martes 17/5/22

Acosado por el escándalo de las fiestas en Downing Street, el primer ministro británico, Boris Johnson, se mostró ayer a la defensiva en su comparecencia semanal ante el Parlamento, cuando rechazó dimitir mientras espera las conclusiones de un informe interno y una investigación policial.

En una tensa sesión en la Cámara de los Comunes, el líder laborista, Keir Starmer, le preguntó sobre si pensaba dejar su cargo, dado que, en contra de lo que el jefe del Gobierno argumentó durante meses, se ha demostrado que hubo festejos en su residencia y despacho oficiales en posible violación de las restricciones por la pandemia.

«No», respondió Johnson con furia. Y, apostando por el ataque como mejor defensa, acusó a su rival de ser «oportunista».

Posteriormente, en otro potencial golpe para el primer ministro, unos mensajes filtrados ayer a una comisión parlamentaria indican que pudo mentir cuando en diciembre negó rotundamente haber autorizado la evacuación de Afganistán el agosto anterior de los animales de un refugio dirigido por el exsoldado británico Pen Farthing.

EL INFORME MÁS ESPERADO

En su intervenciónparlamentaria, el dirigente «tory» respondió afirmativamente cuando Starmer le preguntó si dimitiría en caso de que, en violación del código de conducta ministerial, se pruebe que «engañó a sabiendas» al Parlamento al asegurar hace unos meses que no hubo actos sociales en Downing Street ni se incumplieron las normas sanitarias.

El líder de la oposición le reprochó poner al Reino Unido en una situación «vergonzosa», después de que Scotland Yard confirmara ayer que investigará las reuniones en Downing Street que pudieron violar la normativa.

Boris Johnson, a la defensiva mientras espera el veredicto sobre su futuro político
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