lunes 1/3/21

láminas irrompibles que salvan vidas

S alvar una vida no es una afirmación que pueda pronunciar cualquiera. En León, el empresario Francisco José Moreno es capaz de colocar unas planchas a los cristales para que resistan bombas y todo tipo de golpes, además de filtrar la luz solar, gracias a la nueva tecnología aplicada a los materiales. los cristales pierden en 10 años su propiedad aislante. con láminas de control solar se frena la entrada de hasta un 95% de luz
Francisco José Soto muestra una de las cajas con las bovinas de las que se extraen las planchas solares que coloca.
Francisco José Soto muestra una de las cajas con las bovinas de las que se extraen las planchas solares que coloca.

¿Se puede imaginar que una lámina milimétrica, al colocarla sobre un cristal, sea capaz de frenar el sol y el ruido? Los materiales de nueva generación logran aislar una oficina, una vivienda o un vehículo de un exceso de calor, también evitan los deslumbramientos, que el astro rey decolore telas, parquets y muebles, y lo que parece más milagroso: salvar vidas. ¿Cómo? Sujetando los mil pedazos en que estalla una luna en un accidente de circulación para que las esquirlas no se claven en el conductor o en los pasajeros. Llegan, incluso, a amortiguar los efectos devastadores de una bomba.

De modo que lo que parece ciencia ficción o más propio de una película de James Bond, con ferraris escapando de las explosiones, es hoy una realidad factible en León. La empresa de Francisco José Moreno Soto, Wintuning, endurece los escaparates de las tiendas hasta convertirlos en irrompibles, da mayor intimidad y seguridad a los habitáculos de furgonetas y coches y detiene los efectos solares perjudiciales con esas láminas especiales que le suministra la compañía estadounidense Madico. Y son especiales, porque llevan espolvoreado, gracias a las nuevas tecnologías, metales como el niquel, el aluminio o el titanio, además de filtros de rayos ultravioletas, una capa anti-rayas y otra con resina epoxi que se activa al contacto con el agua y ayuda a que todas las capas que conforman la lámina de plástico se adhieran al cristal. Según explica, se instalan quitando un protector que deja al descubierto la resina epoxi, y con grandes dosis de agua y un producto jabonoso (tipo fairi o mistol). Lo que parece sencillo, requiere un trabajo manual fino para ajustar a cada ventana el material sin pliegues. Después de años de trabajo, de comprobar que los materiales de la empresa de EE.UU eran los de mayor calidad y resistencia, Wintuning abrió una tienda en 2005, tres años después de que el Ministerio de Industria les autorizara aplicar sus láminas a los vehículos en su mitad trasera. La luna delantera aún no está permitido en España. «Para poder tratar mejor a los clientes, solicitamos ese año a la Universidad Complutense un software de corte», recuerda, que costó 60.000 euros. Con ese programa realizan las plantillas de los cristales de todo tipo de turismos, y con un scanner introducen los datos en el programa de corte (Enercut). El siguiente paso se da con un plóter, una máquina que se utiliza junto con el ordenador e imprime en forma lineal. Corta un medio adhesivo que luego se fija a otra superficie. En vez de usar plumillas para dibujar sobre una superficie, utiliza un cabezal con una fina cuchilla. Así se consigue recortar las bovinas de láminas de manera ajustada a lo que se necesita, sin grandes desperdicios de material, de forma más rápida y más precisa. El programa va creciendo con cada modelo de vehículo nuevo y es de fácil manejo al incorporar todas las marcas del mercado y dentro de ellas, todos los tipos que se han fabricado por años de salida al mercado. «Llevamos 14 años trabajando con esta tecnología, que resulta mejor que desmontar los paños de las puertas y que puedan quedar holguras», resalta Moreno. Wintuning coloca láminas de control solar a más de 700 vehículos al año. La demanda va ligada, principalmente, a padres que desean evitar a sus retoños la exposición excesiva del sol en los viajes y a empresas que precisan mantener fuera del ojo ajeno las herramientas o los productos que llevan en sus furgonetas.

