sábado. 13.08.2022

Unos ojos 'magníficos'

CIENCIA. La ceguera que provoca un cristalino opaco es reversible. Las múltiples operaciones de cataratas, 3.700 en León, alcanzan una eficacia altísima. Ahora dan un paso de gigante gracias a la tecnología 4k y 3D y a la sustitución del microscopio por una pantalla gigante.
La calidad de vida que aporta la operación con Ngenuity a los pacientes es elevada, de no ver a ver.
La calidad de vida que aporta la operación con Ngenuity a los pacientes es elevada, de no ver a ver.

La tecnología ha encontrado en la medicina un aliado donde expandirse y triunfar. Las técnicas 3D están revolucionando la forma de operar la dolencia más común de los leoneses: las cataratas de los ojos. Y todo, gracias a un nuevo equipo bautizado como Ngenuity, que han desarrollado en EE UU y que permite magnificar la visión del ojo que se necesita operar al mostrarla en una pantalla de 55 pulgadas que el especialista mira con gafas especiales de 3D.

Así que el microscopio, tan utilizado hasta ahora, para lograr enfoque y precisión a la hora de abordar la intervención, está siendo desterrado por este nuevo aparato que aporta, además mayor profundidad de campo y visión de relieve, en concreto, hasta 3 milímetros de profundidad y 3 de anchura.

El sistema, que también sirve para el glaucoma y los problemas en la retina, da la posibilidad de observar el procedimiento por medio de una pantalla gigante Oled con resolución 4k. El médico la observa con ayuda de las lentes tridimensionales y gana en comodidad al sustituir al microscopio durante una cirugía que puede extenderse de 30 minutos a tres horas.

Con este equipo también se agudiza la percepción de la estructura y fondo del ojo, porque emplea dos cámaras de alta definición que facilitan una mayor profundidad de imagen, nitidez y contraste de color durante la cirugía.

«En microcirugía es indispensable una adecuada visualización. Este sistema permite ver en tercera dimensión las estructuras del ojo con gran magnificación, lo que brinda mayor seguridad al realizar cirugía de retina o cataratas», afirma Manuel Franco, responsable de Oftalmología en el Hospital de León, el único centro público de la comunidad que dispone de este aparato.

El equipo les permite a los cirujanos acercar más la imagen y mantener un campo de visión amplio. También, aplicar algunos filtros digitales en el sistema para identificar estructuras o membranas en la retina. Otro aspecto relevante, es que estas pantallas dejan al asistente o enfermera de la operación observar la misma imagen que está viendo el facultativo, de manera que se facilita su trabajo.

«Para un hospital como el de León, que es universitario, la imagen se comparte para el médico en formación, estudiantes y enfermeros. Todo el mundo ve lo mismo y con la misma calidad. Desde el punto de vista de la formación es una revolución», matiza.

Otra ventaja es ergonómica. «Si tengo que mirar a una pantalla frente a mí, puedo adoptar una postura más relajada e incluso modificarla. Con el microscopio, uno está rígido y fijo, porque moverse puede desviar un milímetro la visión del ojo a operar y traer consecuencias». Con Ngenuity el área de visión quirúrgica es más grande y «ante la posibilidad de que el paciente se mueva es más difícil que se salga del campo». Con la nueva máquina se pasa de una imagen pequeña de 13x8 a multiplicar su tamaño por veinte.

Esta innovación no es baladí, ya que cada año el Complejo Asistencial Universitario de León efectúa 4.500 cirugías de ojos y 3.700 de ellas son cataratas. Manuel Franco reconoce que es la dolencia más frecuente y «la más eficiente coste/beneficio, ya que de forma rápida se aporta calidad de vida al paciente y a menor precio por ejemplo que una intervención de cadera, cuya prótesis es más costosa, al igual que la recuperación».

La cirugía de catarata se ha convertido en una intervención frecuente, aunque esto no significa que deje de ser una operación delicada. El avance y evolución en el campo de la oftalmología ha hecho que se convierta en rutinario uno de los mayores logros del progreso de la Humanidad. El cristalino es la lente natural del interior del ojo que nos permite enfocar. Con el paso del tiempo, pasa de ser transparente a opaco, por lo que no deja pasar la luz, y se le denomina catarata. Según la teoría de Hipócrates, se creía que debido a la caída de un humor (líquido) del cerebro hacia los ojos, a modo de cascada, se formaban las cataratas. Por eso se las llama igual que los saltos de agua de los ríos.

Situémonos. Millones de personas en el mundo son ciegas por causa de las cataratas. Lo relevante es que se trata de una ceguera reversible, gracias a la cirugía, pero en muchos países pobres todavía no existe esta posibilidad. Retrocediendo en el tiempo, la primera técnica quirúrgica descrita se conoce como abatimiento, y consistía en luxar la catarata hacia el fondo del ojo. El éxito de esta cirugía radicaba en que se practicaba una microincisión, algo muy cercano a las operaciones que se efectúan hoy en día. Esto supone que, sin la necesidad de poner suturas, la herida quirúrgica llegaba a cerrase sola. La verdadera revolución llegó a mediados del siglo XX de la mano de Charles Kelmann. Personaje público como showman televisivo, que estaba obsesionado por recuperar la microincisión con el cristalino fuera del ojo, unir la técnica del abatimiento con la del extracapsular.

Dicen que estando en el dentista para una limpieza de sarro preguntó a su colega qué tipo de instrumento era el que se estaba utilizando y obtuvo una inquietante respuesta: Utiliza energía de ultrasonido. Entonces pensó: «Si yo pudiera entrar en el ojo por una pequeña incisión, deshacer la catarata con ultrasonido y aspirarla…». En la actualidad así se hace, pero gracias al Ngenuity con mayor precisión y comodidad para el profesional, que, en ocasiones, debe realizar hasta siete intervenciones seguidas, reconoce el doctor Franco. Las cataratas, los trastornos en retina, párpado y córnea, glaucoma y estrabismo, son las enfermedades oculares más comunes en el país.

Los mayores de 65 años padecen más enfermedades visuales, aunque en los últimos años ha aumentado el número de casos en pacientes de 20 años o más.

«Un chequeo médico constante es fundamental para que el especialista y el paciente conozcan el comportamiento y estado del ojo», recomienda. Gracias a los avances tecnológicos, el oftalmólogo dispone ahora de equipos más precisos que le permiten detectar alguna anomalía a tiempo y comenzar el tratamiento para prevenir, e incluso curar, algún problema visual que presente la persona. En los últimos cinco años se han aumentado los ingresos hospitalarios causados por afectaciones en la visión de las personas. Es la intervención más frecuente en el Hospital de León. Dos de cada tres cirugías del servicio de Oftalmología son de cataratas y el total de estas operaciones equivale a la suma de las otras tres patologías que le siguen en frecuencia en el centro hospitalario como la osteoartrosis, las varices y las patologías de rodilla. «La razón principal por la que aparecen las cataratas es la edad. Es fácil deducir que, siendo León una de las provincias más envejecidas tras Zamora, este problema es muy común en nuestro ambiente y aún lo será más en los próximos años», explica Franco. El coste anual de esta cirugía en León es de 3,5 millones de euros. Cada año se diagnostican una media de 5.000.

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