lunes. 05.12.2022

Las urnas confirmará hoy si las últimas encuestas tenían razón al considerar al líder del PT (Partido de los Trabajadores), Luiz Inácio Lula da Silva (77 años), favorito, con un 53%, para ganar las elecciones a la presidencia de Brasil. Con su voto, los ciudadanos del país acreditarán también los comentarios que dieron al expresidente vencedor del último debate que mantuvo con Jair Bolsonaro (67 años), que aspira a la reelección y lidera el PL (Partido Liberal). Se trata de unas elecciones cruciales para el futuro de un país que tendrá que escoger entre dos modelos totalmente antagónicos: entre la continuidad ultraderechista de Bolsonaro o el regreso del izquierdista Lula a una presidencia que ya ostentó entre 2003 y 2010.

La segunda vuelta de las elecciones se celebran dentro de un clima de total incertidumbre y después de una interminable campaña en la que los dos candidatos han destacado más por las intenciones de lavar la ropa sucia, y por las acusaciones personales de corrupción, que por la presentación de nuevos proyectos e ideas que conduzcan a Brasil a un futuro mejor. En la primera vuelta, Lula obtuvo más de 55 millones de votos (el 48,4%) frente a los 50 millones logrados por Bolsonaro (43,2%), con una abstención del 20,8% (32 millones de personas).

«El mayor temor de la campaña del actual presidente es la construcción de un discurso para una acción más contundente si es derrotado», afirma la abogada y profesora de Derechos Humanos en Curitiba, Juliana Bertholdi. «En este momento no es posible entender qué camino elegirá Bolsonaro en caso de derrota: si se limitará a continuar cuestionando el proceso electoral y su legitimidad, si buscará explicaciones en el Tribunal Supremo Electoral o si reunirá a sus seguidores armados, que sería el peor camino, el más temido, aunque también el más improbable», añade Bertholdi.

EL COMPROMISO DEL PRESIDENTE

Bolsonaro se comprometió a respetar el resultado de las elecciones aunque no sea el vencedor. «No hay la menor duda» —dijo— el que tenga más votos gana. Eso es democracia». Sin embargo, a lo largo de su campaña, Bolsonaro había dicho en varias ocasiones que solo aceptaría el resultado en caso de considerar que las elecciones fueran limpias. Las sospechas de su rechazo al resultado en caso de derrota volvieron a aparecer esta semana cuando sus aliados pidieron una investigación por considerar que algunas radios del nordeste del país no publicaban sus anuncios y estaban a favor de Lula.

Durante el cara a cara del viernes, organizado por el canal de televisión O’Globo, Bolsonaro llegó a sentirse víctima: «Todo el sistema está en contra mía. Las grandes cadenas de televisión, una aquí (en referencia a la que estaba ofreciendo el debate) e incluso el Tribunal Supremo Electoral que quiere investigarme».

Durante todo el debate, pobre en ideas, dominó el insulto.

Brasil se juega hoy su futuro entre Lula y Bolsonaro
Comentarios