miércoles 19/1/22
                      Magdalena Andersson. ERIK SIMANDER
Magdalena Andersson. ERIK SIMANDER

Suecia vive la mayor inestabilidad política en décadas, cuyo origen está en el «cordón sanitario» de la mayoría de partidos a la ultraderecha y que se ha reflejado esta semana en la elección y dimisión exprés de una primera ministra.

El miércoles fue histórico por la elección como jefa de gobierno de una mujer, la socialdemócrata Magdalena Andersson, pero lo fue además porque el Parlamento aprobó los presupuestos de la oposición, lo que provocó la salida del Ejecutivo del Partido de Medioambiente.

Andersson se vio en una situación sin precedente: renunció antes de haber asumido formalmente para someterse a una nueva votación en la Cámara, que mañana la volverá a elegir previsiblemente primera ministra, ya que mantiene sus apoyos, incluidos los ecologistas.

El día «más extraño en la política sueca», como lo calificó un conocido analista, siguió el jueves con una inusualmente dura comparecencia del presidente del Parlamento, que cargó contra los verdes y lamentó el daño a la imagen de los partidos y de la Cámara.

Los verdes culparon al Partido Centrista, apoyo del Gobierno, que anunció el mismo miércoles que no respaldaría sus presupuestos por las concesiones de Andersson al Partido de Izquierda Socialista para asegurarse su abstención en la elección a primera ministra.

El bloqueo a la ultraderecha sume a Suecia en un caos político sin precedente
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