jueves 19/5/22
Cómo regalar tiempo

Es cuestión de tiempo

Ni pesar por el pasado ni ansiedad por el futuro. La salud mental se equilibra en la consciencia del presente. La terapia para exprimir sus bondades en tiempos de TIC e impaciencia se encierra en un simple reloj de arena. Preseeente regala tiempo
                      Un diseño minimalista para tomar conciencia del tiempo que hay que dedicarse. marciano pérez
Un diseño minimalista para tomar conciencia del tiempo que hay que dedicarse. MARCIANO PÉREZ

No tenemos tiempo para nada, pero perdemos el tiempo continuamente. Las tecnologías nos han traído enormes avances, pero han amenazado de muerte a la paciencia. Vivimos angustiados por el pesar por lo ocurrido en el pasado, y presos de la ansiedad por lo que traiga el futuro. Mucho más desde que la pandemia instaló una mayor incertidumbre en nuestras vidas hace ya dos años. Sufrimos una era a golpe de clic para la que nuestra genética no está preparada. Y hemos olvidado cómo disfrutar de las pequeñas cosas del presente, cómo tener consciencia de lo que está pasando y lo que queremos hacer, aquí y ahora, sin interrupciones, sin dudas, sin mirar hacia el antes o el después. Esa consciencia es, según los especialistas, la mejor receta para mantener un equilibrio emocional sano. Bastan apenas unos minutos al día para atemperar las dudas y agobios que cada vez asaltan a mayor número de personas. ¿Por qué resulta imposible adueñarse de esos minutos para dedicar una mínima parte del día a aquello que nos hace felices?

Es la pregunta que se hizo Álvaro García Fernández cuando intentó eludir las frases hechas para apoyar a una persona con graves problemas de ansiedad. Decidió regalarle tiempo. Su tiempo. Un reloj de arena de apenas unos minutos, pero que no podían ser invadidos por nada ni por nadie. Para hacer aquello que le hiciera feliz. Leer, yoga, música,... ¿Nada? Lo que fuera, pero siendo consciente de ello y sin permitir que nadie se los robase.

"El tiempo que nos dedicamos conscientes de que se emplea en la felicidad es hoy el recurso más escaso. Por eso se regala"

«Sólo saber que alguien había pensado en ella para hacerle sentir mejor fue una gran ayuda para esa persona. Y abrazar su propio tiempo sin interrupciones todo un descubrimiento». Lo sabe el joven emprendedor leonés porque repitió experiencia con su madre. Un reloj de arena para vivir el presente. «Su respuesta fue determinante en el proyecto. Me dijo que todo lo que pudiera comprarle ya lo tenía o podía conseguirlo, pero le había dado lo único que no tenía: tiempo para ella. Lo vi claro». Así nació, el pasado mes de noviembre, Preseeente.

Quizá la fórmula puede parecer evidente, pero el éxito de la iniciativa desvela un sentimiento generalizado de hasta dónde tomar conciencia de determinados actos puede ser determinante para el éxito de una propuesta. Preseeente agotó en Navidad sus primeras existencias de la propuesta para regalar tiempo, y ha generado un ‘efecto cadena’ que sorprende al joven emprendedor (cumplió 30 años el día de Navidad). Aunque tiene muy clara la filosofía de un proyecto que «tiene un componente emprendedor, pero sobre todo un objetivo social: me gusta pensar que sirve para ayudar a las personas, en un momento además en el que con la pandemia los problemas de ansiedad y depresión están creciendo con fuerza».

"No tenemos tiempo para nada, pero perdemos mucho tiempo. Hay que disfrutar de las pequeñas cosas que nos hacen felices"

Álvaro García insiste en que el día a día de la mayor parte de las personas transcurre entre «pensar en lo que hemos hecho en el pasado, en buena parte culpándonos por ello; y anticipando lo que va a ocurrir en el futuro, cada vez con más ansiedad. El objetivo de esta iniciativa es dedicar un tiempo a ser consciente del presente, de lo que queremos disfrutar. Sin interrupciones, porque a veces decidimos dedicarnos a hacer algo y suenan las alertas del teléfono, llegan mensajes,... Al final nunca se desconecta, no nos dedicamos a exprimir ese tiempo, por poco que sea, con lo que queremos disfrutar».

