domingo. 26.06.2022

¿Es una persona normal, o piensa por su cuenta?

ESPÍRITU CRÍTICO. La catedrática de Derecho Administrativo lamenta la carencia de pensamiento propio en la sociedad, y advierte del comportamiento «irresponsable y frívolo» a que lleva el anonimato en las redes de comunicación

¿Es el anonimato en las redes una de las grandes amenazas para la seguridad jurídica de individuos e instituciones? La catedrática de Derecho Administrativo de la Universidad de León Mercedes Fuertes considera que «el anonimato tiene sentido en los regímenes dictatoriales donde los ciudadanos que luchan por defender las libertades públicas sufren tantas represalias. En las sociedades civilizadas, el anonimato ha extendido el comportamiento irresponsable y frívolo».

En un entorno inundado por fake news y consumo masivo de información y desinformación. Sobre cómo ha evolucionado el espíritu crítico de los ciudadanos y hacia dónde evoluciona, Fuertes señala que «al inicio del curso académico pregunto a los alumnos, señalándoles con el dedo: ‘usted, usted,... usted... ¿es una persona normal... o piensa por su cuenta?’ Recuerdo ese texto de una viñeta que vi hace muchos años, porque la universidad debería ser un semillero de personas con buen sentido crítico. Una democracia sana no puede subsistir sin ciudadanos responsables, y para ello resulta indispensable la buena formación y la adecuada información».

Sin embargo, explica la autora de Metamorfosis del Estado. Maremoto digital y Ciberseguridad, «hay personas que buscan sólo confirmar sus prejuicios. De ahí que se esté desintegrando tanto la convivencia social, porque sólo se atiende a quienes comparten las mismas ideas de la ‘tribu’, y se ignora, o lo que es peor, se acentúan las diferencias con los otros. Personalmente veo una enorme carencia de espíritu crítico en la sociedad, y estoy muy, muy preocupada por el futuro».

Al final, el entorno camina hacia una especie de primera fase de Un mundo feliz. «Sí, es una de las referencias que utilizo en mi libro, personas que empequeñecen su espacio vital al comunicarse sólo a través de determinadas redes sociales y encontrar lo que buscan para encerrarse en una burbuja aparentemente de comodidad».

Un mundo también que avanza en la inteligencia artificial, las ciudades inteligentes, los coches autónomos,... Y que se cuestiona si esta ‘inteligencia’ tecnológica tiene los componentes éticos necesarios para tomar decisiones. «La propuesta de regulación europea que se está discutiendo en este momento incorpora algunas previsiones para garantizar esos resultados éticos», señala la catedrática. Que incide en la necesidad de reflexionar sobre las consecuencias de la automatización de tantos procesos con los que actúan los dispositivos llamados inteligentes.

Una última pregunta que queda abierta para el futuro. ¿Qué no volverá a ser como antes? «No puedo contestar... hay muchas cosas que corren el riesgo de no volver a ser como antes. ¿Cuánto espacio tenemos?».

¿Es una persona normal, o piensa por su cuenta?
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