sábado 28/5/22
                      Una mujer llora al llegar de Mariúpol a un punto de evacuación en Zaporizhzhia tras vivir sin escapatoria en la ciudad asediada. ROMAN PILIPEY
Una mujer llora al llegar de Mariúpol a un punto de evacuación en Zaporizhzhia tras vivir sin escapatoria en la ciudad asediada. ROMAN PILIPEY

La Unión Europea intenta resolver las últimas reticencias para sancionar el petróleo ruso como represalia a los cortes en el suministro de gas a Polonia y Bulgaria, después de que estos dos países se negaran a pagar sus compras en rublos.

En una reunión extraordinaria de ministros de Energía, los gobiernos de Alemania y de Austria, hasta ahora reacios, expresaron ayer su disponibilidad a adoptar un nuevo de paquete de sanciones que incluya el crudo procedente de Moscú, dejando a Hungría como único país que todavía lo rechaza.

«Austria está dispuesta a apoyar un embargo de petróleo de forma consecuente si la Comisión y los Estados miembros así lo deciden. Estamos preparados, puedo decirlo», afirmó la ministra austríaca de Energía, Leonore Gewessler.

En la misma línea, el alemán Robert Habeck subrayó que «tras dos meses de trabajo» su país «no está en contra de una prohibición al petróleo de Rusia» y, aunque reconoció que «no hay tiempo» para evitar que una sanción así provoque un problema «local» en una refinería que utiliza exclusivamente crudo ruso, enfatizó que «no golpeará a la economía en su conjunto».

Sí precisó Habeck la necesidad de que la sanción al petróleo de Moscú sea gradual para acometer «preparaciones técnicas», al tiempo que reconoció que «otros países pueden tener problemas» más graves si se adoptara una medida así.

El movimiento de Berlín y de Viena deja a Budapest como la única capital del club que todavía mantiene abiertamente su veto a que las sanciones europeas -que deben ser aprobadas por unanimidad- incluyan el petróleo y el gas procedentes de Rusia, según expresó en Twitter el portavoz del primer ministro, Viktor Orbán.

Y eso a pesar de que el Gobierno polaco, su principal socio en el bloque, exigió ayer mayor contundencia contra Moscú en respuesta a los cortes en el suministro de gas a su país y a Bulgaria.

«Ya tenemos el carbón, ahora es el momento del petróleo y el siguiente paso es el gas. La mejor opción es que vayan juntos», enfatizó la ministra polaca de Clima y Medioambiente, Anna Moskwa.

La Comisión Europea no ha querido detallar todavía el contenido del que será el sexto paquete de sanciones contra el Kremlin, en el que se baraja también sancionar a más bancos rusos y bielorrusos, nuevas sanciones individuales o aplicar correctivos también al sector nuclear ruso. La comisaria de Energía, Kadri Simson, emplazó a la prensa a la reunión del colegio de comisarios prevista para hoy.

Según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), la Unión Europea ha comprado más de 47.400 millones de euros en productos energéticos a Rusia desde la invasión de Ucrania (19.700 millones en petróleo, 27.000 millones en gas y 780 millones en carbón).

Aunque el posible veto al petróleo ruso domina el debate energético en Bruselas, los ministros de Energía de los Veintisiete se reunieron para hablar de gas, tras los cortes unilaterales de Gazprom.

La Comisión Europea, Varsovia y Sofia aseguran que «no hay riesgo inmediato» ni para las empresas ni para los consumidores polacos y búlgaros y, a medio plazo, Polonia podrá recibir gas de Lituania y Bulgaria de Grecia.

Pero la decisión de Gazprom «es un punto de inflexión en la actual crisis», según la comisaria, que no descarta que Moscú pueda ordenar un corte de gas a toda la UE de cara a la mitad fría del año.

Las reservas subterráneas de los Estados miembros, que la Comisión quiere que lleguen al 80 % antes del próximo otoño, están actualmente al 32 % «y creciendo».

«No podemos reemplazar 165.000 millones de metros cúbicos de gas con otros proveedores», reconoció Simson, quien indicó que habrá que apoyarse en las renovables y el hidrógeno y recordó que a finales de mayo la Comisión presentará los detalles de su plan para acelerar la desconexión de la energía rusa.

Sobre el terreno, Rusia siguió ayer adelante con la ofensiva en el este y el sur de Ucrania con intentos de afianzar su dominio en zonas bajo su control, mientras las evacuaciones de Mariúpol continuaron a cuentagotas «pese a las dificultades».

Las fuerzas rusas trataron en las últimas 24 horas de avanzar en la dirección de Southern (Yuzhni) Bug, el segundo río más importante del país que desemboca en el mar Negro, con el objetivo de llegar hasta la frontera administrativa de la región de Jersón y ocuparla en su totalidad, según el mando ucraniano.

Los militares señalaron en su parte diario que los rusos buscan «debilidades» en la defensa ucraniana en esa zona, al tiempo que mantienen sus ataques con artillería en el área de la ciudad de Nikoláiv, una de las principales localidades y centros económicos del sur de Ucrania.

Bruselas prepara el embargo al petróleo ruso tras los cortes de gas
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