viernes. 02.12.2022

Bruselas planea ahora una «intervención de emergencia» por el récord de la luz en Europa

La Comisión acelera el cambio del sistema de cálculo, que ya considera obsoleto por depender excesivamente de Rusia

Europa es incapaz de contener la vertiginosa subida de la luz que lleva experimentando con fuerza en las dos últimas semanas: una consecuencia directa del alza en el coste del gas, derivada a su vez del control que ejerce Rusia sobre sus exportaciones a la UE. La factura de todos los países sigue desbocada una jornada más, incluida la de España y Portugal, a pesar de estar en vigor el tope ibérico. Y ante esta realidad, sin que aún haya llegado el rigor del invierno meteorológico, la Comisión Europea plantea una «intervención de emergencia» para apaciguar el mercado en pleno agosto.

La intervención llegará después de varias jornadas consecutivas con precios en máximos, y muy distanciados incluso de las referencias de los últimos meses. Por ejemplo, el coste mayorista de la electricidad en Alemania para 2023 ha marcado un nuevo hito, al superar ayer por primera vez los 1.000 euros/Mwh, duplicando su precio en apenas dos semanas. El 15 de agosto cotizaba en los 500 euros/Mwh. Para hoy, el precio de mayorista de la luz se sitúa en Alemania por encima de los 660 euros/Mwh, en Francia alcanza los 743 euros/Mwh, en Italia, se aproxima a los 800 euros/Mwh y en Reino Unido supera los 600 euros/Mwh.0

Sólo cuando arrecia el temporal, Europa es capaz de mover sus rudas estructuras para atajar un problema de dimensiones millonarias para empresas y consumidores. Lo hizo hace una década, cuando el euro estuvo a punto de caer, y también con la pandemia, ante el vértigo de convertirse en el territorio más afectado por la propagación del virus.

Ahora, la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, recordó lo que buena parte los países, incluido España, vienen insistiendo desde que Rusia inició la invasión de Ucrania: que el actual sistema de formación de precios horarios y diarios «fue desarrollado para diferentes circunstancias» hace varias décadas. Y que ahora se trabaja en esa intervención y en «una reforma estructural del mercado eléctrico».

En los planes de la Comisión Europea se incluía una revisión del actual mecanismo. Pero iba a ser a partir de septiembre cuando los Estados miembro comenzaran a diseñar el nuevo cálculo del precio de la electricidad, cuya fórmula debe ser la misma para todo el mercado, aunque arroje cuantías antagónicas entre los diferentes países. La revisión no va a llegar a muy corto plazo, pero Bruselas quiere acelerar todos los trámites para evitar que la espiral de precios siga imparable en cualquier sistema de la Unión.

El sistema actual, diario y con referencias horarias, se caracteriza porque es la última tecnología necesaria para abastecer toda la demanda de luz la que fija el precio de la luz. Al ser las centrales de ciclo combinado —las que usan gas para producir luz— las que marcan ese coste, el más caro, el precio final se ha desbocado. Von der Leyen indicó desde Eslovenia, donde participó en la cumbre Estratégica de Bled, que este mecanismo se diseñó «para otras circunstancias». Básicamente, cuando apenas existían renovables, que aportan precios más bajos. Y que está detrás de los precios «desorbitados» que se pagan en todo el continente en contexto de la guerra de Ucrania al ligar el precio del gas al de otras energías.

El primer paso llegará el próximo 9 de septiembre, cuando los ministros de Energía de la UE se reunirán de forma extraordinaria para discutir medidas para «arreglar el mercado de la energía». Así lo indicó ayer el ministro de Industria checo, Jozef Sikela, país que ostenta la presidencia semestral comunitaria. Lo harán, anunció, «después de un fin de semana lleno de negociaciones».

Porque no todos los Estados miembro comparten la necesidad de reformar el sistema. A lo que sí se están sumando cada vez más gobiernos es a la posibilidad de aplicar un tope al precio del gas, tal y como se hace en España y Portugal desde mediados de junio. El último en hacerlo ha sido el primer ministro de Bélgica, Alexander De Croo, quien anunció que trabajará en las próximas semanas para conseguir que Bruselas acuerde «lo más rápidamente posible» introducir un límite al precio del gas para hacer frente al aumento de los precios energéticos.

La intención se une a la de otros territorios, como Italia o Grecia, donde ven con buenos ojos el sistema de límite de precios al gas aplicado en la Península Ibérica.

Bruselas planea ahora una «intervención de emergencia» por el récord de la luz en Europa
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