Las nuevas tecnologías aplicadas a los polietilenos permiten que las láminas prolonguen su vida útil entre 15 y 20 años. En edificios, los productos de Wintuning se usan contra las decoloraciones que produce el sol a la madera o la ropa y por ahorro energético, sobre todo, en oficinas, naves y colegios, ya que solucionan problemas de temperatura. La gama de láminas es amplia y abarca desde la tonalidades más oscuras, que sólo dejan pasar un 5% de luz solar, a las más transparentes, que lo hacen al 80%. Las grandes empresas leonesas, Antibióticos, Lactiber, Miguélez o Telemark han recurrido a sus servicios para garantizar la seguridad de sus vidrios, al igual que varias facultades universitarias, centros educativos, el Palacio de los Guzmanes o el Museo de Puerta Castillo, donde el sol empezaba a dañar a las valiosas pinturas que alberga. También la cara Sur del edificio de Espacio Vías instaló 120 metros cuadrados de láminas solares. Su trabajo se extiende, además, a Portugal, donde las ventanas de la fábrica de Cuétara en Pombal llevan su sello, así como otros 2.000 metros de vitrales en el Guggenheim de Bilbao o 16.000 metros en la base militar de la Otan en Morón de la Frontera.

Moreno también realiza estudios de ahorro energético, gracias a los nuevos programas de ordenador, que aportan datos esenciales a ingenieros y aparejadores para determinar la cantidad de energía solar que se rechaza a través del sistema cristal-lámina. Dependiendo del tipo de vidrio, se instala el aislamiento por el exterior (cuya vida se prolonga durante cinco años), o por el interior (con una vida útil del doble).

Las láminas logran rechazar entre el 80 y el 90% del calor solar y hasta un tercio de los ruidos. También funcionan en el sentido inverso, manteniendo el calor que se genera dentro de la vivienda o edificio y aislando en un 20% del frío exterior. «Solucionamos muchos problemas de la gente, no sólo de exceso de calor o sonido, sino aportando seguridad, ya que los cristales de un vehículo quedan como blindados en caso de accidente y, aunque se rompan en pedazos, éstos quedan sujetos y no hieren a los pasajeros. Además, los cristales pueden convertirse en no perforables ni rompibles, con lo que evitan los continuos daños que pueden causar los actos vandálicos a escaparates, comercios y bares», apunta.

Como prueba, cuando acuden a las ferias de muestra ofrecen a los curiosos golpear con una bola de mármol una ventana que, al primer toque, queda surcada de las típicas líneas de rotura en decenas de pedazos, pero permanecen unidos reciban los sucesivos golpes que reciban.

La normativa europea exige que los cristales de los edificios públicos sean de seguridad, especialmente, los acristalamientos que estén a menos de un metro de altura y en las cercanías de las salidas de emergencia. Sin embargo, esa recomendación se incumple con frecuencia. de hecho, inmuebles tan señeros como lo juzgados aún carecen de cristales con este tipo de láminas. La distribuidora con la que colabora Wintuning es Energysa, quien destaca que en verano, el calor sofocante crea un problema y un coste adicional por la incidencia de los rayos solares sobre los edificios que calientan su interior por la radiación directa y por el efecto invernadero. En invierno, la pérdida de calor a través de los cristales implica un alto consumo energético.

Por eso ven en las láminas Madico la solución más económica y eficiente para resolver el sobrecalentamiento en edificios debido a la irradiación solar a través de los cristales. En verano se llega hasta el 20% de ahorro en los gastos de refrigeración. También resaltan que la inversión en las láminas, debido al ahorro de energía, se puede amortizar en menos de dos años. Los datos avalan que rechazan hasta el 85% de la energía solar, reducen el deslumbramiento hasta un 95% dando una excelente visión, y la radiación UV más del 99%. Existe una lámina especial que bloquea hasta el 99,9%. También facilitan el control climático del edificio evitando puntos fríos y calientes; y «proporcionan un aspecto más atractivo y lujoso dando una apariencia uniforme a las ventanas». Moreno incide en que un cristal con exposición solar pierde el 90% de sus propiedades aislantes en 10 años. De ahí que inmuebles como el de la Junta tengan ventanas «que actúan de lupa y queman hacia el interior. Algo que se evitaría con las láminas».

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