D completamente generado a partir del análisis por inteligencia artificial de 300 obras del artista, con la intención de «comprender» su estilo. El resultado es una pintura de 148 millones de pixeles. «Si Rembrandt hubiese pintado un autorretrato de este tipo, esto es a lo que se parecería. Es lo que se dice, si es cierto o no, depende de lo que cada uno quiera creer», comenta Kerderdine en relación a esta obra digital, que fue una de las primeras en las que se usó la inteligencia artificial por encargo de un gran banco holandés para una campaña publicitaria. La potencia de la digitalización en el arte también puede apreciarse en el proceso de escaneado en 3D de una máscara del arte japonés de estilo samurai, que toma tan solo 15 minutos, pero ofrece tal exactitud en cuanto a detalles, color, consistencia y textura que mucha gente cree que la copia es el original.

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