domingo 20/6/21

Belfast reaviva la tensiones del ‘brexit’ entre Londres y Europa

Johnson espera el aterrizaje del «irlandés» Biden para firmar una nueva Carta Atlántica
Boris Johnson ayer, en el 10 de Down Street. ANDY RAIN

Joe Biden y Boris Johnson quieren presentar una nueva Carta Atlántica que defina las ambiciones comunes de ambos países, como prólogo a la cumbre del Grupo de los Siete países más poderosos de Occidente, que se celebra este fin de semana en Cornualles. Pero el enfado entre la Unión Europea y Reino Unido sobre la aplicación en Irlanda del Norte del Acuerdo de Retirada perturba el inicio de la cumbre de los países ricos y democráticos.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Maros Sefcovic, se expresó con hartazgo diplomático tras su encuentro con Frost en Londres. «Estamos en un cruce. Debe restablecerse la confianza», dijo en una conferencia de prensa. Y, más tarde, subrayó que «nuestra paciencia se está realmente agotando». El propio Frost publicó una larga lista de cuestiones pendientes y pidió respuestas urgentes a la UE.

Un elemento central en la resolución del problema legal, que se traslada al comercio entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, sería la existencia de dos sistemas homologables de reglas sanitarias y fitosanitarias.

Permitirían, según Sefcovic, eliminar el 80% de los documentos necesarios ahora para enviar productos entre dos partes de Reino Unido. Frost dice que ha sugerido un acuerdo de equivalencia, pero que la UE no contesta.

Irlanda del Norte es simultáneamente parte de la unión aduanera de la UE y de la británica, tras el ‘brexit’. La región, que se recupera lentamente de la quiebra política y de la violencia que la asoló durante cuatro décadas, está siendo sacudida por las nuevas circunstancias. La líder unionista probritánica, Arlene Foster, ha sido derribada por su partido y su sustituto, Edwin Poots, promete acabar con el Protocolo.

Los unionistas pueden tener razón cuando afirman que las circunstancias en las que se encuentran ahora se deben a que Reino Unido y la Unión Europea se rindieron ante la amenaza de resucitación del conflicto violento si se creaba una frontera comercial entre el norte y el sur de Irlanda. Pero las dos partes llegaron finalmente a un acuerdo tras una larga negociación.

Pospandemia Sefcovic reprochó a Londres que, en ese exhaustivo diálogo, los negociadores británicos dijeron a la UE que estaban preparados, cuando no lo estaban en absoluto. Culpar a la UE de la inestabilidad del partido de Poots, ardiente defensor del ‘brexit’ más duro, suena a estridencia. Frost criticó recientemente a la UE por actuar con «purismo legal».

Tanto Johnson como Frost han amenazado con derogar aspectos del acuerdo del ‘brexit’. Sefcovic afirma que ya los están incumpliendo y que responderá con «firmeza» si Londres quiebra la ley. En ese contexto desagradable recibe Johnson en Cornualles este jueves a Von der Leyen, Markel, Macron y Gradi. Y también Joe Biden, en su primer viaje al extranjero. El presidente de Estados Unidos afirmó en 2019 que el líder británico y el entonces ocupante de la Casa Blanca, Donald Trump, son clones «en lo físico y en lo emocional». No le gusta tampoco el ‘brexit’. Y se ha declarado «irlandés» más de una vez. Sus ancestros huyeron de una Irlanda que sufría una gran hambruna, en parte causada por los gobernantes británicos.

Johnson afirma que no está preocupado porque «la solución es sencilla». El primer ministro quizás cautive también a Biden, pero, por el momento, su consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, afirmó en Washington que el presidente expresará en su ruta europea «su profunda preocupación» por las consecuencias del ‘brexit’ y pedirá a las dos partes que preserven el Acuerdo de Viernes Santo. En agosto de 1941, con el Ejército de Hitler en Slomensk, a medio camino entre Minsk y Moscú, y Londres y otras ciudades británicas siendo bombardeadas regularmente por la Luftwaffe, el presidente Franklin D.

Roosevelt y Winston Churchill subscribieron un manifiesto de ocho frases, que contenía algunas ideas que serían fundamentales en el mundo de la posguerra.

Ahora, Johnson se ha acordado de aquel episodio político e histórico para librarse del ajado empeño británico en que todo encuentro entre los altos dignatarios de Washington y Londres termine con los primeros declarando que la relación entre ambos países es especial. Para evitar ese trago, el primer ministro ha negociado con Biden una nueva Carta Atlántica, quizás con la ambición de definir el mundo de la pospandemia.

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