jueves 21/10/21
Impulsando al emprendedor

Déficit de ecosistemas

Los viveros e incubadoras de empresas se consolidan en todo el país no sólo como fórmula de iniciativa y creación de empleo, sino de impulso a la idiosincrasia económica de cada zona. En León y en Castilla y León el déficit es evidente
El fomento del emprendimiento pasa por ofrecer espacios físicos, pero también asesoramiento para consolidar las ideas innovadoras. JESÚS F SALVADORES

Los ecosistemas de emprendimiento se consolidan, a través de varias formas de organización, como fórmula no sólo para arropar a los nuevos proyectos para que se orienten adecuadamente y sobrevivan de cara al futuro, sino para desarrollar iniciativas empresariales que se basen en los principales potenciales de la economía de cada territorio.

Desde los viveros de empresa a las aceleradoras, de los business angels a los fondos de capital riesgo, lo que queda claro en el análisis de las iniciativas a nivel nacional es que hay determinados territorios que desde sus ayuntamientos y autonomías fomentan este tipo de iniciativas, y en los casos más avanzados establecen redes de colaboración entre ellos.

Mientras en otros las propuestas o no existen o no progresan; o permanecen aisladas en un entorno en el que a menudo las iniciativas se multiplican, diversificando esfuerzos y disolviendo resultados. O, en el peor de los casos, disfrazando de proyectos de emprendimiento iniciativas que en realidad no prestan ninguna atención a una necesidad que se plantea cada vez más acuciante, y que se utiliza con fines meramente publicitarios y de marketing.

Galicia y Asturias muestran un fuerte dinamismo de apoyo al emprendedor, frente a Castilla y León

Ni León ni Castilla y León son ejemplo de iniciativas que impulsen y orienten esta capacidad emprendedora, y mucho menos que creen redes de colaboración para poner proyectos y recursos en común, que no sólo ofrezcan un mayor apoyo al emprendedor sino que establezcan estrategias capaces de impulsar el emprendimiento alrededor de las actividades empresariales autóctonas, con mayor potencial o que se considere que deben de ser fomentadas.

El ‘termómetro’ del escenario de organismos impulsores de este germen empresarial, preferentemente especializado pero volcado en toda iniciativa que cree actividad y empleo, es el ranking que anualmente publica Funcas, la fundación de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (Ceca), dedicada al análisis de la realidad económica y social a través de la investigación realizada por expertos en las materias en las que trabaja. El estudio de los servicios que prestan los viveros y las aceleradoras de empresas en España tiene ya una trayectoria consolidada, aunque hay que tener en cuenta que sólo se analizan aquellas instituciones que colaboran con el proyecto a través de una participación que implica, entre otras cuestiones, la aportación de una documentación que las instituciones no siempre consideran necesaria.

El 71% de las personas emprenden porque ven oportunidad, frente a un 22,6% que lo hacen por necesidad

Es el caso del Instituto Leonés de Desarrollo, Formación y Empleo (Ildefe), que en los primeros años participó en esta iniciativa y en los últimos ranking no aparece. En cambio en el último informe, el Ranking 2020/2021, sí se incluye el Vivero Avenida del Ferrocarril de Ponferrada. Del que, paradógicamente, en el ayuntamiento de la capital berciana no explican la actividad que desarrolla.

De cualquier forma, con colaboración o sin ella en este informe anual de una institución más que consolidada en este tipo de análisis, lo que queda claro es que ni León ni Castilla y León se caracterizan por haberse subido en los últimos años al carro de las estrategias de impulso empresarial, tanto de nuevas propuestas como de iniciativas se que centren en los potenciales de crecimiento locales.

