jueves. 02.02.2023
Dos influyentes grupos de derechos civiles presentaron denuncias

Bush, ante los tribunales por mandar espiar a sus ciudadanos

El FBI asegura que las escuchas llevaron a inculpar a estadounidenses inocentes
La polémica por el espionaje autorizado en secreto por George W. Bush poco después del 11-S ha llegado a los tribunales. Dos influyentes grupos de derechos civiles presentaron ayer sendas denuncias en las que exigen poner fin a esta práctica «anticonstitucional». La Unión Americana de Libertades Civiles la presentó en una corte de Detroit, mientras que el Centro por los Derechos Constitucionales lo hizo en Nueva York. Según argumentaron, la orden que autoriza espiar sin una orden judicial previa las llamadas telefónicas y correos electrónicos desde y hacia el exterior de residentes en Estados Unidos -y que es ejecutada por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA)- viola la Primera y Cuarta Enmienda de la Constitución. Además, las dos asociaciones sospechan que el espionaje no sólo se dirige contra sospechosos de terrorismo, como defiende la Casa Blanca, si no que se extiende a toda la ciudadanía y en especial a abogados, periodistas, activistas, académicos y organizaciones con vínculos con Oriente Medio. Citan el caso, por ejemplo, del Consejo de Relaciones Americano-Islámicas y de Greenpeace. El Departamento de Justicia tiene planeado defenderse de las acusaciones argumentando razones de seguridad nacional, reiterando que dicha vigilancia se hizo de acuerdo a la ley y que es vital en la estrategia de lucha antiterrorista, el mismo discurso empleado por Bush y su equipo. Según su mano derecha, Dick Cheney, este programa ha salvado «miles de vida». La controversia suscitada por este asunto, que fue dado a conocer hace un mes, vivió un nuevo episodio el lunes por la noche, cuando el ex vicepresidente Al Gore -que perdió las elecciones de 2000 frente a Bush- acusó públicamente al tejano de «incumplir la ley repetida e insistentemente» por haber dado dicha orden. Desde la Casa Blanca denunciaron la «hipocresía» del demócrata al recordar que durante el mandato de Bill Clinton también se realizaron tareas de «espionaje físico» sin autorización judicial. «Un callejón sin salida» Para acabar de añadir más presión, The New York Times publicó ayer que tras el 11-S la NSA envió al FBI una cantidad ingente de información para analizar que colapsó sus servicios de inteligencia, lo que llevó a esta dependencia a «un callejón sin salida» que en algunos casos terminó con la inculpación de estadounidenses inocentes. Según el rotativo, mucha de dicha información se entregó sin ser previamente filtrada por lo que en la mayoría de los casos constituye, según dijeron encargados de revisarlas, «intromisiones sin sentido en la privacidad de los ciudadanos».

Bush, ante los tribunales por mandar espiar a sus ciudadanos
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