jueves 9/12/21

El futuro es digital

UNA REVOLUCIÓN IMPARABLE. La pandemia aceleró la transformación digital de España, que apoya en las nuevas tecnologías la modernización económica de un país que quiere basar en el conocimiento su nuevo modelo productivo. Los fondos europeos son la gran oportunidad
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El futuro inmediato de las empresas pasa por la digitalización. La pandemia, arrastrada durante el último año y medio, ha acelerado una transición que resulta clave para la recuperación económica, incentivada precisamente con fondos públicos para modernizar un país que no había cambiado su modelo productivo.

Antes de que llegara el coronavirus, que tanto daño ha hecho al sector servicios, el que más peso tiene en el PIB de la provincia, tan solo el 14% de las compañías disponía de un plan tecnológico para responder de forma efectiva a una emergencia de tal envergadura como la que precipitó el covid. Eso permitió a los negocios que apostaron por la innovación mantenerse a flote cuando la competencia, que en muchos casos ni siquiera tenía una página web, bajó la trapa.

La nube, el big data, las cadenas de bloques, o blockchain, y el internet de las cosas ya no son términos ajenos a las pymes o, incluso, microempresas que ven en esta evolución una herramienta para fortalecer sus modelos de negocio en un momento especialmente complicado, con una lucha feroz por posicionarse en los mercados y con la guerra de precios que impulsan las grandes plataformas de comercio electrónico, el principal enemigo de las tiendas de barrio, que ofrecen un servicio mucho más cercano y de garantía.

Hay todavía mucho por descubrir en este sentido. De hecho, las tecnologías IoT, de las que tanto se ha hablado los últimos meses, eclosionarán cuando el 5G esté totalmente desplegado. Impulsarán a su vez el uso masivo de servicios en la nube, en las ciudades, en la industria y en el hogar. Por otra parte, la generación masiva de datos en combinación con los sistemas de inteligencia artificial, de procesamiento del lenguaje natural y de robotización, están ya irrumpiendo en la actualidad y consiguiendo alcanzar un conocimiento profundo de las distintas circunstancias y actuar con la mayor celeridad posible. Los sistemas basados en big data, IA y RPA (Robotic Process Automation) puestos en marcha por algunas administraciones para hacer frente a la gestión de la crisis sanitaria y gestionar las peticiones masivas de ayudas a pymes y autónomos, así lo demuestran.

Evidentemente, esta situación requerirá un refuerzo de las medidas de ciberseguridad en todos los ámbitos. El aumento de elementos conectados, la popularización de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático traerán nuevos desafíos para la seguridad, al aumentar considerablemente las vulnerabilidades de los sistemas y la privacidad. Este sector se convertirá en un elemento imprescindible y transversal. León y el Incibe deben liderar ese cambio.

La ciberseguridad ha pasado de ser una tendencia a ser una necesidad que ocupa a todas las tecnologías y ámbitos, convirtiéndose en una cuestión primordial a la hora de implementar cualquier solución conectada o simplemente hacer uso de ellas. Esta situación urge a los expertos a definir planes y estrategias integrales que prioricen la anticipación y que se valgan de la monitorización, búsqueda activa de amenazas, detección y respuesta en todas las capas de seguridad.

El proceso de transformación digital en el entorno empresarial español sigue avanzando, incrementado el uso y disponibilidad de múltiples tecnologías, si bien persiste la brecha entre microempresas y pymes y grandes empresas. En general, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las empresas en España disponen de Internet, aunque el acceso a mayor velocidad a través de fibra óptica se encuentra en el 85,9% de las más grandes, frente al 55,3% de las pequeñas.

La ciberseguridad como pilar de la digitalización es un mensaje que se viene afianzando entre las compañías de más de 10 empleados. Así lo demuestra el hecho de que 9 de cada 10 ha contratado algún tipo de servicio relacionado con la ciberseguridad en 2020, según el INE. Por su parte, los ciberataques han afectado más a los centros de trabajo de mayor tamaño.

Las voces expertas coinciden en que la intensidad con la que se ha acelerado la digitalización en este tiempo de coronavirus debe seguir cuando se supere la crisis sanitaria y se vuelva a la normalidad. Señalan que es fundamental la inversión en innovación y un mayor enfoque en las personas. Reivindican una verdadera transformación digital, de las competencias y del uso responsable de las tecnologías que permita impulsar la economía y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, de manera integral y sostenible. La verdadera transición no se basa en nuevas tecnologías, sino que radica en usar las que ya están disponibles para resolver problemas reales.

Las comunidades de innovación y los diferentes agentes del ecosistema coinciden en que el modelo de innovación actual requiere una mayor colaboración de todos los agentes y ámbitos, que permita afrontar los problemas de la sociedad puestos en evidencia tras la crisis de la covid-19. Las empresas y la Administración pública deben evolucionar en la gestión de sus recursos humanos y motivarlos para que desarrollen competencias digitales clave para que en este nuevo panorama los empleados puedan potenciar su ingenio, innovar y formarse digitalmente para adoptar actitudes emprendedoras. Algunas de esas competencias digitales clave son la apropiación y uso de redes sociales, la gestión de la información con analítica de datos, la evaluación de tendencias tecnológicas, el autoaprendizaje, la comunicación digital, la construcción y el trabajo en redes colaborativas. La formación se erige como un factor clave para andar ese camino. La revolución es imparable.

El futuro es digital
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