Un déficit que llama especialmente la atención porque espacios limítrofes con similares problemas de desarrollo económico y social, como Asturias y, sobre todo, Galicia, han conseguido situar a sus propuestas de viveros e incubadoras entre las más destacadas del país; y establecido redes de cooperación entre las distintas iniciativas que redoblan la fuerza con la que se posicionan a nivel nacional y solventan uno de los principales problemas con los que se encuentran una y otra vez este tipo de iniciativas: la dispersión de esfuerzos administrativos y económicos, que derrochan recursos cada vez más necesarios; y los problemas que suponen a quienes tienen un proyecto no saber exactamente a dónde acudir para encontrar ayuda con la que convertirlo en unempresarial.

La cuestión es que más de la mitad de las autonomías cuentan con sistemas estructurados de fomento y consolidación de proyectos empresariales a través de fórmulas que incluyen tanto facilitar infraestructuras a bajo coste para la actividad como asesoramiento y apoyo financiero para el desarrollo de los proyectos viables; y que en la mayor parte de los casos son los ayuntamientos quienes impulsan estos viveros y aceleradoras de empresas.

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El apoyo al emprendimiento pasa por fomentar las oportunidades locales de negocio. SECUNDINO PÉREZ

El informe de Funcas destaca que el «crecimiento exponencial de las nuevas tecnologías» genera un entorno con cada vez más oportunidades de negocio, y que casi el 71% de los nuevos proyectos corresponden a emprendedores motivados por la oportunidad, frente a sólo un 22,6% de personas que emprenden por la necesidad de trabajar. En ambos casos los viveros y aceleradoras de empresas son las principales herramientas, sobre todo públicas pero también privadas, para fomentar y apoyar estas iniciativas.

Su efectividad depende de que aporten no sólo formación y asesoramiento empresarial, en algunos casos también financiación, sino sobre todo ecosistemas donde los potenciales emprendedores entren en contacto entre ellos, «compartan experiencias y maduren sus ideas, convirtiéndolas en negocios rentables».

El análisis de Funcas pretenden identificar las mejores prácticas desarrolladas por viveros y aceleradoras, y contribuir «a la mejora de los procesos de incubación». En sus conclusiones destaca que «la presencia de los viveros de empresa en España mantiene su consolidación y sedimentación en toda la geografía del país», aunque algo menos de la mitad de las autonomías no cuentan con viveros cuyas prácticas sean destacadas. Sí señala que los ayuntamientos son los principales promotores de estas iniciativas.

Por lo que se refiere a las aceleradoras de empresas, destaca el impulso de Galicia, con tres entre las mejor valoradas, a pesar de la potencia en este sentido de regiones como Madrid, Cataluña o Andalucía. Y valora la «descentralización» de las mejores prácticas en este tipo de instrumentos. A pesar de su juventud, ya que la mayor parte se han creado a partir de 2013. Concluye que «tanto viveros como empresas se presentan como un apoyo imprescindible para la comunidad emprendedora».

Más de la mitad de las autonomías desarrollan políticas de apoyo a estas herramientas para emprendedores

En el caso de los viveros insiste en que «son herramientas impulsoras del desarrollo económico de un territorio, infraestructuras físicas y soporte técnico para emprendedores, a los que proporcionan recursos y servicios comerciales», como espacios de trabajo, consultoría, asesoría legal, apoyo en la elaboración de planes de negocio y fomento de la formación de redes de negocios. «La promoción del desarrollo regional se convierten en el objetivo último que conduce a la creación de viveros genéricos», una idea que está también en el origen de los parques tecnológicos.

En el caso del Parque Tecnológico de León, cuenta con espacios y programas para acoger e impulsar nuevas iniciativas, aunque no aparece en el informe de Funcas. Que señala que Castilla y León cuenta en conjunto con 27 infraestructuras de este tipo, de las 415 identificadas a nivel nacional. Cataluña, con 90, es la comunidad más activa en este sentido.

Los expertos inciden en que el impulso de los viveros de empresas como «herramientas útiles para el desarrollo económico de una región, por su función como entidades que favorecen y sostienen la creación de nuevas empresas», las prioridades se centran en la «selección, formación y actualización del personal en temas vinculados con las actividades económicas locales y con ventajas competitivas en la zona; además de la vinculación de las actividades con los gremios y autoridades regionales y el incentivo a la formación de redes de empresas vinculadas a regiones o sectores de actividad económica». Sin olvidar el fortalecimiento del entorno empresarial y la incorporación a él de las nuevas empresas.

