miércoles 28/10/20

Bélgica conforma con siete partidos su primer Gobierno estable desde 2018

Alexander De Croo, Paul Magnette y el rey de Bélgica. STEPHANIE LECOCQ

Dieciséis meses después de las elecciones y tras 650 días sin un Gobierno estable, Bélgica parece que llega a la meta. Una coalición de siete formaciones políticas, que agrupa a cuatro familias ideológicas (socialistas, liberales, ecologistas y democristianos) tomará hoy formalmente el control del país si la negociación que arrancó hace una semana y que está siendo extenuante en este último tirón se culmina con éxito.

La ‘coalición Vivaldi’, como se ha bautizado al experimento, gobernará hasta 2024 después de conseguir ayer la aprobación en una sesión en la sede de la Eurocámara, cedida con carácter excepcional para que puedan asistir los 150 diputados del Parlamento federal cumpliendo con las medidas de distanciamiento a las que obliga la pandemia. 87 darían cobertura al futuro Ejecutivo.

El final está cerca, pero en Bélgica todo puede pasar. Tradición negociadora y vértigo a las repeticiones electorales —ni una desde 1831— no permiten dar nada por zanjado. De hecho, aún no se ha elegido siquiera el nombre del primer ministro.

El presidente de los socialistas valones, Paul Magnette, y el de los liberales flamencos (Open VLD), Alexander De Croo, los últimos de una larga lista de ‘mediadores’ encargados por el rey Felipe para montar el puzzle, son los que se disputan ese puesto. Relevarán a la actual primera ministra en funciones, Sophie Wilmès, líder de un gabinete de emergencia constituido para combatir la pandemia.

Renovó en junio y ha ampliado sus ‘poderes especiales’ (bajo el amparo de un crisol de diez partidos políticos) hasta hoy. Ella misma ha renunciado a seguir al frente del nuevo proyecto, aunque su partido, el reformista MR forme parte de un proyecto en el que, a título particular, ninguno de sus socios consiguió más del 10% de los votos en las últimas elecciones. La oposición flamenca Fuera, los nacionalistas flamencos de la N-VA y los ultras, también flamencos, de Vlaams Belang, las dos formaciones más votadas en el norte de este país que no llega a los 11,5 millones de habitantes. Relegados, no se resignan. Desde la N-VA, su líder, el alcalde Amberes, Bart De Wever, ya reclama un cambio del sistema electoral que otorgue el poder a la formación más votada, lo que derivaría en un sistema confederal (nacionalistas al norte, socialistas al sur).

Bélgica conforma con siete partidos su primer Gobierno estable desde 2018
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