martes. 31.01.2023
Las bajas en Irak le harán evitar el triunfalismo del final de la guerra en su mensaje a la nación OPINIÓN

Bush resalta el «impecable» éxito de la lucha contra el terrorismo ONU, reciclaje y Fatwa

El presidente avanza su discurso sobre el Estado de la Unión para no repetir los errores del pasado
El presidente de EE.UU., George W. Bush, trabaja ya en su próximo discurso sobre el Estado de la Unión, en el que resaltará el «implacable» éxito en el combate al terrorismo e intentará evitar los errores del anterior. En su discurso radial semanal, Bush ofreció una sinopsis de lo que será su intervención ante el Congreso el próximo martes. Un lugar principal en el discurso lo ocupará la campaña de su gobierno contra el terrorismo, que calificó de «implacable». «Estamos luchando esta guerra de forma ofensiva, negando a los terroristas refugio, localizando y confiscando sus recursos secretos y haciendo rendir cuentas a los terroristas y sus patrocinadores», dijo el presidente. Los peligros del mundo Enfatizó los avances de su política exterior -en Afganistán, Libia e Irak- y dijo que en Oriente Medio «Estados Unidos está enfrentándose a los peligros y promoviendo la democracia y la esperanza como alternativas al terror y la violencia». «En Irak, los enemigos de la libertad están siendo sistemáticamente sacados de sus agujeros y detenidos», señaló, en referencia a Sadam Husein, arrestado el 13 de diciembre pasado en un escondite bajo tierra. No obstante, hoy la cifra de soldados estadounidenses que han muerto en ese país desde que se inició la invasión alcanzó 500 con la muerte de tres militares al explotar una bomba cerca de Al Taji, 30 kilómetros al norte de Bagdad. También fallecieron dos iraquíes que patrullaban con ellos, y otros dos estadounidenses resultaron heridos. En el hecho tres hombres fueron detenidos y las fuerzas de seguridad encontraron materiales para la fabricación de bombas en el camión en el que intentaban huir, según las autoridades estadounidenses. Las muertes diarias de soldados harán que Bush evite en el discurso del martes el triunfalismo que caracterizó a sus alocuciones inmediatamente después de la caída del régimen de Sadam Husein, en abril del 2003. Además, tendrá mucho cuidado en evitar los equívocos del anterior. Entonces dijo, por ejemplo, que Irak había intentado comprar material nuclear en Níger para fabricar bombas, una alegación que resultó ser falsa. Para asegurarse de que errores como ése no se cuelan en el texto, un equipo de la Casa Blanca trabaja en el discurso desde finales de octubre pasado. «Estamos luchando esta guerra de forma ofensiva haciendo rendir cuentas a los terroristas» GEORGE W. BUSH Presidente de Estados Unidos EL CALENDARIO se le echa encima a la administración Bush. No es nada recomendable afrontar la campaña electoral para la reelección en noviembre con un Irak en pie de guerra. Seguro que para renovar el sillón de la Casa Blanca se necesita una buena situación económica interna más que un orden mejor en la política exterior. Sin embargo, Bush planteó que la intervención en Irak era vital para luchar contra el terrorismo que había golpeado América el 11-S. Por tanto, es un asunto que interesa más de lo habitual a los norteamericanos por mucho que parezcan «impermeabilizados» al goteo diario de muerte de sus soldados. El objetivo de los contactos de mañana entre el administrador norteamericano en Irak, Paul Bremer, y Kofi Annan persigue limar los recelos y las graves diferencias de criterios para que las Naciones Unidas regresen a Bagdad. Un terrible atentado sufrido contra su sede el pasado mes de agosto, con la muerte de 24 personas, entre ellas el enviado especial Vieira de Mello y español Martín Oar, provocó su salida. Se intenta una vez más que la ONU, si se levanta el veto a empresas francesas y rusas, entre otras medidas, asuma un papel en la reconstrucción iraquí. Pero, ¿cuál? Annan sigue pretendiendo un traspaso sustancial de las competencias para acelerar la transferencia del poder a los iraquíes y acabar con la imagen de fuerzas de ocupación. Hay más que razones para que se produzca un reciclaje de la posición norteamericana. La más importante y preocupante es la amenaza lanzada por los dirigentes chíies desde las mezquitas exigiendo elecciones cuanto antes y sin esperar a julio cuanto está previsto el traspaso del poder sin pasar por las urnas. Su desafío consistiría en la promulgación de una fatwa con la convocatoria de manifestaciones, huelgas e incluso ataques a las fuerzas norteamericanas y a la propia policía iraquí. Pretenden aprovechar su superioridad de población para conseguir el poder que Sadam y la minoría suní les negó durante años. Nada hace presagiar que los suníes, muy activos en la resistencia terrorista, ni siquiera los kurdos aceptaran el poder chíi, por mucho que emanara de unas elecciones. La negociación se presenta muy complicada y la ONU sería una baza clave para evitar mayor inestabilidad.

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