jueves. 18.08.2022

Biden vira a Oriente Medio y traga el sapo de Riad para aislar a China y Rusia

Arabia Saudí advierte de que no podrá extraer más de 13 millones de barriles diarios de crudo
                      Joe Biden junto a Mohammed Bin Salman, ayer en Yeda.  BANDAR ALJALOUD HANDOUT
Joe Biden junto a Mohammed Bin Salman, ayer en Yeda. BANDAR ALJALOUD HANDOUT

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiteró este sábado el compromiso de su país con Oriente Medio y delineó una visión para la región basada en la diplomacia en un mensaje que busca apartar a China y Rusia de una zona donde Washington quiere mantener su influencia.

En el último día de su gira por Oriente Medio, Biden se reunió con los líderes de Irak, Egipto y Emiratos Árabes Unidos y, además, participó en una cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo CCG+3, donde se sentó al lado del anfitrión y príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, al que la CIA responsabiliza del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. «No nos vamos a ningún lado y no dejaremos un vacío que pueda llenar China, Rusia o Irán. Vamos a construir sobre este momento un activo liderazgo estadounidense», manifestó el mandatario estadounidense en un discurso al inicio de la cumbre del CCG+3.

DIPLOMACIA CON IRÁN

Biden abogó por la diplomacia para resolver los conflictos, pero avisó que «en cualquier caso» Estados Unidos no dejará que Irán desarrolle un arma nuclear.

En su visita a Israel, Biden dijo durante una entrevista que usaría la fuerza militar contra Teherán como «último recurso» si desarrolla una bomba nuclear, aunque se resistió a las presiones de las autoridades israelíes, que abogan por amenazas militares «creíbles» para detener a la República Islámica.

Con Arabia Saudí, el mandatario suscribió una declaración conjunta para impedir que Irán se haga con un arma nuclear. En la cumbre, tal y como quería EE.UU., se habló sobre la posibilidad de que países de la región coordinen sus sistemas de defensa aérea para hacer frente a los cohetes, drones y misiles de Irán y los grupos a los que apoya, incluidos los rebeldes hutíes del Yemen.

Esa integración militar incluiría también el intercambio de inteligencia sobre posibles amenazas. Pese a la tensión con Irán, Biden alejó la posibilidad de una nueva guerra con tropas estadounidenses en la región después de los conflictos de Irak y Afganistán. «Hoy -afirmó-, me enorgullece poder decir que ya no está en marcha la era de las de las guerras terrestres en la región, guerras que involucran a un gran número de fuerzas estadounidenses».

Bin Salmán, que ejercía de anfitrión, aprovechó para dejar claro a Biden que no podrá aumentar su producción más allá de los 13 millones de barriles diarios que aspira a conseguir para el año 2027 porque el reino no tiene «capacidad adicional» para extraer más petróleo. Avisó, además, que las políticas «no realistas» para reducir las emisiones de carbono podrían acabar generando un aumento «sin precedentes» de la inflación, por lo que pidió que la transición hacia una energía limpia se haga de manera gradual y teniendo en cuenta a los productores de hidrocarburos.

Biden vira a Oriente Medio y traga el sapo de Riad para aislar a China y Rusia
Comentarios