sábado 22/1/22
A través de un dron

Mission Pulse: cómo hacer llegar un desfibrilador en tiempo récord

Hacer llegar un desfibrilador en pocos minutos para salvar vidas es el objetivo de la Mission Pulse, que desarrolla el grupo Horyzn de la Universidad Técnica de Munich. En él participa el ingeniero aeronáutico leonés Diego Pérez González
                      Varios de los participantes en el proyecto. Andreas Heddergott
El ingeniero aeronáutico leonés Diego Pérez. FERNANDO OTERO

Ante un problema médico como una parada cardíaca unos minutos representan la diferencia entre la vida y la muerte. Conseguir que un desfibrilador llegue al paciente en pocos minutos puede salvar esa distancia. Y la manera más rápida de llegar es a través de un dron de despegue y aterrizaje vertical. Es el proyecto que lleva a cabo el grupo Horyzn de la Universidad Técnica de Munich, que ya ha desarrollado el vehículo y ahora, en la segunda fase de la iniciativa, implementa nuevas tecnologías, prevé desarrollar el vuelo autónomo y obtener la certificación para el uso del dron.

Horyzn está formado por un grupo de más de 70 estudiantes de grado, máster y doctorado voluntarios, de más de 30 nacionalidades y diversas disciplinas, creado para poner en marcha este desarrollo, con el objetivo de que llegue a utilizarse en la práctica. Entre ellos está el ingeniero aeronáutico leonés Diego Pérez González, que se incorporó a principios de octubre en el subgrupo de Aviónica y Pruebas de Vuelo. El trabajo de este equipo se ha centrado en preparar, diseñar e instalar toda la electrónica del dron; así como hacer las pruebas de vuelo para confirmar que el prototipo funciona.

Horyzn es un grupo internacional de estudiantes que pretende aplicar lo aprendido en la Universidad Técnica de Munich

Pérez, que acabó su grado en la Universidad Técnica de Munich y realiza alli el Master Aerospace, se ha sumado a esta iniciativa de voluntarios que hace pocas fechas ha presentado oficialmente el vehículo desarrollado ante el ministro de Ciencia de Baviera.

Mission Pulse, que así se denomina el proyecto, es el resultado del trabajo de Horyzn, el grupo creado en 2019. La primera parte del proyecto consistía en el desarrollo del dron más grande fabricado en la prestigiosa Universidad Técnica de Munich (una zona donde se asienta además una potente industria del sector aeronáutico). Así se desarrolló el vehículo aéreo no tripulado (UAV) eléctrico con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), que es el encargado de transportar el desfibrilador ante una llamada de emergencia. «Se trata de hacer llegar esta herramienta fundamental para la supervivencia del paciente bien a zonas remotas o de difícil acceso, o en todo caso a la mayor velocidad posible», explica el ingeniero leonés. Integrado en el subgrupo que ha configurado el conjunto del cableado y realizado tareas que van desde el ensamblaje de bloques de los motores a los cables («lo hemos hecho a mano, son muchas horas de trabajo, como las del resto de los subgrupos de este proyecto»); preparación de placas y subplacas de electrónica,...

                      Se ha desarrollado un vehículo aéreo no tripulado (UAV) eléctrico con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). jan roeder

Se ha desarrollado un vehículo aéreo no tripulado (UAV) eléctrico con capacidad de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). ANDREAS HEDDERGOTT

El objetivo es que el vehículo desarrollado sea capaz de llegar cuanto antes a un paciente, portando el equipo de supervivencia. «Si se recibe una llamada de los servicios de emergencia, el dron despega y se dirige al lugar donde está el paciente. La ventaja respecto a la ambulancia es que el dron viaja en línea recta». Actualmente tiene un radio de acción de seis kilómetros, y puede llegar en 3 ó 4 minutos. «A través de un sistema de cuerda baja el desfribrilador, lo entrega y el dron vuelve. Estas pruebas de vuelo ya se han realizado».

Dos fases de vuelo

El dron desarrollado por Horyzn tiene dos fases de vuelo. Primero despega verticalmente, utilizando hélices, y después hace una transición hacia el vuelo con ala fija. Cuando el vehículo llega a su objetivo se detiene, y transiciona otra vez hacia el vuelo multirrotor, para aterrizar. Todo ello no sólo hace que sea más rápido, sino que pueda depositar el los equipos sanitarios en un punto concreto y en poco tiempo.

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Varios de los participantes en el proyecto. MAX VOLZ MEDIENPRODUKTION

Diego Pérez explica que hasta ahora no se han utilizado vehículos de este tipo para la atención de emergencias sanitarias de esta naturaleza. Aunque ya se han dado casos (muy recientemente) de drones que han transportado material sanitario y han conseguido salvar vidas. «La idea en esta primera fase del proyecto era tener una base, desarrollar el vehículo. Ahora estamos pilotándolo desde un centro de control en tierra, con un piloto. La idea en el primer año era desarrollar el dron y ya lo tenemos. Ha llevado mucho trabajo porque toda la estructura y los equipos se han realizado a mano. Incluso los moldes de fibra de carbono son totalmente artesanales. Con esa base del dron se desarrollaron los algoritmos, que están programados también por nosotros. De esta forma, vía web o teléfono móvil se puede controlar la bajada del desfibrilador. Sobre esta sólida base que ya tenemos, ahora nos centramos en el siguiente paso del desarrollo, que es introducir el vuelo autónomo, que no se necesite un piloto para que el dron opere».

Mission Pulse desarrolla un vehículo autónomo que haga llegar en pocos minutos un desfibrilador a situaciones sanitarias de emergencia, para salvar vidas

Las innovaciones que se introducirán en el futuro funcionamiento del vehículo aéreo no tripulado «están aún por ver. Está previsto por ejemplo introducir simuladores, pero es algo que estamos aún viendo cómo hacer», explica Diego Pérez.

Que señala que uno de los objetivos más importantes en esta nueva fase de Mission Pulse es lograr la certificación del vehículo. «No es fácil, implica controles muy estrictos».

Pero es básica para poner el proyecto en uso. «Este tipo de iniciativas muchas veces se utilizan como un desarrollo tecnológico que se lleva a cabo por parte de las universidades, pero nuestro objetivo es que tenga realmente una utilidad, que se ponga en uso». Incluso, que llegue a comercializarse. «Se está demostrando que su utilidad es real».

Para eso no sólo cuentan con el apoyo de varios departamentos punteros de la universidad donde trabajan, sino que «estamos pendientes de participar en varios eventos de drones en los próximos meses. Aunque todo dependerá de cómo evoluciones el covid».

Mientras tanto, los distintos departamentos en los que se ha organizado Horyzn (que incluye uno de desarrollo de negocio) seguirán avanzando en la aplicación de nuevas tecnologías que mejoren el proyecto. Desde la multidisciplinariedad, y la diversidad que aportan todos los voluntarios que participan en el proyecto. Una buena muestra de cómo desde una universidad puntera los alumnos buscan no sólo cómo poner en práctica sus conocimientos, sino cómo ponerlos al servicio de las necesidades de la sociedad.

Mission Pulse: cómo hacer llegar un desfibrilador en tiempo récord
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