viernes 21/1/22
La gobernadora Carrie Lam. JÉRÔME FAVRE

En el mayor cambio político en Hong Kong desde su devolución por parte del Reino Unido en 1997, el régimen chino reformará su sistema electoral para asegurarse su control y que la oposición no pueda gobernar jamás. En la clausura de su reunión anual, así lo ha aprobado este jueves su Parlamento orgánico, que no destaca precisamente por sus debates ni por la pluralidad de ideas políticas. De sus 2.896 diputados, todos menos uno han votado a favor de cambiar la ley electoral hongkonesa para que solo puedan gobernar los «patriotas», es decir, los leales al Partido Comunista.

A partir de ahora, el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular decidirá cómo enmendar los anexos 1 y 2 de la Ley Básica de Hong Kong sobre la elección de su jefe ejecutivo y de su Parlamento local (Consejo Legislativo o Legco). Para ello, según informa la agencia estatal de noticias Xinhua, Pekín ampliará de 1.200 a 1.500 miembros el comité que hasta ahora venía eligiendo al jefe ejecutivo de Hong Kong.

A la espera de que se concreten los detalles, estos 300 nuevos miembros serán diputados del Parlamento central y delegados de la Conferencia Político-Consultiva del Pueblo Chino, órgano asesor del régimen. Con su incorporación, Pekín se asegura así un control aún mayor sobre el comité que selecciona al responsable del Gobierno de Hong Kong. Hasta ahora, dicho comité ha estado formado por cuatro grupos, la mayoría afines a Pekín, que contaban con 300 miembros cada uno y representaban a diversos sectores como los empresarios, los profesionales, los políticos y los colectivos sociales.

Todavía no se sabe si en el nuevo comité seguirán o no los 117 representantes elegidos por los concejales de distrito, que en su mayoría pertenecen a la oposición demócrata tras su arrolladora victoria en las elecciones municipales celebradas en noviembre de 2019. Pero, tanto si continúan como si no, su poder se verá diluido por la llegada de nuevos miembros leales a Pekín.

Además, el Parlamento local de Hong Kong se ampliará de 70 a 90 diputados. Hasta ahora, la mitad de ellos son elegidos mediante sufragio universal y la otra mitad a través de votaciones sectoriales y gremiales. Pero todavía no se sabe cuántos de esos nuevos 20 diputados serán nombrados por el comité electoral que Pekín va a reformar.

Críticas de occidente

Sean los que sean, habrá además una comisión encargada de confirmar o rechazar a los diputados y candidatos a las elecciones en base a su «patriotismo». Dicho requisito ha sido duramente criticado por las democracias occidentales y por numerosas voces en Hong Kong porque servirá, de hecho, para anular a la oposición política que reclama democracia, acusada de «antipatriota» o «independentista» por cuestionar el régimen único del Partido Comunista. «El objetivo de esta resolución está claro, asegurar que los patriotas gobiernen Hong Kong», justificó el primer ministro, Li Keqiang, en su rueda de prensa virtual al término de la Asamblea Nacional.

Ley de Seguridad Nacional

Tras las violentas protestas de 2019 reclamando democracia, el régimen impuso el año pasado una draconiana Ley de Seguridad Nacional que castiga prácticamente toda oposición política al tipificarla como «subversión». Unos cargos que, penados hasta con cadena perpetua, han sido imputados a medio centenar de políticos y activistas por organizar el año pasado las primarias del bando demócrata. Con esta reforma electoral, el autoritario régimen chino sigue estrangulando las libertades que tenía la antigua colonia británica bajo los principios de «un país, dos sistemas» y «alto grado de autonomía», supeditados ahora al modelo «solo patriotas para administrar Hong Kong».

Como también era de esperar, la Asamblea Nacional aprobó el informe del Gobierno, que prevé un crecimiento económico superior al 6 por ciento para este año y un aumento del 6,8 por ciento en los gastos militares, y el nuevo Plan Quinquenal.

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