miércoles 25/11/20
Mayores conectados

Patrones de prevención

La conectividad en el medio rural es fundamental también para el cuidado de las personas mayores. Más aún en el aislamiento que plantea la pandemia. Netnova crea patrones de conducta que alertan si se producen cambios inesperados
Juan Carlos Rodríguez Fraile, con imágenes de los puntos de la provincia en los que han instalado wifi y el desarrollo para ‘smart cities’. JESÚS F. SALVADORES
Juan Carlos Rodríguez Fraile, con imágenes de los puntos de la provincia en los que han instalado wifi y el desarrollo para ‘smart cities’. JESÚS F. SALVADORES

Soluciones tecnológicas para el mundo rural desarrolladas desde las zonas rurales. Es la respuesta de Netnova no sólo para las smart cities, las ciudades inteligentes, sino también para los pequeños núcleos de población cuyas necesidades de conectividad están más desatendidas, pero si cabe son más necesarias. La empresa de servicios de conectividad e internet de las cosas (IoT) del operador de telecomunicaciones Wifinova, integrado en el grupo Ocho Caños (con sede en Benavides de Órbigo), ha puesto en marcha una iniciativa que adapta los desarrollos realizados en domótica para crear un sistema de vigilancia y ayuda a las personas mayores del entorno rural.

«Se trata de monitorizar factores como por ejemplo las luces encendidas, la calefacción puesta, el encendido de la cocina y el microondas,... A través de una serie de sensores instalados en diversos dispositivos y lugares de la casa se obtiene una información valiosa no sólo para comprobar que las personas que viven allí están activas. Con la información recopilada se generan una serie de patrones de conducta a través de herramientas de inteligencia artificial, que permiten establecer cuáles son las costumbres de esas personas, y qué actividades realizan habitualmente».

Es el propio sistema el que detecta y alerta sobre cambios bruscos en estos patrones de conducta, que pueden indicar que la persona tiene algún problema. «Si de repente no encienten la calefacción o la televisión, si no dan la luz o utilizan la cocina como hacen normalmente, es el propio sistema el que envía una alerta a la persona o la institución que esté predeterminada. El objetivo es ponerse en marcha y actuar cuanto antes ante cualquier problema que surja, lo que no puede seguir pasando es que se encuentre a personas enfermas o muertas varios días después de que hayan tenido un altercado».

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Los sensores permiten controlar la actividad. DL

Así lo explica Juan Carlos Rodríguez Fraile, director general de Ocho Caños, que hace también un llamamiento a las instituciones públicas para que se impliquen en los sistemas de apoyo a las personas mayores, especialmente en las zonas rurales, más despobladas y donde estas personas se encuentran más aisladas.

Rodríguez Fraile, que es también vicepresidente de la Asociación Leonesa de Empresas Tecnológicas (Aletic), destaca que el proyecto, que en los últimos meses se ha probado también en residencias de mayores, utiliza «las herramientas de las que hoy disponemos en conectividad y en desarrollo domótico para adaptarlas a las necesidades del medio rural».

Más de 60 personas trabajan ya en las distintas secciones de la empresa con sede en Benavides de Órbigo

En este sentido hace hincapié en las carencias que hoy persisten en este sentido en muchas zonas de la provincia. Y que en parte se están paliando con el programa Wifi4EU, que financia la Unión Europea y que instala redes de conexión pública, también en zonas donde la conectividad es menor. De hecho, Wifinova ha instalado en la provincia conexiones de este tipo en alrededor de 200 pueblos, «y un 10% de ellos no tenían antes ningún tipo de conexión a internet».

Estas redes wifi, señala Rodríguez Fraile, «son a corto plazo una solución para conectar el mundo rural. Y aprovechando esta infraestructura que se monta en los pueblos podemos ofrecer otros servicios, como el de atención a las personas mayores a través de las instalaciones pensadas inicialmente para la domótica, pero que se han desarrollado como sensores que permiten monitorizar que la actividad de las personas mayores o que viven más aisladas se desarrolla con normalidad. Algo si cabe más importante en estos momentos, en los que el coronavirus hace que los viajes y las relaciones personales sean más difíciles».

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La sede de Ocho Caños, en Benavides de Órbigo. JESÚS F. SALVADORES

La plataforma Netnova se creó a principios de 2019, y «aglutina distintos sistemas de control de dispositivos que van desde el consumo eléctrico a los detectores de presencia, cámaras,... Todo un conglomerado de dispositivos que utilizamos para dar servicio en las ciudades inteligentes, desde la gestión de la iluminación o la energía en edificios de viviendas o servicios al conteo e identificación de personas en transportes públicos, accesos a locales,... Se trata de dispositivos y de sistemas de internet de las cosas que impulsan la eficiencia y ahorran costes».

Como empresa que sigue gestionando su actividad e innovando en sus desarrollos desde el entorno rural de León, Netnova decidió aprovechar su experiencia para diseñar una serie de dispositivos capaces de controlar a la medida la actividad en domicilios particulares de pequeños pueblos. «Hemos desarrollado pilotos en Aragón, La Rioja, Cantabria, Valencia, Sevilla,... En León también lo hemos propuesto a las instituciones, de forma que podamos aprovechar el despliegue de la conectividad para monitorizar el bienestar de las personas mayores».

El director general de Ocho Caños incide también en que el sistema de prevención que proponen «no consiste en un botón de alerta que la persona tiene que gestionar si se produce un problema, sino que son los propios sensores los que tienen aprendida una rutina y, en caso de detectar anomalías, ponen en alerta a las personas que se hayan predeterminado como contactos, para que se interesen por lo que está ocurriendo».

Un programa de sensores genera con inteligencia artificial patrones de conducta que alertan si se ven alterados

El sistema desarrollado por Netnova permite «instalar distintos dispositivos en función de las necesidades. Y hay una gama muy amplia de sensores. Desde los que se instalan en el colchón para ver si la persona está acostada o se ha levantado, a si ha encendido la calefacción, si ha cerrado las ventanas para poner alarmas, si se han hecho el desayuno, si han salido a la calle,...»

Todo ello respetando los límites de privacidad necesarios. «Se trata de que no sea invasivo, por supuesto de no colocar cámaras en lugares donde la privacidad es lo más importante. Pero que el sistema pueda detectar cambios en el comportamiento que alerten a las personas que puedan acudir en auxilio de los mayores».

Y serán las personas que ellos designen, aunque aquí la experiencia también apunta que en los pequeños núcleos puede ser más efectivo autorizar a las personas que están más cerca. «Recomendamos a los asistentes sociales en las zonas donde los haya y estén cerca, a veces hemos establecido circuitos en algunos pueblos en los que es el alcalde el que recibe las alertas, para que acuda cuanto antes a comprobar e informe a los familiares. En esta situación de pandemia, incluso los propios vecinos».

Las herramientas digitales de domótica permiten también servicios que desde la empresa explican que tienen muy buena acogida, como el de apertura de puertas a distancia, que permite que desde los dispositivos de los familiares que se encuentran en otras localidades puedan abrir a los asistentes, médicos, vecinos,... O las videollamadas que se establecen a distancia a través de la televisión, para tener un contacto más directo con los familiares sin necesidad de que los mayores tengan conocimientos de informática. Igual ocurre con los teléfonos de sobremesa de manos libres y alta sonoridad. Toda una gama de dispositivos adaptada a las necesidades de cada uno para que los mayores que no viven con jóvenes no estén tan solos.

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