Así, señala que un emprendedor tiene que pasar en un vivero por «una cadena de etapas» que implican un proceso evolutivo. «Se inicia en el momento en el que surge para el emprendedor una idea de negocio». Las actividades del vivero en ese entorno se concretan en la difusión del espíritu emprendedor y la captación de emprendedores; el asesoramiento inicial, la preincubación (el período para evaluar la idea, con un espacio físico destinado a la elaboración del plan de negocio con el apoyo técnico necesario) y finalmente la creación de la empresa, una fase en la que también el asesoramiento de los expertos es fundamenta.

La tarea del vivero no acaba ahí: comienza entonces la incubación, «la etapa más crítica del desarrollo del negocio, donde el vivero tiene como objetivo incrementar los índices de supervivencia de los proyectos, dado el alto riesgo de mortalidad que sufren los negocios en sus primeros tres años de vida». La asesoría y el seguimiento por parte del vivero son fundamentales.

Por último, está la fase de graduación, empresas exitosas capaces de permanecer en el tiempo, el parámetro que realmente indica el éxito del vivero.

El informe insiste en la importancia de crear redes de viveros de empresas, más allá de la fase inicial de proporcionar un espacio donde innovar y promover la investigación en nuevas tecnologías, para orientar todo este proceso en las nuevas economías en un contexto globalizado.

Destaca así la red de viveros de Madrid, Aragón, Andalucía, Barcelona, Murcia, Navarra, Asturias y la Fundación Incyde de las Cámaras de Comercio.

Por lo que se refiere a las aceleradoras de empresas, una herramienta que comenzó a desarrollarse a nivel mundial con el nuevo siglo y en España a partir de la anterior crisis económica, señala que en el país hay actualmente 93, sólo cinco de ellas en Castilla y León; y «con una clara concentración en las comunidades de Madrid y Cataluña, seguidas de País Vasco, Valencia y, de forma creciente, en Galicia y Andalucía».

En todo caso, el informe de Funcas incide en que «en el actual ecosistema de emprendimiento se encuentran una amplia variedad de organizaciones que tienen como objetivo apoyar a empresas en sus etapas más tempranas. Los viveros y aceleradoras coexisten con otras organizaciones como los business angels o los fondos de capital riesgo». Todas ellas tienen un efecto positivo en el desarrollo de nuevas empresas.

Y señala también la confusión que existe entre los conceptos de viveros y aceleradoras. ambos están enfocados al apoyo a empresas de reciente creación, pero «desde diferentes perspectivas: en las aceleradoras encontramos el aprendizaje intensivo como motor de sus programas, mientras que en los viveros de empresas más tradicionales su objetivo es ahorrar recursos a sus alojados facilitando su crecimiento al proporcional infraestructuras como oficina, conexión a internet, servicios administrativos,... a precios reducidos».

En los resultados de los viveros de empresas en sus diferentes etapas de apoyo a los nuevos proyectos llama la atención, en el caso de Castilla y León, el posicionamiento de algunas iniciativas en localidades cercanas, como Gijón Impulsa, Accede Papagaio (en Coruña), el Centro de Iniciativas Empresariales de Lugo, el Centro de Empresas de Novales de Asturias o el Centro de Empresas Valnalón en Langreo, que junto con el vivero de la Cámara de Comercio de Santiago de Compostela, que junto al de Gijón destacan especialmente.

En Castilla y León aparecen, mucho menos destacados, los de la Cámara de Comercio de Zamora y el vivero de Medina del Campo, con lo de Venta de Baños y Aguilar de Campoo y Valladolid. También aquí se menciona al de Ponferrada.

Déficit de ecosistemas
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