El emprendedor (abogado, aunque trabaja en el departamento de marketing de una empresa tecnológica mientras realiza su doctorado) reflexiona sobre «una sociedad que va corriendo de un lado a otro, sin ese punto de calma tan necesario. No tenemos tiempo para nada, aunque perdemos mucho tiempo. Las tecnologías nos han traído muchas ventajas, pero también han amenazado de muerte a la paciencia, que es fundamental para una buena higiene mental. Eso es lo que necesitamos recuperar. Ya lo decía Gregorio Marañón, que la velocidad es una virtud que engendra la prisa, que es un vicio. Eso es lo que nos han traído las tecnologías y la forma de vivir actual».

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Un diseño minimalista para tomar conciencia del tiempo que hay que dedicarse. MARCIANO PÉREZ

El aspecto material del proyecto Preseeente puede parecer simple. Consiste en un minimalista reloj de arena negra con una base de madera, que dura entre 10 y 30 minutos, según lo que se elija. Y viene acompañado de un ‘prospecto’, «un manual de uso para aquella actividad a la que quieras dedicar ese tiempo. Tenemos música, yoga, relax, lectura,... Puede aplicarse a lo que se quiera, con una única condición: que no haya interrupciones. Yo mismo lo utilizo, cuando mis compañeros de piso ven el reloj, saben que no pueden interrumpirme para nada».

El emprendedor leonés reconoce que «es extraño tener que regalar algo como el tiempo, que es gratis. Pero las personas se sorprenden cuando caen en la cuenta de que en realidad no reservan espacio para ellos mismos. Es como hacer material algo que es inmaterial. Quienes lo utilizan creen que han conseguido esa consciencia necesaria, y ese es el objetivo de este proyecto. Puede parecer muy sencillo, pero da respuesta a una de las grandes carencias de nuestro tiempo».

En el futuro

Álvaro García cuenta con la colaboración de Luis Mario García en el diseño de las tarjetas y la web (www.preseeente.com). «Es un artista. De momento he hecho todo sin ayuda, ahora, viendo el éxito de esta primera etapa, estoy buscando ya colaboraciones con otras empresas para ampliar las experiencias. Y también ayuda, porque hasta empaquetar y enviar los relojes lo he hecho solo».

De momento, en menos de tres meses de vida, el proyecto sigue creciendo. «Quizá llegue un día en el que podamos regalar relojes de 24 horas para dedicarse a uno mismo. Pero este es un primer paso, y tomar conciencia de a qué dedicamos nuestro tiempo un avance fundamental para mejorar no sólo nuestra felicidad, sino nuestra salud mental. Un reloj de arena es el símbolo perfecto para visualizar esta realidad. Nuestra generación pasa diez veces más de tiempo el Instagram que con nuestra abuela. Eso es tristísimo. No es una crítica, yo uso todas las redes sociales. Pero ahora soy mucho más consciente del tiempo que me dedico a mi y a los míos».

Tiempo encapsulado

De ahí la iniciativa de compartir ese deseo de parar y dedicarse un rato. «Es la experiencia de dedicarse un tiempo a uno mismo. Y lo hacemos vendiendo relojes de arena. Un símbolo, pero una medida física para encapsular ese espacio que es sólo para dedicarlo a aquello que nos hace felices».

Preseeente comercializa relojes de arena de 10, 15 y 30 minutos, a un precio que va desde 17,95 a 27,95 euros. Y los envían a donde sea, de momento se los han reclamado por todo el país (también las islas). «El tiempo de calidad que nos dedicamos se ha convertido en un recurso escaso. Por eso es tan importante ser conscientes, aunque sea sólo por unos minutos, de a qué lo dedicamos, y de intentar ser felices con ello».

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