viernes 28/1/22
Biden se despide al embarcar en el Air Force One tras la cumbre entre EEUU y Rusia. MARTIAL TREZZINI

El presidente ruso, Vladímir Putin, calificó ayer su primera cumbre con el jefe de la Casa Blanca, Joe Biden, de «diálogo bastante productivo». Lo dijo durante la rueda de prensa que ofreció en solitario, ya que Biden compareció por separado. En otro momento de su encuentro con los medios de comunicación, Putin dijo que su homólogo norteamericano «es un político constructivo y experimentado», al tiempo que aseguró no haber sentido «ninguna presión, pese a que hemos hablado de forma muy directa».

Sin embargo, y pese al buen sabor de boca que le dejó al presidente ruso, al valorar la cumbre en su conjunto admitió, que era «difícil vaticinar qué pasará a partir de ahora, ya que todo lo que hizo empeorar nuestras relaciones no lo provocamos nosotros». Putin afirmó que Biden le preguntó sobre la situación de derechos humanos y él hizo lo mismo. Citó en concreto los abusos policiales con la población norteamericana de raza negra y el hecho de que todavía exista un sitio como Guantánamo, «en donde no funcionan las leyes internacionales ni las vigentes en Estados Unidos».

Preguntado sobre las organizaciones opositoras criminalizadas en Rusia, consideradas «extremistas», el jefe del Kremlin respondió que «EEUU considera a Rusia su enemigo y, al mismo tiempo, financia y apoya organizaciones dentro de nuestro país. No parece que tales organizaciones vayan a trabajar en beneficio de Rusia».

En la misma línea, Putin se refirió al líder opositor Alexéi Navalni como de costumbre, sin pronunciar su nombre o apellido, señalando que «sabía que violaba la ley» al no respetar las condiciones de una condena en suspensión mientras era tratado en Alemania del envenenamiento que sufrió el año pasado en Siberia. Por tanto, añadió, «se ordenó su búsqueda y captura, y también sabía que si regresaba a Rusia sería detenido». Pero lo cierto es que los dos presidentes no hablaron ni una palabra de Navalni

A una pregunta sobre si no cree que Rusia es, como la acusan en Occidente, «imprevisible» en su forma de actuar, Putin replicó que «Estados Unidos actúa de forma imprevisible». Así, enumeró cómo Washington abandonó «unilateralmente» importantes tratados de control de armamentos (ABM, INF o Cielos Abiertos) y cómo «instigaron el golpe de Estado en Ucrania».

Biden, en su rueda de prensa concedida aparte, manifestó que creía que «lo último que quiere ahora Putin es una ‘guerra fría’». Declaró, al igual que su homólogo ruso, que el encuentro fue «productivo y positivo pese a las discrepancias». Pero es cierto que muchos temas, como la «estabilidad estratégica» el futuro del acuerdo de desarme Start o las medidas de ciberseguridad requerirán «consultas» en adelante.

Respecto a la guerra soterrada en la Red, alertó que «algunas infraestructuras cruciales» deben quedar al margen de los ciberataques. «Le di (a Putin) una lista» de 16 entidades que van desde el sector de la energía hasta nuestros sistemas de distribución de agua», agregó. El presidente norteamericano señaló que. «si no hay avances en la agenda bilateral establecida, en tres o seis meses tendrán que reunirse de nuevo». Pero ambos aseguraron que no han sido todavía invitados ni a viajar a Rusia ni a Estados Unidos.

Se inauguró así una nueva era, una especie de ‘paz fría’ entre Estados Unidos y Rusia.

Biden y Putin inauguran la ‘paz fría’
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